martes, 21 de julio de 2020

UNA OPORTUNIDAD PARA LA RECUPERACIÓN SOSTENIBLE.. LA ECONOMÍA CIRCULAR.

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LA EC0NOMÍA CIRCULAR. SUS PRINCIPIOS.

Nuestro modelo económico actual, caracterizado por ser mayoritariamente lineal, se basa en la dinámica de “comprar – usar – tirar”, lo que implica agotar rápidamente los recursos disponibles. Para frenar esta tendencia, una de las siete iniciativas emblemáticas que forman parte de la estrategia Europa 2020 es la de iniciar la transición de la Unión Europea hacia un modelo de “economía circular”, basado en una sociedad del reciclado, para reducir la producción de residuos y utilizarlos como recursos.

La economía circular es un concepto económico interrelacionado con la sostenibilidad y cuya finalidad es que el valor de los productos, recursos, materiales… permanezcan en la economía durante el mayor tiempo posible, reduciendo de esta manera la generación de residuos y cerrando su ciclo de vida. Si el producto diseñado puede ser deconstruido, los desechos de unos devienen en recursos para otros.



Principios de la economía circular 

Estos son los rasgos que definen cómo debe funcionar la economía circular.

Transformación del residuo en recurso: todo el material biodegradable vuelve a la naturaleza y el que no es biodegradable, se reutiliza.

Segundo uso: reintroducir en el circuito económico aquellos productos que ya no sirvan para sus necesidades iniciales.

Reutilización: reutilizar residuos o parte de los mismos para la creación de otros productos.

Reparación: dar una segunda vida a los productos estropeados antes que desecharlos.

Reciclaje: aprovechar los materiales que se encuentren en los residuos.

Valorización: aprovechar energéticamente los residuos que no se pueden reciclar.

Eco-concepción: tiene en cuenta los impactos medioambientales a lo largo del ciclo de vida de un producto y los integra desde su inicio.

Ecología industrial y territorial: implantación de un modelo de organización industrial dentro de un mismo territorio que optimice stocks y flujos de materiales, energía y servicios.

Economía de la funcionalidad: privilegiar uso frente a posesión y servicio frente a bien.

Uso de energías renovables para producir el producto, reutilizar y reciclar

Beneficios de la economía circular

Disminución del uso de recursos

Reducción de la producción de residuos

Menor consumo de energía

Creación de riqueza y empleo por la reorientación productiva de los países

Ventaja competitiva en un contexto de globalización

¿Cómo podemos aplicar la economía circular en nuestro día a día?

*/ Comprar solamente cuando sea necesario. Para usos esporádicos tenemos alternativas más sostenibles como alquilar o pedir prestado.

*/ Contemplar la posibilidad de comprar de segunda mano.

*/ Reflexionar sobre alternativas antes de tirar algún objeto a la basura, sobre todo si se trata de menaje del hogar, muebles o aparatos.

*/ Posibles opciones serían repararlos, reciclarlos, e incluso regalarlos.

*/ Devolver artículos y productos usados. Muchas tiendas aceptan los productos que ya están gastados y dan bonificaciones por devolverlos, como por ejemplo en el caso de los móviles, electrodomésticos viejos o envases vacíos.

*/ Hacer lista de la compra para no adquirir productos de más y optar por compra de proximidad para mitigar la huella de carbono.

*/ Rechazar lo que no se necesite: tarjetas de establecimientos, muestras de productos, propaganda, artículos desechables…

*/ Reciclar correctamente cada material en su contenedor. Si los mezclamos serán muy difíciles de recuperar y reciclar.

 

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UNA OPORTUNIDAD PARA LA RECUPERACIÓN SOSTENIBLE.

LA ECONOMÍA CIRCULAR.

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Javier Carrillo Hermosilla. | 21/07/2020 | Economía Circular.

Rebelión martes 21 de julio del 2020.

 

La economía actual, una economía lineal, de usar y tirar, genera una cantidad de residuos asombrosa. Esto implica una pérdida de valor igualmente disparatada. En Europa solo el 12 % de los recursos materiales utilizados provienen del reciclaje y de la recuperación. El 88 % restante se pierde.

Gobiernosempresas han empezado a darse cuenta de que este sistema lineal aumenta su exposición a grandes riesgos, por la volatilidad de los precios de los recursos y las posibles interrupciones del suministro. Estos peligros han quedado patentes con la crisis de COVID-19.

Muestras de esta preocupación política son, por ejemplo, el Plan para la Economía Circular europeo, vigente desde 2015, y la recientemente aprobada Estrategia Española de Economía Circular.

Más allá del deterioro, a veces irreversible, del medioambiente, las consecuencias del modelo lineal son un desafío fundamental para la creación de riqueza global a largo plazo.

Es momento de desbloquear la economía lineal

Nos encontramos bloqueados en un sistema económico que arrastra una poderosa inercia equivocada desde la Revolución Industrial. Entonces se sentaron las bases del modelo lineal, sin por supuesto prever su incompatibilidad con las actuales dinámicas ambientales y demográficas.

Dentro de su gravedad, el actual frenazo en la economía mundial también puede leerse como una oportunidad para arrancarla de nuevo con una orientación más sostenible. Arreglar una bicicleta en marcha es imposible, pero parece que estaremos en la cuneta durante algún tiempo.

Debemos aprovechar esta oportunidad para dar un paso atrás y plantearnos soluciones alternativas a nuestros problemas y necesidades, para ecoinnovar y rediseñar nuestro modelo equivocado de creación de valor económico, que está demostrando ser insostenible.

No se trata de hacer menos malo lo que ya hacemos mal, poniendo filtros en nuestros desagües y chimeneas, enterrando nuestros residuos o reciclándolos parcialmente en productos de menor valor. Se trata de hacer las cosas de un modo diferente, que permita compatibilizar la sostenibilidad del crecimiento socioeconómico con la del sistema natural: se trata de transitar con urgencia hacia una economía circular.

La teoría: principios de la economía circular

En pocas palabras, la economía circular se basa en tres principios muy simples:

El desperdicio no existe. Los productos deben ser diseñados y optimizados para un continuo ciclo de desensamblado y reutilización al final de su vida útil.

La cuidadosa gestión del flujo de materiales. De acuerdo con esta perspectiva, son de dos tipos: por una parte, nutrientes biológicos, diseñados para reincorporarse sin impacto ambiental negativo al ecosistema, contribuyendo de ese modo al crecimiento del capital natural. Por otra parte, nutrientes tecnológicos, diseñados para reincorporarse sin pérdida de valor al sistema industrial, contribuyendo al crecimiento del capital económico.

La energía para alimentar este ciclo debe ser renovable. De nuevo para reducir la dependencia de recursos e incrementar la resiliencia del sistema natural y del sistema económico.

Aplicación práctica: ejemplos inspiradores

Cada uno de nosotros, como ciudadanos, podemos contribuir a la economía circular. Por ejemplo, contratando energía verde, comprando productos eficientes energéticamente, comprando alimentos de temporada y proximidad y, en general, reduciendo nuestro consumo y desperdicios.

Sin embargo, y a pesar de que la fuerza de la demanda es poderosa, esta transición exige compromisos e inversiones que corren a cargo de las empresasLas empresas y los emprendedores pueden contribuir a la economía circular utilizando diferentes modelos de negocio.

Encontramos algunos ejemplos inspiradores en firmas que proveen a la industria de recursos renovables, reciclables o biodegradables. Uno es BFT, una empresa canadiense que produce fibras textiles a partir de cultivos de lino y cáñamo. Los productos de BFT son compatibles con las tecnologías de la industria textil tradicional y tienen propiedades tan buenas como el algodón o las fibras sintéticas. Sin embargo, tienen un impacto ambiental mucho menor en términos de consumo de agua y no producen residuos insostenibles como los microplásticos.

Cada vez hay más empresas que buscan valor no solo en los productos finales, sino también en las corrientes de materiales que se utilizan en sus sistemas productivos. Un ejemplo es Procter & Gamble, que aspira a operar todas sus fábricas con el objetivo de cero residuos.

También hay empresas que contribuyen a la economía circular prolongando la vida útil de sus productos. A través de su negocio de reacondicionamiento, la tecnológica Dell recupera viejos equipos y los revende cuando es posible.

Igualmente contribuyen a la economía circular las empresas de plataformas de uso compartido. En lugar de desechar o infrautilizar productos que se encuentran inactivos, permiten que otras personas tengan coacceso o copropiedad. Como ejemplos se podrían mencionar Airbnb o BlaBlaCar.

Por último, también contribuyen las empresas que operan bajo el modelo de negocio de producto como servicio. Este no se centra en generar grandes volúmenes de producción, sino que se enfoca en las prestaciones y la capacidad de actualización que tienen sus productos. Desmaterializa así la entrega de valor para ofrecer siempre las últimas innovaciones. Encontramos otro ejemplo inspirador en la propuesta de “iluminación como servicio” de Philips. El cliente paga por los lúmenes de los que disfruta, y no por el equipamiento. De su diseño, operación, mantenimiento y renovación se encarga la compañía holandesa.

Una transición difícil pero urgente

En conclusión, la transición desde el actual sistema económico lineal hacia una economía circular permitiría compatibilizar el desarrollo y bienestar económico de la creciente población mundial con la capacidad natural del planeta para soportarlo.

Evidentemente, tal cambio representa un gran desafío a la inercia equivocada en la que se encuentra instalado nuestro sistema económico desde hace más de un siglo.

Pero esta transición también representa una gran oportunidad para países y empresas. Se estima que podría generar un valor próximo a 4,5 billones de dólares en 2030, al tiempo que abundantes oportunidades de empleo y una mayor innovación.

Este proceso puede ser largo, lento, costoso y tal vez frustrante en el corto plazo. Quizás no muchos países y empresas puedan permitirse liderar esta transición. Lo que parece evidente es que pocos podrán mantenerse al margen de ella.

 

Javier Carrillo Hermosilla, catedrático de Universidad, Economía y Dirección de Empresas, Universidad de Alcalá

 

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