miércoles, 22 de julio de 2026

LA PRIMERA HUELGA OBRERA AREQUIPA. MOLLENDO 1902. LOS PRIMEROS MARTIRES DE LA CLASE OBRERA.

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En lo Cultural religioso. Arequipa de 1900. “La Roma de América” era muy fuerte y dominante el poder religioso, respetable en la absoluta mayoría de la población. En la elección Municipal de diciembre de 1900, irrumpió el Liberal-Socialismo en los obreros-Artesanos como en los Estudiantes Universitarios de San Agustín- Meses antes, julio, un Meeting Popular, presenta, una pequeña corriente de aire limpio, juvenil y primaveral (diciembre-enero 1900-1901) saludo desde la Plaza de Armas, la Juventud Universitaria se concentró para un agradecimiento – la Juventud Católica, y horas después, la Juventud, “Los Libre Pensadores” para un agradecimiento público a la Juventud Universitaria Argentina. La cantidad de participantes rebasó el control de los primeros organizadores y en esta concentración popular, surgieron los “verdaderos Líderes del Pueblo” que canalizan por años las reivindicaciones y derechos del pueblo de Arequipa. MITIN popular, donde se “rompieron cadenas feudales y medievales” y la Plaza de Armas y su Tribuna La Pontezuela se transformaron en la verdadera Ágora de la Democracia Popular, la Ciudadanía Política y “el nacer” de los Líderes Comunitarios.

En este escenario, de las clases y la lucha de clases, - al revisar y leer, comparar, analizar, consultar con otros trabajos de investigación – me siento, estoy pleno y alegre, en el “corazón del pueblo arequipeño” de ese tiempo, la “cruda realidad” de una Lucha Política extrema, polarizada, racista, violenta, desigual – “nos grita” desde lo más profundo, como creció y se desarrolló, la oposición – con fuertes raíces de miseria y explotación, sin embargo adornados alegremente, por la profunda fe de un pueblo, por su lucha en los frentes de batalla y Revoluciones por la República y la naciente “Democracia”, pero la DIGNIDAD de nuestro pueblo NO tiene procesos similares comparables nacionales, supo mantener ese Orgullo arequipeño, en el centro de una terrible, feroz y salvaje explotación. (Y en el sector Agrario Regional sur, es aún más salvaje, vil y criminal, de allí la fuerza como explosionaron los Movimientos Campesinos en la Zona Sur Andina del Perú, del gamonalismo más inhumano y salvaje). El desarrollo de las elecciones Municipales, diciembre 1900, las elecciones electorales de 1901, los primeros Mártires Artesanos, jóvenesEn lo Cultural religioso. Arequipa de 1900. “La Roma de América” era muy fuerte y dominante el poder religioso, respetable en la absoluta mayoría de la población. En la elección Municipal de diciembre de 1900, irrumpió el Liberal-Socialismo en los obreros-Artesanos como en los Estudiantes Universitarios de San Agustín- Meses antes, julio, un Meeting Popular, presenta, una pequeña corriente de aire limpio, juvenil y primaveral (diciembre-enero 1900-1901) saludo desde la Plaza de Armas, la Juventud Universitaria se concentró para un agradecimiento – la Juventud Católica, y horas después, la Juventud, “Los Libre Pensadores” para un agradecimiento público a la Juventud Universitaria Argentina. La cantidad de participantes rebasó el control de los primeros organizadores y en esta concentración popular, surgieron los “verdaderos Líderes del Pueblo” que canalizan por años las reivin que fueron asesinados, en la Calle, movilizados por sus Derechos y baleados al calor del poder de las armas que utilizaron los grupos políticos dominantes. En esta casa local, católica, ciudad de los Leones del Misti, ciudad de los grandes acontecimientos político-sociales- inicio del siglo XX y 100 años de lucha Gremial, Sindical y Política - se producen las Primeras Huelgas Obreras y los Primeros Mártires de la clase Obrera- Arequipa -Mollendo.1902.

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LA PRIMERA HUELGA OBRERA AREQUIPA. MOLLENDO 1902. LOS PRIMEROS MARTIRES DE LA CLASE OBRERA.

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Autor. Pablo Raúl Fernández Llerena.

Maestro Uniuversitario.

Dr. en Sociología.

Pas. Decano Nacional. Colegio del Sociólogos del Perú. CSP. 2023-2025.

Textp Publicado en nuestro Libro:

"HISTORICA REVOLUCION CIUDADANA. AREQUIPA 1890-1920.

Una Visión Multidimensional, Tiempos de la República Aristocrática". 


LA HUELGA Y LOS TRABAJADORES.

VERSION del PERIODICO “EL PUERTO” de MOLLENDO.


La actitud que no hace muchos días tomó los operarios de la empresa del ferrocarril de Arequipa, encontró simpático eco en el mismo gremio de este puerto, y a las 11 1/2 de la mañana del día 14 de julio, el silbato de la locomotora del tráfico y la campana de la estación anunciaban al vecindario que algo extraordinario sucedía, lo que no tardó en confirmarse, porque grupos más o menos numerosos de obreros acudían presurosos al sitio designado. Una vez congregados y ya en cantidad respetable dirigiéndose en correcta formación, después de oír a sr. Subprefecto que había llegado momentos antes al despacho de este donde se presentó el diputado Dr. Jesús Teófilo Núñez, en su carácter de delegado para exponer las pretensiones de sus representados antes sus inmediatos jefes y ante la autoridad política que después de oír al Dr. Núñez aconsejó a los huelguista al respeto al orden público y ofreció en cambio el mismo respeto al derecho de asociación y justas protestas. Presentó el sr. Zegarra, jefe de la Estación y expuestos los motivos de la huelga que no eran otras, que lo escases de jornales, el sr. Zegarra ofreció un aumento del 20% sobre lo que actualmente ganan siempre que esa oferta que él apoyaba encontrase aceptación en la superintendencia.

Con esto quedaron satisfechos los obreros, que ya no estaban solos, pues se les había unido a ellos, engrosando considerablemente sus filas de la huelga, los operarios del muelle y los del gremio de lancheros, que siguiendo el sistema empleado por los primeros pedían lo mismo que ellos y nombraron delegado para exponer sus razones al sr. Julio Struque. El sr. Roberto Turnes, jefe del muelle, ofreció aumentar 5 centavos al jornal que señalaba la actual tarifa para cada tonelada de desembarque siempre que el trabajo sea nocturno, negándose en lo absoluto a hacer la misma casación para el trabajo de día. El sr Patricio Smart, gerente de la compañía de lanchas, accedió a la petición de sus subordinados acordándoles un 10% sobre lo que hoy ganan por tonelada de desembarque de determinadas mercancías. Retirándose los últimos afiliados a la huelga, satisfecho con el resultado obtenido, quedando los obreros tanto del ferrocarril como del muelle, esperando los primeros la aceptación de la propuesta del Sr. Zegarra y gestionando los segundos la ampliación de la oferta del Sr. Turner para el trabajo diurno. 

En la tarde de ayer y robustecida la huelga del ferrocarril, los operarios de la Estación, de la ensenada, se tuvo conocimiento que el sr. Superintendente señor Mac Cord, se negó a toda concesión ocasionando esta negativa la nueva excitación que el sr. Subprefecto ha tratado de calmar gestionando directamente con la prefectura del departamento, la que hasta el momento en que suscribimos estas líneas discute con el sr. Mac Cord, la forma más equitativa de poner fin a la huelga, con la condición según no dice el sr. subprefecto de que la actitud de los obreros sea esencialmente pacífica y que por lo mismo no intervengan en ella sino los mismo interesados, ideas y deseos confirmados con el siguiente telefonema dirigido al pueblo:

Al pueblo de Mollendo:

Exijo respeto a la autoridad. Manténgase tranquilos mientras yo gestiono aquí, facilidades para el pueblo. He dado pruebas a la clase obrera, pero todo dentro del más absoluto respeto. Esperen con calma mi última palabra, pues yo hago aquí labor en favor del país, pero también exijo del pueblo absoluta tranquilidad.

Os saluda. Parra (PREFECTO)

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“LA TRAGEDIA DE LA SEMANA”

Como dijimos en nuestro número anterior, finalizada el día 14 la huelga de playeros y lancheros con la solución favorable que les dieron sus respectivas empresas, quedó pendiente de los obreros del ferrocarril, con la rotunda negativa que el superintendente hiciera de conceder el aumento solicitado de 20% en el salario, procedimiento que dejó profundamente contrariado el ánimo no solo de los huelguistas sino del pueblo en general, que desde el momento hizo causa propia con la de los interesados

En la mañana del día siguiente, o sea el 15, se veía en las calles de la población diferentes grupos que comentaban la resistencia del sr. Mac Cord, como una terquedad deprimente para el obrero, de carácter injustificado. Supuesto que, en Arequipa, donde la vida no es tan cara como la de este pueblo, había concedido a los trabajadores el aumento del 15%.  

Serían las 11.30 am cuando se sintieron los toques de la campana de la estación a donde muy pronto se congregó el pueblo en número considerable y casi simultáneamente parte de la fuerza del escuadrón “HÚSARES DE LA GUARDIA N°9”, que cinco horas antes había llegado de Arequipa al mando de su jefe el coronel Guillermo Zavala. Una vez la fuerza en el lugar, trató de impedir que sonase la campana y que fue aquello lo que ocasionó la protesta de los huelguistas que deseaban continuar reuniendo al pueblo. Entre el mandato de la fuerza y la resistencia del obrero, se deslizaban palabras más o menos duras y uno que otro guijarro que llegaba a los soldados, los que apelando a medidas enérgicas, sablearon a dos de los que se resistían a dejan la campana conduciéndolos en calidad de presos. Esta actitud redoblo la excitación popular, que desde ese instante veía en los guardianes del orden a los enemigos del pueblo y que siguiéndoles con la más atronadora rechifla podía a voz en cuello, la libertad de los presos. Cuando el pueblo llegó a la Plaza Grau insistiendo en la soltura de los presos, tratando de arrancarlos de manos a la fuerza, el sr. Subprefecto que también estuvo en el lugar primitivo del desorden, sacó su revolver para imponer al pueblo; acto impremeditado que atrajo mayor indignación, la que calmó un tanto, tan luego como él ordenó la libertad de los mismos, pues minutos antes las masas en número de 500 ciudadanos iban acorralando a la tropa haciéndola retroceder hasta la vereda de la subprefectura, lo que pudo suscitar un grave conflicto  a no ser la intervención oportuna y expuesta de algunos caballeros que trataban de tranquilizar al pueblo y de retirarlo al centro de la plaza mientras gestionaba con el subprefecto la referida soltura.

Cuando aún no se había restablecido la calma totalmente y se prosiguieron con las interpolaciones a la autoridad, los srs. Ezequiel Bustamante y Benigno Caro llamaron la atención subiéndose a la glorieta de la Plaza en actitud de dirigir la palabra lo que efectivamente llevaron a cabo, expresando la razón que existían a los obreros para el reclamo de sus legítimos derechos, pero que era de menester usar la compostura y de mayor orden a fin de dar buena nota de la cultura del pueblo de Mollendo, proponiendo que, con tal fin, se firmara un ACTA para elevarla por el conducto de la autoridad.

Presen, así como en los sucesos anteriores, el Sr. García Bedoya, director del “El Puerto”, fue determinado para formularla y con este fin se sacó una mesa del Cuartel de la Compañía de Bomberos, en donde obligados dicho sr. director.

Parece encima de allá y dijo que la redacción de “El Puerto” que había defendido los derechos del obrero en Arequipa, cumpliría su deber sosteniendo los del obrero de Mollendo, y que como se daba el pretexto de no haberse concretado las exigencias de los huelguistas, creía necesario poner a la consideración general el acta que a continuación insertamos, la que se elevaría al sr. Prefecto del departamento, manifestando que los obreros de Mollendo correspondían su saludo del día anterior y que perteneciendo a un pueblo laborioso y culto, respetaría siempre el principio de autoridad esperando de él que gestionaría con la superintendencia de los ferrocarriles del sur, el aumento solicitado por los obreros.

He aquí el tenor del acta:

En Mollendo al 15 de julio de 1902, reunidos en la Plaza pública, los obreros de la empresa del ferrocarril de este Puerto y los de la Estación de la Ensenada con el objeto de deliberar acerca de la manera de mejorar la retribución de los salarios y teniendo en consideración:

1.- Que el que percibe actualmente es demasiado exiguo para atender a las más apremiantes y urgentes necesidades del hogar

2.- Que es público y notorio que, entre los diversos gremios de trabajadores existentes en este puerto, el del ferrocarril es el más escasamente retribuido, sin embargo, del considerable número de horas de ruda labor diaria

3.- Que habiéndose acordado por la citada empresa un aumento del 15% sobre los salarios a los obreros de Arequipa, no es justo no se le conceda ninguno a los de este Puerto, en el que la vida es más difícil y cara

4.- Que los accidentes desgraciados sobrevenidos a los obreros en el servicio de la empresa traen como consecuencia fatal la indigencia más horrible para sus respectivas familias.



ACORDARON:

1.- Solicitar al superintendente de los Ferrocarriles del sur de la República, un aumento del 20% sobre el jornal de hoy

2.- Que la empresa se comprometa a atender a sus servidores con la atención facultativa, medicinas y subsistencia diaria mientras dure el impedimento comprobado para poder trabajar.

3.- Que se eleve la presente por conducto de la Prefectura del Departamento suplicando a esta gestionar con quien corresponda la resolución favorable en tan justo pedido

El Dr. Teófilo Jesús Núñez, presente entonces en la glorieta y dirigiéndose al pueblo que rodeaba la mesa donde se iba a firmar el Acta, manifestó que como delegado de los huelguistas del Ferrocarril, ya había gestionado desde el día anterior el punto en cuestión con el sr. Prefecto del departamento y que dentro de breves instantes se tendría la constatación de estar aceptadas la condición de los obreros.

Pocos momentos después se repartía en la puerta de la casa subprefectura una hoja suelta en la que se dejaba constancias de los telefonemas cambiados entre el sr. Diputado de la provincia y sr prefecto del departamento.

Poco después parte del pueblo se dirigió de la plaza a recorrer las calles de la población quedándose otra repartida en diferentes agrupaciones que apreciaba los hechos, estaba a la expectativa de la respuesta del Sr. Mac Cord, que se hacía esperar demasiado tiempo.

Minutos antes de las 3 y 30 pm hora en que llegan los trenes de Arequipa, la voz de ¡A la estación ¡arrastró a esta junta con los huelguistas a una pavada de palomilla y a muchísimos curiosos de todas las edades y condiciones. Cuando se avistó el convoy los obreros de la huelga y los que por comunidad de ideas e intereses los acompañaban, salieron a encontrarlo, y deteniéndolo más o menos a 200 metros de la estación, obligaron al maquinista a descender de su máquina y subidos los carros, agitando banderas y pañuelos, vivando únicamente a la huelga haciendo sonar el silbato con estertores e intermitencias agónicas a veces y simulando otras, desesperados gritos de socorro condujeron el convoy hasta la estación donde se apearon los pocos pasajeros que traían con el susto consiguiendo en la escena que presenciaban y la explosión que momentos antes hizo en lugares cercanos un torpedo de dinamita colocado ahí por algún chusco malintencionado.

En estos momentos se representó en la Estación y en actitud meramente observadora un piquete del escuadrón al mando de alférez Pintado y compuesto imprudentemente de solo 8 hombres, mientras tanto y ya desocupado el convoy de pasajeros e indiferentes era llevado por los huelguistas con los mismos gritos y toque de campana al cambio donde dejaron los carros y continuaron solo la maquina a la tornamesa para apagar guardar aquella. Todos estos actos se hacían en medio del mayor bullicio, pero sin una sola frase ni palabra hiriente y comprometedora, haciendo más bien la diversión de la inmensa cantidad de espectadores que había acudido a presenciar de cerca la escena y como dijimos antes, se componía de todos los elementos sociales de la localidad, desde el funcionario público, el representante de alto comercio y el modesto artesano. El diputado por la provincia Dr. Jesús Teófilo Núñez, se presentó en aquellos momentos y dirigiendo la palabra a los individuos cerca atrajo, sobre sí la atención general, y en pocos instantes se vio rodeado de aquella importante masa que ansiosa y creyendo se trataba de una solución favorable, pretendía oír lo que el referido Dr. Hablaba en ese momento con el sr. J. libertado Soto, persona muy adicta a él y que se le había acercado hace un rato.

En este estado las cosas, algún solo individuo observó la presencia a pocos pasos del mismo piquete que se había quedado en la estación y que sigilosamente se había acercado hasta colocarse a espaldas del pueblo parodiando, aunque la comparación resulte grotesca al fantasmón aquel del loguito de “LOS MADGYARES”, pero sin abandonar, hablando en justicia, la actitud seria y de espera de que hablábamos al referirnos a su llegada a la estación. Oír al pueblo que los soldados le acompañaban contra su voluntad hasta aquellos sitios y pedir todos a una voz que se retiraran a su cuartel, fue cosa tan rápida como el pensamiento, como rápido fue lo que sucedió enseguida, lo que Mollendo jamás pudo esperar lo que hasta hoy hace pesar sobre todos los ánimos, la profunda consternación y la indignación más justa y lo que pasamos a relatar con el mayor desapasionamiento y con toda la verdad de que nos creemos capaces.

Al observar el oficial Pintado que el pueblo exaltado con la presencia de sus soldados pretendía hacerlo retroceder, ordenó desplegar yendo cuatro individuos en dirección a la plaza, con cara al grupo y arma preparada y marchando él con los otros cuatro a resguardarse frente a la carbonera. Parte de los obreros siguió a estos, arrojándoles pequeños carbones y piedrecitas; otros con las mismas rechiflas fuesen tras los primeros y lo demás presenciaban el acto como meros espectadores. Los cuatro individuos que en la forma ya indicada que retrocedían hacia la playa, vieron se pronto rodeados por el pueblo que estrechaba cada vez más las distancias, sin emplear a pesar de eso otra cosa que la boca y guijarros. Cuando el oficial vio la situación de su gente hizo, no sabemos si ocasional o premeditadamente, una señal con la espada y …. …. sonó la primera descarga. El efecto no se hizo esperar, el pueblo enfurecido y sin más armas que sus manos, se lanzan sobre los soldados que después de una segunda descarga, habían logrado unirse y continuaban siempre en retroceso y disparando siempre, hacia la casa del cambiador, al llegar este punto el pueblo contaba con una víctima: MARIANO ADRIAZOLA, honrado y antiguo trabajador de la empresa, que en los momentos en los que se pretendía hacer firmar el acta era uno de los más ardientes defensores de ella, por ser, según él, único recurso que devolvería la tranquilidad y recordando que hacía 15 años servía en el ferrocarril sin percibir un solo aumento en sus haberes. Nuestra atención se contrajo en este infeliz al que cargaron 4 de sus compañeros, mientras soldados y huelguistas, luchando cuerpo a cuerpo algunos y otros disparando sobre determinados grupos, practicaban la ascensión al cerrito o morro situado al costado de la Carbonera para buscar huida por aquel lado.



Hasta ese momento solo se había oído los tiros que más o menos aislados hacían, en distintas direcciones, los individuos de tropa de que nos ocupamos pero cuando contristados con el trágico fin del infeliz ADRIAZOLA acompañábamos  con otras muchas personas el cadáver, camino a la estación y haciendo reflexiones que por los duras no es posibles trascribir; descargas cerradas de todas direcciones hechas sobre nuestro fúnebre cortejo y sobre las multitudes que locas de terror huían sin encontrar puertas de escape o se escondían bajo los carros del ferrocarril, nos hicieron comprender que en Mollendo el pueblo que se distinguió siempre por su virilidad; el pueblo que dio como el primero muestra de su hacendado patriotismo, siempre que ese terreno se le llamó, el pueblo que jamás desmintió sus nobles antecedentes de cultura y civismo, se daba el primer ejemplo en el Perú de una carnicería espantosa y sin precedentes en la historia del mundo civilizado, a no ser que recordemos las vísperas sicilianas en las que a pesar de injusta había causa. Las balas cruzaban por doquier y no, así como al principio aisladas y temerosas o encontrarse con un cuerpo humano en nacionalidad con el que las hacía salir, no. Eran dirigidas premeditadamente sobre los indefensos, sobre los que ninguna participación había tenido, ni en la huelga ni en sus antecedentes. Esto duró unos minutos o siglos que no sabemos a quién se le ocurre contar, tiempo en esos momentos, lo cierto es que cuando nos fue posible ascender a la plaza cuando ya los soldados de la nación se cansaron de ensayar en los ciudadanos Mollendinos sus adelantos en el tiro al blanco nuestra indefensa y pacífica ciudad, veía con el llanto en los ojos y en todos los organismos, algo así como la tensión de innumerables cuerpos opresores de los nervios, desfilara ante ella y por su plaza más central a las siguientes víctimas:

FRANCISCO FIASCUNARI anciano pescador de nacionalidad italiana, fundador de este pueblo y de una numerosa familia y victimado innoblemente cuando no creyendo seguro su escondite bajo un carro, salió en busca de otro mejor; TORIBIA V de BOSSIO, infeliz mujer  a la que hemos visto asesinar cuando corría desolada en busca de refugio o del sostén de un hogar; un muchacho cuyo nombre no hemos podido averiguar y siete individuos más del pueblo heridos, más o menos gravemente y cuyos nombres daremos en su oportunidad y que en menos infortunados que los primeros  han tenido tiempo para maldecir a sus asesinos y execrar con todo el pueblo a los causantes de su victimización, de estos tres están heridos de piedra, uno de ellos según opinión facultativa, gravemente.

PERDONESENOS; pero nos permitimos una digresión algo así como una frase laudatoria, como el non plus ultra del agradecimiento de un pueblo, no de un pueblo inconsciente y manejado por unos cuantos politiqueros según la expresión de no sabemos quién, sino del pueblo íntegro, del pueblo en su más genuina expresión altos y bajos, ricos y pobres, peruanos y extranjeros, mezclados y abstencionistas en política, jóvenes y viejos radicales y conservadores, militares y paisanos, burgueses y obreros, aristócratas y socialistas, solteros, casados y viudos y seglares y frailes, en fin, hombres y mujeres todos. 

EL TENIENTE RISCO, oficial del escuadrón que tantas victorias ha conquistado en el campo del honor; el soldado pundonoroso que en su valor e hidalguía supo vencer el solo a millones de enemigos en guerras nacionales y civiles, a fusilado notablemente a los que huían. Ha hecho gala de su disciplina militar, desobedeciendo las órdenes de su superior el coronel que le ordenaba cesar los fuegos y bajar del techo de la subprefectura desde donde efectuaba su match con buen Barrote de un Club de Tiro. Amenazado con rifle en mano y con puntería fija a los que le increpaban su infame conducta. Y, por último, y como nota culminante de su patriótico proceder, ha ofrecido morir, (¡sarcasmo cruel ¡) en el sitio que se le había designado para cuidar el orden. Perdón otra vez lectores, no estamos seguros que hasta ahora nada ni nadie puede tildar de parcial o injusta la relación que estamos haciendo.- pero cuando recordamos las lágrimas de este individuo, con la nota de digresión que hemos dado a esta parte, nos olvidamos de todo y en vista de la justicia que nos asiste, no como simples redactores de un periódico sino como intérpretes de la opinión general nos permitimos también en nombre de todos protestar con las pocas fuerzas que aún nos quedan para ello del infame comportamiento de ese militar. 

No pedimos su destitución ni su enjuiciamiento, Que ese sería inútil si, el valiente Risco que cuando próximamente y por su heroica acción de armas, se le ascienda a coronel, no venga por Mollendo sin su batallón sus entorchados podrían hacerle daño y si aún queda en este puerto un solo de los espectadores o actores del “15 de Julio”, recordará lo mucho que él hizo en favor del pueblo y de los jefes de su cuerpo y lo bendecirán de rodillas. Ahora sigamos. 

Según puede comprenderse, nada más triste que la traslación y curación de los heridos que se hizo en la Botica del Pueblo; esposas afligidas hijos con la inocente ignorancia de su tierna edad y así por el estilo cuadro más o menos conmovedores a los que hacían frente los heridos con el brillo de la indignación en los ojos a través de las lágrimas que le arrancaba el sufrimiento y el médico titular Dr. Parodi, multiplicándose para atender sin preferencias a los que creía dignos de su pronta asistencia.

También vimos y que conste al reverendo dominico M Naranjo, que ayudado por el señor cura de la parroquia repartía sus bendiciones, otorgaba absoluciones y ofrecía paz eterna con llanto y fervor místicos a los desgraciados que suponía en vísperas de morir.

La noche de aquel día fue sin duda la más lúgubre que Mollendo registra en sus Anales y la traslación de los tres cadáveres al siguiente día, la más solemne protesta por lo inmenso del concurso y lo sombrío de su aspecto, de los fluctuosos acontecimientos que con absoluta independencia hemos narrado. Suplicando rectificaciones subscritas, porque somos capaces de error u omisión y esperando el fallo sagrado e imparcial de la opinión pública que trataremos de interpretar con la imparcialidad a que nos obliga nuestro programa. 

Al fin llegó la mañana de 16, después el de la noche tan angustiosa para las familias a que nos hemos referido, pues dada la cólera del pueblo algunos temían un ataque nocturno a la fuerza pública, pero según sabemos no faltaron personas reflexivas que trataban de calmar las pasiones convenciendo a los obreros para que hicieran lujo de prudencia y moderación. 



EL FERROCARRIL 1910, AREQUIPA.. MOLLENDO. 

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A las 6 a.m. se presentaron por el desvío del ferrocarril 60 hombres del Batallón de Línea N°11 comandados por el Sargento Mayor Sr. Canales, quien desde los primeros momentos se captó las simpatías generales por sus declaraciones de venir como garantía del orden y sin prevenciones para el pueblo fuera de la compostura que se notaba en sus oficiales y soldados a pesar de la indignación que podía caberles por el accidente que pasamos a relatar. 

En el kilómetro 2 y sin que sepamos quienes, guiados por un espíritu no copartícipe del que predomina en el pueblo de Mollendo, destruyeron alguna pieza de la línea del ferrocarril, causando una abertura en los rieles que dio como resultado el descarrilamiento del convoy que traía 60 servidores de la Nación, los que continuaron su marcha tranquila y a pie hasta la población, habiéndolo recibido el señor subprefecto de la provincia, sin que nadie les interrumpiera en su marcha.

Refiriéndonos ahora a la conducta observada por las instituciones de la localidad, después de los escandalosos acontecimientos que anteriormente hemos narrado, debemos recordar al Consejo Provincial, Sociedad Beneficencia, Cuerpo Consular y Cuerpo de Bomberos.

EL Sr. teniente alcalde D. Manuel Martínez, encargado de la alcaldía por su ausencia del Sr. Portugal, se dirigió al sr prefecto el día 15, momentos antes de que se realizara la ya anunciada tragedia, suplicándoles renovara sus esfuerzos, para que accediendo al sr. Mac Cord la petición de los obreros pusiera fin a la Huelga que ya amenazaba serias consecuencias. Iniciada de ese momento la intervención de los personeros del pueblo, la prefectura entró en relación telegráfica con ellos y vimos con agrado la decisión de los municipales e interés de la alcaldía para poner pronto remedio a la situación aflictiva por la que atravesaba la población. Convocado el Concejo se reunió en sesión extraordinaria con asistencia de los srs. Koster, Núñez, Elías, Caro, Nacarino, Verdaguer y Arenas, bajo la presidencia del citado teniente alcalde y se cruzaron los telegramas siguientes:

PREFECTO AREQUIPA:

Concejo nombró Comisión para practicar inspección ocular, sitio suceso convoy, informando acuerdo peritos judiciales. No ser verdad denuncia voló tren sino descarrilamiento causa abertura rieles, sin desgracia alguna. Corriendo tren 192 pies fuera línea. Interpretando municipio justo sentimiento pueblo por víctimas habidas ayer, ruego a Uds. Como medida retírese, subprefecto, escuadrón húsares, encareciendo por tranquilidad vecindario, accede empresa aumento 15% igual Arequipa, comprometiéndonos gestionar con pueblo vuelva trabajo. Playeros, lancheros, desde lunes que convinieron con superiores. Pueblo Manifestase siempre honrado respetuoso principio autoridad. Agradecemos Ud. Esfuerzos.

ALCALDE

“……AL PARTIDO LIBERAL y a ese mismo ARIETE, somos deudores del primer asomo de altivez popular, que en julio de 1902 dio por resultado el aumento de nuestros salarios y con él algún alivio a la miseria de nuestros pobres pero honrados hogares El Ariete N°60.

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