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En lo
Cultural religioso. Arequipa de 1900. “La Roma de América” era
muy fuerte y dominante el poder religioso, respetable en la absoluta
mayoría de la población. En la elección Municipal de diciembre de 1900,
irrumpió el Liberal-Socialismo en los obreros-Artesanos como en los
Estudiantes Universitarios de San Agustín- Meses antes, julio, un Meeting
Popular, presenta, una pequeña corriente de aire limpio, juvenil y primaveral
(diciembre-enero 1900-1901) saludo desde la Plaza de Armas, la Juventud
Universitaria se concentró para un agradecimiento – la Juventud Católica,
y horas después, la Juventud, “Los Libre Pensadores” para un
agradecimiento público a la Juventud Universitaria Argentina. La cantidad de
participantes rebasó el control de los primeros organizadores y en esta
concentración popular, surgieron los “verdaderos Líderes del
Pueblo” que canalizan por años las reivindicaciones y derechos del pueblo
de Arequipa. MITIN popular, donde se “rompieron cadenas feudales y
medievales” y la Plaza de Armas y su Tribuna La Pontezuela se
transformaron en la verdadera Ágora de la Democracia Popular,
la Ciudadanía Política y “el nacer” de los Líderes Comunitarios.
En este escenario, de las clases y la lucha de clases, - al revisar y leer, comparar, analizar, consultar con otros trabajos de investigación – me siento, estoy pleno y alegre, en el “corazón del pueblo arequipeño” de ese tiempo, la “cruda realidad” de una Lucha Política extrema, polarizada, racista, violenta, desigual – “nos grita” desde lo más profundo, como creció y se desarrolló, la oposición – con fuertes raíces de miseria y explotación, sin embargo adornados alegremente, por la profunda fe de un pueblo, por su lucha en los frentes de batalla y Revoluciones por la República y la naciente “Democracia”, pero la DIGNIDAD de nuestro pueblo NO tiene procesos similares comparables nacionales, supo mantener ese Orgullo arequipeño, en el centro de una terrible, feroz y salvaje explotación. (Y en el sector Agrario Regional sur, es aún más salvaje, vil y criminal, de allí la fuerza como explosionaron los Movimientos Campesinos en la Zona Sur Andina del Perú, del gamonalismo más inhumano y salvaje). El desarrollo de las elecciones Municipales, diciembre 1900, las elecciones electorales de 1901, los primeros Mártires Artesanos, jóvenesEn lo Cultural religioso. Arequipa de 1900. “La Roma de América” era muy fuerte y dominante el poder religioso, respetable en la absoluta mayoría de la población. En la elección Municipal de diciembre de 1900, irrumpió el Liberal-Socialismo en los obreros-Artesanos como en los Estudiantes Universitarios de San Agustín- Meses antes, julio, un Meeting Popular, presenta, una pequeña corriente de aire limpio, juvenil y primaveral (diciembre-enero 1900-1901) saludo desde la Plaza de Armas, la Juventud Universitaria se concentró para un agradecimiento – la Juventud Católica, y horas después, la Juventud, “Los Libre Pensadores” para un agradecimiento público a la Juventud Universitaria Argentina. La cantidad de participantes rebasó el control de los primeros organizadores y en esta concentración popular, surgieron los “verdaderos Líderes del Pueblo” que canalizan por años las reivin que fueron asesinados, en la Calle, movilizados por sus Derechos y baleados al calor del poder de las armas que utilizaron los grupos políticos dominantes. En esta casa local, católica, ciudad de los Leones del Misti, ciudad de los grandes acontecimientos político-sociales- inicio del siglo XX y 100 años de lucha Gremial, Sindical y Política - se producen las Primeras Huelgas Obreras y los Primeros Mártires de la clase Obrera- Arequipa -Mollendo.1902.
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LA PRIMERA HUELGA OBRERA AREQUIPA. MOLLENDO 1902. LOS PRIMEROS MARTIRES DE LA CLASE OBRERA.
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Autor. Pablo Raúl Fernández Llerena.
Maestro Uniuversitario.
Dr. en Sociología.
Pas. Decano Nacional. Colegio del Sociólogos del Perú. CSP. 2023-2025.
Textp Publicado en nuestro Libro:
"HISTORICA REVOLUCION CIUDADANA. AREQUIPA 1890-1920.
Una Visión Multidimensional, Tiempos de la República Aristocrática".
LA
HUELGA Y LOS TRABAJADORES.
VERSION del
PERIODICO “EL PUERTO” de MOLLENDO.
La actitud que no hace muchos días tomó los operarios de la empresa del ferrocarril de Arequipa, encontró
simpático eco en el mismo gremio de
este puerto, y a las 11 1/2 de la mañana del día 14 de julio, el silbato de la
locomotora del tráfico y la campana de la estación anunciaban al vecindario que
algo extraordinario sucedía, lo que no tardó en confirmarse, porque grupos más
o menos numerosos de obreros acudían presurosos al sitio designado. Una vez
congregados y ya en cantidad respetable dirigiéndose en correcta formación,
después de oír a sr. Subprefecto que había llegado momentos antes al despacho
de este donde se presentó el diputado Dr.
Jesús Teófilo Núñez, en su carácter de delegado para exponer las
pretensiones de sus representados antes sus inmediatos jefes y ante la
autoridad política que después de oír al Dr.
Núñez aconsejó a los huelguista al respeto al orden público y ofreció en
cambio el mismo respeto al derecho de
asociación y justas protestas. Presentó el sr. Zegarra, jefe de la Estación
y expuestos los motivos de la huelga que
no eran otras, que lo escases de jornales, el sr. Zegarra ofreció un aumento del 20% sobre lo que actualmente ganan siempre que esa oferta que él
apoyaba encontrase aceptación en la superintendencia.
Con esto quedaron satisfechos los
obreros, que ya no estaban solos, pues se les había unido a ellos, engrosando
considerablemente sus filas de la huelga, los operarios del muelle y los del gremio
de lancheros, que siguiendo el sistema empleado por los primeros pedían lo
mismo que ellos y nombraron delegado para exponer sus razones al sr. Julio
Struque. El sr. Roberto Turnes, jefe del muelle,
ofreció aumentar 5 centavos al
jornal que señalaba la actual tarifa para cada tonelada de desembarque siempre
que el trabajo sea nocturno, negándose en lo absoluto a hacer la misma casación
para el trabajo de día. El sr Patricio Smart, gerente de la compañía de lanchas, accedió a la petición de sus
subordinados acordándoles un 10%
sobre lo que hoy ganan por tonelada de desembarque de determinadas mercancías.
Retirándose los últimos afiliados a la huelga, satisfecho con el resultado
obtenido, quedando los obreros tanto del ferrocarril como del muelle, esperando
los primeros la aceptación de la propuesta del Sr. Zegarra y gestionando los
segundos la ampliación de la oferta del Sr. Turner para el trabajo diurno.
En la tarde de ayer y robustecida la
huelga del ferrocarril, los operarios de la Estación, de la ensenada, se tuvo
conocimiento que el sr. Superintendente señor Mac Cord, se negó a toda
concesión ocasionando esta negativa la nueva excitación que el sr. Subprefecto
ha tratado de calmar gestionando directamente con la prefectura del
departamento, la que hasta el momento en que suscribimos estas líneas discute
con el sr. Mac Cord, la forma más equitativa de poner fin a la huelga, con la
condición según no dice el sr. subprefecto de que la actitud de los obreros sea
esencialmente pacífica y que por lo mismo no intervengan en ella sino los mismo
interesados, ideas y deseos confirmados con el siguiente telefonema dirigido al
pueblo:
Al
pueblo de Mollendo:
Exijo respeto a la autoridad.
Manténgase tranquilos mientras yo gestiono aquí, facilidades para el pueblo. He
dado pruebas a la clase obrera, pero todo dentro del más absoluto respeto.
Esperen con calma mi última palabra, pues yo hago aquí labor en favor del país,
pero también exijo del pueblo absoluta tranquilidad.
Os saluda. Parra (PREFECTO)
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“LA
TRAGEDIA DE LA SEMANA”
Como dijimos en nuestro número
anterior, finalizada el día 14 la huelga de playeros y lancheros con la
solución favorable que les dieron sus respectivas empresas, quedó pendiente de
los obreros del ferrocarril, con la rotunda negativa que el superintendente
hiciera de conceder el aumento solicitado de 20% en el salario, procedimiento
que dejó profundamente contrariado el ánimo no solo de los huelguistas sino del
pueblo en general, que desde el momento hizo causa propia con la de los
interesados
En la mañana del día siguiente, o sea
el 15, se veía en las calles de la población diferentes grupos que comentaban
la resistencia del sr. Mac Cord, como una terquedad deprimente para el obrero,
de carácter injustificado. Supuesto que, en Arequipa, donde la vida no es tan
cara como la de este pueblo, había concedido a los trabajadores el aumento del 15%.
Serían las 11.30 am cuando se
sintieron los toques de la campana de la estación a donde muy pronto se
congregó el pueblo en número considerable y casi simultáneamente parte de la
fuerza del escuadrón “HÚSARES DE LA GUARDIA N°9”, que cinco horas antes había
llegado de Arequipa al mando de su jefe el coronel Guillermo Zavala. Una vez la
fuerza en el lugar, trató de impedir que sonase la campana y que fue aquello lo
que ocasionó la protesta de los huelguistas que deseaban continuar reuniendo al
pueblo. Entre el mandato de la fuerza y la resistencia del obrero, se
deslizaban palabras más o menos duras y uno que otro guijarro que llegaba a los
soldados, los que apelando a medidas enérgicas, sablearon a dos de los que se
resistían a dejan la campana conduciéndolos en calidad de presos. Esta actitud
redoblo la excitación popular, que desde ese instante veía en los guardianes
del orden a los enemigos del pueblo y que siguiéndoles con la más atronadora
rechifla podía a voz en cuello, la libertad de los presos. Cuando el pueblo
llegó a la Plaza Grau insistiendo en
la soltura de los presos, tratando de arrancarlos de manos a la fuerza, el sr.
Subprefecto que también estuvo en el lugar primitivo del desorden, sacó su
revolver para imponer al pueblo; acto impremeditado que atrajo mayor
indignación, la que calmó un tanto, tan luego como él ordenó la libertad de los
mismos, pues minutos antes las masas en número de 500 ciudadanos iban acorralando a la tropa haciéndola retroceder
hasta la vereda de la subprefectura, lo que pudo suscitar un grave
conflicto a no ser la intervención
oportuna y expuesta de algunos caballeros que trataban de tranquilizar al
pueblo y de retirarlo al centro de la plaza mientras gestionaba con el
subprefecto la referida soltura.
Cuando aún no se había restablecido la
calma totalmente y se prosiguieron con las interpolaciones a la autoridad, los srs. Ezequiel Bustamante y Benigno Caro
llamaron la atención subiéndose a la glorieta de la Plaza en actitud de dirigir
la palabra lo que efectivamente llevaron a cabo, expresando la razón que
existían a los obreros para el reclamo de sus legítimos derechos, pero que era
de menester usar la compostura y de mayor orden a fin de dar buena nota de la
cultura del pueblo de Mollendo, proponiendo que, con tal fin, se firmara un
ACTA para elevarla por el conducto de la autoridad.
Presen, así como en los sucesos
anteriores, el Sr. García Bedoya,
director del “El Puerto”, fue
determinado para formularla y con este fin se sacó una mesa del Cuartel de la
Compañía de Bomberos, en donde obligados dicho sr. director.
Parece encima de allá y dijo que la
redacción de “El Puerto” que había defendido los derechos del obrero en
Arequipa, cumpliría su deber sosteniendo los del obrero de Mollendo, y que como
se daba el pretexto de no haberse concretado las exigencias de los huelguistas,
creía necesario poner a la consideración general el acta que a continuación
insertamos, la que se elevaría al sr. Prefecto del departamento, manifestando
que los obreros de Mollendo correspondían su saludo del día anterior y que
perteneciendo a un pueblo laborioso y culto, respetaría siempre el principio de
autoridad esperando de él que gestionaría con la superintendencia de los
ferrocarriles del sur, el aumento solicitado por los obreros.
He
aquí el tenor del acta:
En Mollendo al 15 de julio de 1902,
reunidos en la Plaza pública, los obreros de la empresa del ferrocarril de este
Puerto y los de la Estación de la Ensenada con el objeto de deliberar acerca de
la manera de mejorar la retribución de los salarios y teniendo en
consideración:
1.- Que el que percibe actualmente es
demasiado exiguo para atender a las más apremiantes y urgentes necesidades del
hogar
2.- Que es público y notorio que,
entre los diversos gremios de trabajadores existentes en este puerto, el del
ferrocarril es el más escasamente retribuido, sin embargo, del considerable
número de horas de ruda labor diaria
3.- Que habiéndose acordado por la citada empresa un
aumento del 15% sobre los salarios a los obreros de Arequipa, no es justo no se
le conceda ninguno a los de este Puerto, en el que la vida es más difícil y
cara
4.- Que los accidentes desgraciados
sobrevenidos a los obreros en el servicio de la empresa traen como consecuencia
fatal la indigencia más horrible para sus respectivas familias.
ACORDARON:
1.- Solicitar al superintendente de
los Ferrocarriles del sur de la República, un aumento del 20% sobre el jornal
de hoy
2.- Que la empresa se comprometa a
atender a sus servidores con la atención facultativa, medicinas y subsistencia
diaria mientras dure el impedimento comprobado para poder trabajar.
3.- Que se eleve la presente por
conducto de la Prefectura del Departamento suplicando a esta gestionar con
quien corresponda la resolución favorable en tan justo pedido
El Dr. Teófilo Jesús Núñez, presente
entonces en la glorieta y dirigiéndose al pueblo que rodeaba la mesa donde se
iba a firmar el Acta, manifestó que como delegado de los huelguistas del
Ferrocarril, ya había gestionado desde el día anterior el punto en cuestión con
el sr. Prefecto del departamento y que dentro de breves instantes se tendría la
constatación de estar aceptadas la condición de los obreros.
Pocos momentos después se repartía en
la puerta de la casa subprefectura una hoja suelta en la que se dejaba
constancias de los telefonemas cambiados entre el sr. Diputado de la provincia
y sr prefecto del departamento.
Poco después parte del pueblo se
dirigió de la plaza a recorrer las calles de la población quedándose otra
repartida en diferentes agrupaciones que apreciaba los hechos, estaba a la
expectativa de la respuesta del Sr. Mac Cord, que se hacía esperar demasiado
tiempo.
Minutos antes de las 3 y 30 pm hora en
que llegan los trenes de Arequipa, la voz de ¡A la estación ¡arrastró a esta
junta con los huelguistas a una pavada de palomilla y a muchísimos curiosos de
todas las edades y condiciones. Cuando se avistó el convoy los obreros de la
huelga y los que por comunidad de ideas e intereses los acompañaban, salieron a
encontrarlo, y deteniéndolo más o menos a 200 metros de la estación, obligaron
al maquinista a descender de su máquina y subidos los carros, agitando banderas
y pañuelos, vivando únicamente a la huelga haciendo sonar el silbato con
estertores e intermitencias agónicas a veces y simulando otras, desesperados
gritos de socorro condujeron el convoy hasta la estación donde se apearon los
pocos pasajeros que traían con el susto consiguiendo en la escena que
presenciaban y la explosión que momentos antes hizo en lugares cercanos un
torpedo de dinamita colocado ahí por algún chusco malintencionado.
En estos momentos se representó en la
Estación y en actitud meramente observadora un piquete del escuadrón al mando
de alférez Pintado y compuesto imprudentemente de solo 8 hombres, mientras
tanto y ya desocupado el convoy de pasajeros e indiferentes era llevado por los
huelguistas con los mismos gritos y toque de campana al cambio donde dejaron
los carros y continuaron solo la maquina a la tornamesa para apagar guardar
aquella. Todos estos actos se hacían en medio del mayor bullicio, pero sin una
sola frase ni palabra hiriente y comprometedora, haciendo más bien la diversión
de la inmensa cantidad de espectadores que había acudido a presenciar de cerca
la escena y como dijimos antes, se componía de todos los elementos sociales de
la localidad, desde el funcionario público, el representante de alto comercio y
el modesto artesano. El diputado por la provincia Dr. Jesús Teófilo Núñez, se
presentó en aquellos momentos y dirigiendo la palabra a los individuos cerca
atrajo, sobre sí la atención general, y en pocos instantes se vio rodeado de
aquella importante masa que ansiosa y creyendo se trataba de una solución
favorable, pretendía oír lo que el referido Dr. Hablaba en ese momento con el
sr. J. libertado Soto, persona muy adicta a él y que se le había acercado hace
un rato.
En este estado las cosas, algún solo
individuo observó la presencia a pocos pasos del mismo piquete que se había
quedado en la estación y que sigilosamente se había acercado hasta colocarse a
espaldas del pueblo parodiando, aunque la comparación resulte grotesca al
fantasmón aquel del loguito de “LOS MADGYARES”, pero sin abandonar, hablando en
justicia, la actitud seria y de espera de que hablábamos al referirnos a su
llegada a la estación. Oír al pueblo que los soldados le acompañaban contra su
voluntad hasta aquellos sitios y pedir todos a una voz que se retiraran a su
cuartel, fue cosa tan rápida como el pensamiento, como rápido fue lo que
sucedió enseguida, lo que Mollendo jamás pudo esperar lo que hasta hoy hace
pesar sobre todos los ánimos, la profunda consternación y la indignación más
justa y lo que pasamos a relatar con el mayor desapasionamiento y con toda la
verdad de que nos creemos capaces.
Al observar el oficial Pintado que el
pueblo exaltado con la presencia de sus soldados pretendía hacerlo retroceder,
ordenó desplegar yendo cuatro individuos en dirección a la plaza, con cara al
grupo y arma preparada y marchando él con los otros cuatro a resguardarse
frente a la carbonera. Parte de los obreros siguió a estos, arrojándoles
pequeños carbones y piedrecitas; otros con las mismas rechiflas fuesen tras los
primeros y lo demás presenciaban el acto como meros espectadores. Los cuatro
individuos que en la forma ya indicada que retrocedían hacia la playa, vieron
se pronto rodeados por el pueblo que estrechaba cada vez más las distancias,
sin emplear a pesar de eso otra cosa que la boca y guijarros. Cuando el oficial
vio la situación de su gente hizo, no sabemos si ocasional o premeditadamente,
una señal con la espada y …. …. sonó la primera descarga. El efecto no se hizo
esperar, el pueblo enfurecido y sin más armas que sus manos, se lanzan sobre
los soldados que después de una segunda descarga, habían logrado unirse y
continuaban siempre en retroceso y disparando siempre, hacia la casa del
cambiador, al llegar este punto el pueblo contaba con una víctima: MARIANO ADRIAZOLA, honrado y antiguo trabajador de la empresa, que en los momentos en
los que se pretendía hacer firmar el acta era uno de los más ardientes
defensores de ella, por ser, según él, único recurso que devolvería la
tranquilidad y recordando que hacía 15
años servía en el ferrocarril sin percibir un solo aumento en sus haberes.
Nuestra atención se contrajo en este infeliz al que cargaron 4 de sus
compañeros, mientras soldados y huelguistas, luchando cuerpo a cuerpo algunos y
otros disparando sobre determinados grupos, practicaban la ascensión al cerrito
o morro situado al costado de la Carbonera para buscar huida por aquel lado.
Hasta ese momento solo se había oído
los tiros que más o menos aislados hacían, en distintas direcciones, los
individuos de tropa de que nos ocupamos pero cuando contristados con el trágico
fin del infeliz ADRIAZOLA
acompañábamos con otras muchas personas
el cadáver, camino a la estación y haciendo reflexiones que por los duras no es
posibles trascribir; descargas cerradas de todas direcciones hechas sobre
nuestro fúnebre cortejo y sobre las multitudes que locas de terror huían sin
encontrar puertas de escape o se escondían bajo los carros del ferrocarril, nos
hicieron comprender que en Mollendo el pueblo que se distinguió siempre por su
virilidad; el pueblo que dio como el primero muestra de su hacendado
patriotismo, siempre que ese terreno se le llamó, el pueblo que jamás desmintió
sus nobles antecedentes de cultura y civismo, se daba el primer ejemplo en el Perú de una carnicería espantosa y sin
precedentes en la historia del mundo civilizado, a no ser que recordemos las vísperas sicilianas en las que a pesar de
injusta había causa. Las balas cruzaban por doquier y no, así como al
principio aisladas y temerosas o encontrarse con un cuerpo humano en
nacionalidad con el que las hacía salir, no. Eran dirigidas premeditadamente
sobre los indefensos, sobre los que ninguna participación había tenido, ni en
la huelga ni en sus antecedentes. Esto duró unos minutos o siglos que no
sabemos a quién se le ocurre contar, tiempo en esos momentos, lo cierto es que
cuando nos fue posible ascender a la plaza cuando ya los soldados de la nación
se cansaron de ensayar en los ciudadanos Mollendinos sus adelantos en el tiro
al blanco nuestra indefensa y pacífica ciudad, veía con el llanto en los ojos y
en todos los organismos, algo así como la tensión de innumerables cuerpos opresores
de los nervios, desfilara ante ella y por su plaza más central a las siguientes
víctimas:
FRANCISCO
FIASCUNARI anciano pescador de nacionalidad
italiana, fundador de este pueblo y de una numerosa familia y victimado
innoblemente cuando no creyendo seguro su escondite bajo un carro, salió en
busca de otro mejor; TORIBIA V de BOSSIO,
infeliz mujer a la que hemos visto
asesinar cuando corría desolada en busca de refugio o del sostén de un hogar;
un muchacho cuyo nombre no hemos podido averiguar y siete individuos más del
pueblo heridos, más o menos gravemente y cuyos nombres daremos en su oportunidad
y que en menos infortunados que los primeros
han tenido tiempo para maldecir a sus asesinos y execrar con todo el
pueblo a los causantes de su victimización, de estos tres están heridos de
piedra, uno de ellos según opinión facultativa, gravemente.
PERDONESENOS; pero nos permitimos una digresión
algo así como una frase laudatoria, como el non plus ultra del agradecimiento
de un pueblo, no de un pueblo inconsciente y manejado por unos cuantos
politiqueros según la expresión de no sabemos quién, sino del pueblo íntegro,
del pueblo en su más genuina expresión altos y bajos, ricos y pobres, peruanos
y extranjeros, mezclados y abstencionistas en política, jóvenes y viejos
radicales y conservadores, militares y paisanos, burgueses y obreros, aristócratas
y socialistas, solteros, casados y viudos y seglares y frailes, en fin, hombres
y mujeres todos.
EL
TENIENTE RISCO,
oficial del escuadrón que tantas victorias ha conquistado en el campo del
honor; el soldado pundonoroso que en su valor e hidalguía supo vencer el solo a
millones de enemigos en guerras nacionales y civiles, a fusilado notablemente a
los que huían. Ha hecho gala de su disciplina militar, desobedeciendo las
órdenes de su superior el coronel que le ordenaba cesar los fuegos y bajar del
techo de la subprefectura desde donde efectuaba su match con buen Barrote de un
Club de Tiro. Amenazado con rifle en mano y con puntería fija a los que le
increpaban su infame conducta. Y, por último, y como nota culminante de su
patriótico proceder, ha ofrecido morir, (¡sarcasmo cruel ¡) en el sitio que se
le había designado para cuidar el orden. Perdón otra vez lectores, no estamos
seguros que hasta ahora nada ni nadie puede tildar de parcial o injusta la
relación que estamos haciendo.- pero cuando recordamos las lágrimas de este
individuo, con la nota de digresión que hemos dado a esta parte, nos olvidamos
de todo y en vista de la justicia que nos asiste, no como simples redactores de
un periódico sino como intérpretes de la opinión general nos permitimos también
en nombre de todos protestar con las pocas fuerzas que aún nos quedan para ello
del infame comportamiento de ese militar.
No pedimos su destitución ni su
enjuiciamiento, Que ese sería inútil si, el valiente Risco que cuando
próximamente y por su heroica acción de armas, se le ascienda a coronel, no
venga por Mollendo sin su batallón sus entorchados podrían hacerle daño y si
aún queda en este puerto un solo de los espectadores o actores del “15 de Julio”, recordará lo mucho que
él hizo en favor del pueblo y de los jefes de su cuerpo y lo bendecirán de
rodillas. Ahora sigamos.
Según puede comprenderse, nada más
triste que la traslación y curación de los heridos que se hizo en la Botica del
Pueblo; esposas afligidas hijos con la inocente ignorancia de su tierna edad y
así por el estilo cuadro más o menos conmovedores a los que hacían frente los
heridos con el brillo de la indignación en los ojos a través de las lágrimas
que le arrancaba el sufrimiento y el médico titular Dr. Parodi, multiplicándose
para atender sin preferencias a los que creía dignos de su pronta asistencia.
También vimos y que conste al
reverendo dominico M Naranjo, que ayudado por el señor cura de la parroquia
repartía sus bendiciones, otorgaba absoluciones y ofrecía paz eterna con llanto
y fervor místicos a los desgraciados que suponía en vísperas de morir.
La noche de aquel día fue sin duda la
más lúgubre que Mollendo registra en sus Anales y la traslación de los tres
cadáveres al siguiente día, la más solemne protesta por lo inmenso del concurso
y lo sombrío de su aspecto, de los fluctuosos acontecimientos que con absoluta
independencia hemos narrado. Suplicando rectificaciones subscritas, porque
somos capaces de error u omisión y esperando el fallo sagrado e imparcial de la
opinión pública que trataremos de interpretar con la imparcialidad a que nos
obliga nuestro programa.
Al fin llegó la mañana de 16, después
el de la noche tan angustiosa para las familias a que nos hemos referido, pues
dada la cólera del pueblo algunos temían un ataque nocturno a la fuerza
pública, pero según sabemos no faltaron personas reflexivas que trataban de
calmar las pasiones convenciendo a los obreros para que hicieran lujo de
prudencia y moderación.
EL FERROCARRIL 1910, AREQUIPA.. MOLLENDO.
*****
A las 6 a.m. se presentaron por el
desvío del ferrocarril 60 hombres del Batallón de Línea N°11 comandados por el
Sargento Mayor Sr. Canales, quien desde los primeros momentos se captó las
simpatías generales por sus declaraciones de venir como garantía del orden y
sin prevenciones para el pueblo fuera de la compostura que se notaba en sus
oficiales y soldados a pesar de la indignación que podía caberles por el
accidente que pasamos a relatar.
En el kilómetro 2 y sin que sepamos
quienes, guiados por un espíritu no copartícipe del que predomina en el pueblo
de Mollendo, destruyeron alguna pieza de la línea del ferrocarril, causando una
abertura en los rieles que dio como resultado el descarrilamiento del convoy
que traía 60 servidores de la Nación, los que continuaron su marcha tranquila y
a pie hasta la población, habiéndolo recibido el señor subprefecto de la
provincia, sin que nadie les interrumpiera en su marcha.
Refiriéndonos ahora a la conducta
observada por las instituciones de la localidad, después de los escandalosos
acontecimientos que anteriormente hemos narrado, debemos recordar al Consejo Provincial, Sociedad Beneficencia,
Cuerpo Consular y Cuerpo de Bomberos.
EL Sr. teniente alcalde D. Manuel
Martínez, encargado de la alcaldía por su ausencia del Sr. Portugal, se dirigió
al sr prefecto el día 15, momentos antes de que se realizara la ya anunciada
tragedia, suplicándoles renovara sus esfuerzos, para que accediendo al sr. Mac
Cord la petición de los obreros pusiera fin a la Huelga que ya amenazaba serias consecuencias. Iniciada de ese
momento la intervención de los personeros del pueblo, la prefectura entró en
relación telegráfica con ellos y vimos con agrado la decisión de los
municipales e interés de la alcaldía para poner pronto remedio a la situación
aflictiva por la que atravesaba la población. Convocado el Concejo se reunió en
sesión extraordinaria con asistencia de los srs. Koster, Núñez, Elías, Caro,
Nacarino, Verdaguer y Arenas, bajo la presidencia del citado teniente alcalde y
se cruzaron los telegramas siguientes:
PREFECTO
AREQUIPA:
Concejo nombró Comisión para practicar
inspección ocular, sitio suceso convoy, informando acuerdo peritos judiciales.
No ser verdad denuncia voló tren sino descarrilamiento causa abertura rieles,
sin desgracia alguna. Corriendo tren 192 pies fuera línea. Interpretando
municipio justo sentimiento pueblo por víctimas habidas ayer, ruego a Uds. Como
medida retírese, subprefecto, escuadrón húsares, encareciendo por tranquilidad
vecindario, accede empresa aumento 15% igual Arequipa, comprometiéndonos
gestionar con pueblo vuelva trabajo. Playeros, lancheros, desde lunes que
convinieron con superiores. Pueblo Manifestase siempre honrado respetuoso
principio autoridad. Agradecemos Ud.
Esfuerzos.
ALCALDE
“……AL PARTIDO LIBERAL y a ese mismo ARIETE, somos deudores del primer asomo de altivez popular, que en julio de 1902 dio por resultado el aumento de nuestros salarios y con él algún alivio a la miseria de nuestros pobres pero honrados hogares El Ariete N°60.
*****



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