SOCIOLOGIA Y CIENCIAS POLITICAS.

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viernes, 19 de marzo de 2010

MOVIMIENTOS SOCIALES ANTI GLOBALIZACION: Un balance de 10 Años de Altermundismo.

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Los principales grupos de sectores autónomos
que convergieron en Seattle, además de activistas variados de todo el mundo, fueron quienes se movilizaron en años anteriores contra la deuda externa y las instituciones de Bretton Woods, las organizaciones ecologistas, feministas, pacifistas y sindicalistas, así como cristianos de base, organizaciones comunitarias y asociaciones profesionales. Las protestas de Seattle consiguieron además unir a la vieja izquierda norteamericana, los sindicatos, los nuevos movimientos y a grupos anarquistas. Es por esto que podemos afirmar que Seattle fue probablemente la primera articulación internacional donde surgió una fórmula política diferente a las lógicas del capitalismo existente.
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MOVIMIENTOS SOCIALES ANTIGLOBALIZACION. Un balance de 10 años de altermundismo.

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Jordi Calvo i Rufanges.

Rebelión. Marzo 15 del 2010.
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Tras diez años de foros sociales y algunos más de movimientos contra la globalización, la confluencia entre diferentes corrientes y formas de hacer en la izquierda social mundial es mayor que nunca. Discursos moderados y radicales se han encontrado y están probando una convivencia no exenta de dificultades. Hay quien habla de crisis del movimiento altermundista o de la fórmula Foro Social Mundial. Pero la crisis puede ser simplemente un momento de cambio o de impulso del movimiento ante un cambio en la coyuntura económica y política mundial, aunque polarizar posiciones tiene el riesgo de destruir lo mucho construido en los últimos diez años.

10 años del movimiento.

El movimiento altermundista, en sus inicios llamado antiglobalización, cobró entidad pública cuando The Economist lo responsabilizó de “the big disaster” al paralizar la reunión de la OMC en Seattle. Es en este momento donde la imagen pública del capitalismo global se empezó a desmoronar, ya que se dieron manifestaciones que sacaron a la luz la constitución secreta de la economía mundial, que estaba permitiendo que las empresas de las economías capitalistas desarrolladas vendieran e invirtieran donde se les antojara y en las condiciones que desearan.
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Los principales grupos de sectores autónomos que convergieron en Seattle, además de activistas variados de todo el mundo, fueron quienes se movilizaron en años anteriores contra la deuda externa y las instituciones de Bretton Woods, las organizaciones ecologistas, feministas, pacifistas y sindicalistas, así como cristianos de base, organizaciones comunitarias y asociaciones profesionales. Las protestas de Seattle consiguieron además unir a la vieja izquierda norteamericana, los sindicatos, los nuevos movimientos y a grupos anarquistas. Es por esto que podemos afirmar que Seattle fue probablemente la primera articulación internacional donde surgió una fórmula política diferente a las lógicas del capitalismo existente.
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Estas protestas y las consiguientes contra la agenda neoliberal llevaron a la construcción del Foro Social Mundial. Desde1999 en Seattle hasta el 11-S ocurrieron las protestas que marcaran el nacimiento de un nuevo ciclo de protesta, el llamado ciclo de protesta del capitalismo global. Son las de Washington DC, Praga, Melbourne, Québec, Barcelona, Niza, Gotenburgo, Roma, Génova, México DF, Acapulco, Nueva York, Davos, Porto Alegre, Bruselas y muchas otras.
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Además, desde Seattle, los movimientos altermundistas no se limitan a los países Occidentales (Taibo, 2007), sino que han estado en África durante la cumbre sobre el racismo de Durban de 2001 donde hubo movilizaciones sindicales contra el FMI. También hubo contracumbres y foros durante la conferencia en Dakar en 2000 y en la reunión en Dar Es Salaam contra el FMI en 2001. En América Latina han sido muchas las protestas, como las de los piqueteros de Argentina, las del MST en Brasil, las redes de indígenas en Bolivia y Ecuador, los movimientos emergentes en Venezuela o el EZLN en México. En Asia, destacan las movilizaciones en India, Corea del Sur y Tailandia. Sin olvidar la presencia del movimiento durante estos años en Japón, donde se dieron protestas contra el G-8 en Okinawa en 2000. Destaca también el Third World Network en Malasia y Focus on the Global South en Tailandia. En el mundo árabe, también se han organizado protestas contra el FMI en Argelia, y Jordania. En Europa Central y oriental ha habido, sin embargo, una menor presencia de protestas antiglobalización, aún así las ha habido en Hungría, Polonia, y Rusia.

Por otra parte, ha sido de gran relevancia que un año más tarde de las protestas de Seattle, las organizaciones que participaron en esas movilizaciones comenzaran a planear y organizar lo que sería el Foro Social Mundial. Enlazando Seattle con el Foro Social Mundial, podemos decir que mientras Seattle fue la sede de la primera gran victoria de la lucha contra la globalización neoliberal, Porto Alegre representa la apropiación del protagonismo en la lucha por un mundo mejor por parte del Sur, que para Walden Bello (2004) cumple tres funciones: representa un espacio para que ese movimiento mundial se reúna, se conozca y reafirme, es un momento en que el movimiento recupera sus energías y establece las direcciones para enfrentarse a las instituciones que comandan la globalización capitalista, y sirve para que el movimiento describa, elabore y debata la visión, los valores y las instituciones de un orden mundial alternativo. A través de los foros sociales, el movimiento surgido en Seattle cuestiona la legitimidad del nuevo orden mundial y recuerda constantemente que existen alternativas. Las nuevas prácticas contenidas en el FSM no son nuevas en el mundo, sino que son resultado de una evolución de los movimientos sociales sobre prácticas políticas, críticas al autoritarismo, que aparecieron con fuerza a partir de Mayo del 68, del zapatismo de 1994 y de la explosión movimentista de Seattle en 1999.

Lo verdaderamente interesante es que el movimiento altermundista que consiguió verdadera visibilidad en Seattle, como afirma Fernández Buey (2005) “es propiamente un movimiento de resistencia global, un movimiento de movimientos, en el que se puede considerar superada la anterior distinción entre viejos y nuevos movimientos sociales”, porque por primera vez en él concurren sindicatos, partidos políticos, ecologistas, pacifistas y feministas, indigenistas, antirracistas defensores de los derechos humanos, de los derechos sociales y de los derechos civiles. Es por ello que podemos considerar anacrónica la anterior diferenciación entre movimientos viejos y nuevos, porque se están incorporando al movimiento sindicatos importantes y algunos partidos políticos cercanos a los movimientos sociales.

10 años de foros sociales.

Tras diez años de existencia, el Foro Social Mundial está recibiendo críticas, algunas merecidas otras quizá no tanto, que se centran principalmente en su impacto político. El FSM ha sido creado como un espacio abierto de encuentro de toda la sociedad civil. La única limitación a la participación ha sido establecida a gobiernos, partidos políticos y organizaciones violentas y de hecho existen buenas razones para que esto sea así. Los gobiernos son excluidos por razones evidentes, porque son quienes ostentan el poder político y son responsables en buena medida de la instauración y mantenimiento del modelo económico y social actual, cuestionado por quienes participan en el marco del FSM. Los partidos políticos no son aceptados porque se considera que ya tienen acceso a los canales de participación política que en democracia existen al efecto. También se alega que éstos trabajan con dinámicas electoralistas, eminentemente cortoplacistas que les lleva a moderar su discurso y a tomar medidas bajo un pragmatismo que no alcanzan más que a reformar pequeños aspectos del sistema neoliberal. Las organizaciones que utilizan el uso de la violencia para conseguir sus objetivos son de forma muy acertada mantenidas fuera de los foros sociales, ya que en este nuevo espacio de creación de alternativas al sistema global hegemónico se le da tanta importancia al objetivo a conseguir como al proceso para alcanzarlo. Este último argumento sirve también para justificar la exclusión de gobiernos y partidos porque los unos y los otros responden a estructuras de funcionamiento en el mejor de los casos representativas, que reproducen relaciones jerárquicas y la construcción de una sociedad elitista, que hacen que las relaciones de poder existentes se perpetúen aún cuando quienes estén en el gobierno o en los partidos políticos partan de discursos inicialmente participativos, horizontales y transformadores.

Los foros sociales han conseguido con esta fórmula atraer y juntar a ONG, movimientos y organizaciones políticas que antes no compartían ningún otro espacio. Ello ha generado y continúa haciéndolo, intercambios entre sus miembros, aprendizaje sobre diferentes puntos de vista sobre temáticas similares y crea confianzas que dan paso en muchas ocasiones a colaboraciones futuras antes impensables. Es decir, el encuentro en igualdad de condiciones que se da en los foros sociales sirve para aunar esfuerzos y racionalizar recursos para las campañas, protestas y movilizaciones de la sociedad civil que allí se da lugar. Además y quizá lo más relevante de los logros de la dinámica creada por el FSM es conseguir que seamos conscientes del volumen de quienes están implicados en el cambio social y que cada vez seamos más quienes rememos en la misma dirección. Esto sirve tanto para recoger energías renovadas para continuar la lucha diaria, como para visibilizarse ante las instancias de poder y la opinión pública.
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Otro de los elementos clave de los foros sociales, muy criticado por quienes le piden mayor incidencia política, es no hacer declaraciones finales, ya que se trata según sus principios fundacionales de un espacio y no de un movimiento, y no puede hablar nadie en nombre de todos los demás. Ello sirve para evitar los conflictos y las disputas que comporta la declaración de un manifiesto político, que en todo caso debe priorizar unas líneas de actuación sobre otras y que precisa de alguien que lo redacte y que lo haga público. Las recurrentes luchas intestinas por el protagonismo que en estos casos suelen darse son así evitadas, eliminando un aspecto de división habitual en la izquierda. Además, no sería posible incluir en un documento resumido toda la diversidad de las muchas organizaciones y activistas participantes en los foros sociales.

Es decir, uno de los éxitos del FSM ha consistido en promover la horizontalidad intentando ser un ejemplo de coherencia democrática participativa, evitando en todo lo posible, aunque no siempre, procesos jerárquicos en su seno. Sin embargo, tras diez años de existencia se ha producido un importante cambio en el contexto político mundial a raíz de la crisis, que ha llevado a que las voces de quienes participan en los foros, especialmente desde su última edición mundial en Belém, clamen mayoritariamente contra el capitalismo y no solo contra su vertiente neoliberal como ocurría en sus inicios. Ante tal urgencia de cambio se hace más patente su seria dificultad para transmitir mensajes políticos. El hecho de ser un espacio y no un movimiento está en la base de tales críticas. Pero, de convertir el FSM o los foros celebrados con sus premisas, en un movimiento, ¿estamos seguros de que no caeríamos en dinámicas parecidas a las de los partidos políticos excluidos por las razones anteriormente mencionadas?

No es nuevo que existan voces críticas al proceso del FSM, razones hay de sobra y solo una de ellas es la de la pertinencia de que se mantenga como un espacio o se convierta en un movimiento. Por una parte, se han encontrado fórmulas de todo tipo para que los partidos políticos que quieran estar presentes lo hagan indirectamente a través de organizaciones afines, que al menos evite que aprovechen el espacio Foro para conseguir visibilidad de sus siglas. Aunque puede parecer una solución de compromiso o insuficiente, hoy por hoy es difícil hacer una distinción relativamente objetiva entre partidos respetuosos con los principios de transformación social del FSM. Parece adecuado que de momento y hasta que se nos ocurra otra solución, deban pagar justos por pecadores. Por otra parte, no creo que sea adecuado que la fórmula del Foro-espacio sea sustituida por la del Foro-movimiento, aunque hay que inventarse nuevas fórmulas que sin romper lo creado permitan a quienes lo deseen lanzar mensajes políticos en el marco de los foros sociales.

En definitiva, durante los últimos diez años, el impulso del movimiento altermundista se ha visto reducido en su vertiente encaminada a la protesta, porque ha encauzado sus esfuerzos hacia estrategias que buscan ofrecer propuestas alternativas al sistema hegemónico. El Foro Social Mundial y todos los foros sociales creados a raíz de él han hecho confluir las protestas y propuestas antes menos visibles del movimiento antiglobalización inicial con las del resto de organizaciones de la sociedad civil que no se sentían cómodas con las maneras de hacer política de los movimientos tradicionales. Si bien es cierto que en este periodo el movimiento altermundista es menos visible en los medios de comunicación, ya que no se producen protestas del calado de sus inicios, la imagen ofrecida a la sociedad era en la mayoría de los casos negativa, no por culpa de estos movimientos sino por la sesgada información de la mayoría de medios de comunicación. Sin embargo, actualmente ha conseguido dar a conocer y hacer valer sus propuestas, que en el contexto de crisis actual están impregnando cada vez con más fuerza programas políticos y discursos que están cambiando la percepción de este movimiento en la opinión pública. En tan sólo diez años se ha conseguido desmoronar la hegemonía del pensamiento único, incontestable tras la caída del muro de Berlín, abriéndose paso a una crítica directa al sistema capitalista, identificado ya en cada vez más ámbitos como parte del problema y no como parte de la solución. El reto actual es conseguir mantener su actividad propositiva con acciones de protesta contundentes que visibilicen sus alternativas.

Fuentes:
Bello, Walden
(2004) Desglobalización. Ideas para una nueva economía mundial. Barcelona, Icaria.
Calvo Rufanges (2008) El Foro Social Mundial. Nuevas formas de hacer política. Bilbao. Ediciones Deusto.
Taibo, Carlos (2007) Movimientos antiglobalización. Madrid, Catarata.
Fernández Buey, Francisco (2005): Guía para una globalización alternativa. Barcelona. Ediciones B.
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1 comentario:

manuel dijo...

los jovenes del mundo tenemos la palabra,los banqueros y politicos nos explotan hagamos un movimiento con las leyes en la mano formemos un partido politico trasparente y con unos ideales de reforma nacional para que los usuarios y el pueblo pida lo que necesite y no gasten en coches,mansiones,putas y demas caprichos,empezando por quitarles el poder que tienen ellos,con la renovacion de todo,politicas,energeticas,armamentisticas,en pezando por los politicos,banqueros,terratenientes del pais,somos todos iguales.si es asi por que hay sobresueldos,una familia vive con 12000año y estos sinberguenzas cuanto cobran,asociate a potolujo69@hotmail.com juntos y con las leyes podemos hacerlo,si optas por el no tu hijo trabajara para todos estos banqueros,politicos y la iglesia asta la muerte somos simples marionetas di no. las consecuencias estan cerca guerra y destrucion por los que gobiernan que se rien en nuestras caras y cierran campos de golf a su antojo y si quisieran echarian a la gente de un pueblo entero contal de cenar y demas vicios a nuestra costa ami no me callan manuel caballero