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“El vídeo que difundió Michelle en las redes sociales cayó como una bomba en el Partido
Liberal, al cual pertenece, y fue presionada para renunciar a su
cargo de presidenta del PL Mujer. Este puesto le había permitido
obtener mayor protagonismo en la política brasileña, poniendo en
riesgo los intereses electorales de Flavio en estas elecciones y
comprometiendo su liderazgo como el heredero legítimo del espolio
electoral de Jair Bolsonaro. Las huestes bolsonaristas que destilan
su odio en las redes sociales han llamado a Michelle de “fanática
feminista”, cuando ella se ha definido durante toda su trayectoria
pública como una mujer conservadora, obediente y sierva de Dios.
“Fragmento del vídeo de
Michelle Bolsonaro en
la muestra sus diferencias con su hijastro Flavio Bolsonaro. Créditos:
@michellebolsonaro “Los ataques recibidos por Michelle después de la difusión del vídeo
fueron respondidos por una onda de solidaridad por parte del mundo
evangélico y del electorado femenino, lo cual debería disminuir aún más el
apoyo a Flavio Bolsonaro en estos segmentos de votantes en la próxima
contienda. Es decir, la estrategia errática del candidato Flavio y las
divisiones internas de su base política, sumada a las diversas
cuentas pendientes que posee con la justicia brasileña (rachadinhas,
vínculo con milicianos, caso Banco Master), diseña un escenario
cuesta arriba para el representante de la derecha en la recta final del
pleito electoral. Sin un programa claro de gobierno, sus participaciones en
la esfera pública se han reducido a la defensa de su padre y a
presentarse como una víctima de los intereses políticos de una izquierda
radical, en una narrativa poco convincente, excepto para el bolsonarismo
raíz. Pensando a nivel nacional, muy poco para un aspirante a presidente.
Por estos y otros motivos, consideramos que, de no suceder algo
extraordinario en los próximos dos meses, la tendencia hacia la
reelección del actual presidente Lula se va afianzando cada vez con mayor
contundencia.
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Fuentes: Rebelión / Socialismo y Democracia [Imagen: Lula en su ruta por Brasil el 20 de julio de 2019 a su paso por Corumbau. Créditos: Ricardo Stuckert]
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TRIUNFO ELECTORAL DE LULA SIGUE CONSOLIDÁNDOSE.
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Por Fernando de la Cuadra | 23/07/2026 | Brasil
Fuente. Revista Rebelión jueves 23 de julio del 2026.
En este artículo el autor analiza, en
base a las encuestas de opinión que marcan una brecha cada vez mayor entre Lula
y Flavio Bolsonaro, la evolución política del candidato Bolsonaro en los
últimos meses.
Las encuestas de opinión electoral de
los últimos meses están confirmando el triunfo del presidente Lula tanto en la
primera como en la segunda vuelta.
Por ejemplo, en el estudio del mes de julio realizado por la agencia Quaest,
se refleja que la distancia entre Lula y Flavio Bolsonaro viene
aumentando gradualmente en las sucesivas mediciones. Si en mayo ambos
candidatos estaban técnicamente empatados -con 42 y 41%
respectivamente-, en esta reciente encuesta Lula da Silva abre una
ventaja de 8 puntos sobre su adversario, con un 45% de apoyo para
el actual mandatario y un 37% para Bolsonaro.
Según diversos analistas, la tendencia es que dicha
preferencia del electorado brasileño se siga robusteciendo, sobre todo después
de la conducta errática que ha demostrado Flavio Bolsonaro con relación
a temas relevantes para los ciudadanos de este país. En su último viaje a Washington,
el candidato de la extrema derecha tuvo una participación lamentable frente
al Escritorio de la Representación Comercial de Estados Unidos (USTR),
exponiendo en un breve discurso que no sería conveniente que el gobierno de Donald
Trump aplique sus alzas tarifarias al Brasil antes de las elecciones,
pues ello acabaría beneficiando la candidatura del actual presidente Lula da
Silva.
El absurdo de este discurso es que la
mayoría de los electores saben que fue el propio Flavio y su hermano Eduardo Bolsonaro,
quienes sugirieron la aplicación de mayores tarifas al gobierno de Lula
como una manera de presionar al Poder Judicial para que dejara sin
efecto la condenación contra su padre, Jair Bolsonaro. Usando los datos
de algunas empresas de estudios de opinión, Flavio señala que Lula
estaría ampliando su ventaja cada vez más sobre él, en función de la aplicación
de las nuevas tarifas anunciadas por la administración norteamericana.
Entonces, el senador sugiere que el gobierno Trump sería el principal culpable de su declino sistemático en las preferencias de los electores brasileños desde que anunció la aplicación de nuevas tarifas hace un par de meses. Y ahora desea aparecer como el mentor de una solución al problema tarifario que el mismo ha creado, junto con su hermano y un grupo de lobistas brasileños radicados en Estados Unidos. En síntesis, el argumento del hijo mayor de Bolsonaro no es que el aumento de las tarifas sea negativo porque compromete la economía y el intercambio comercial de Brasil, sino que es nefasto porque está ayudando a que Lula se reelija para un cuarto mandato.
"El Clan Bolsonaro, La derecha brasileña".
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Además, en su discurso de Washington,
Bolsonaro le
achaca al gobierno brasileño todos los males y desafectos creados
entre ambos países, como parte de un proyecto para desprestigiar y
atacar a las
instituciones de Estados Unidos. Entre las iniciativas “agresivas” de
Brasil, estaría la defensa del etanol o las disputas creadas en
torno a la existencia del sistema de pagos alternativo (Pix), elaborado
por técnicos del Banco Central hace años atrás. También entran en estas
desavenencias la regulación de las big techs, las que, en
rigor, han sido aplicadas fundamentalmente por la Justicia brasileña
y no por la actual gestión del presidente Lula. Otras acusaciones del gobierno
estadounidense para aumentar aún más los aranceles serían la violación
de los registros de patentes, la utilización de trabajo esclavo y el
aumento de la desforestación en Brasil, todos ellos argumentos
claramente reñidos con la realidad.
La impostura sobre estas cuestiones por parte de un oportunista Flavio
Bolsonaro es tan fragrante, que una mayoría significativa de los ciudadanos
ven en estas acusaciones un simple “volador de luces” que busca camuflar
los casos de corrupción que involucran al clan Bolsonaro con las estafas
del Banco Master y las estrechas relaciones entre Flavio con su dueño,
el empresario Daniel Vorcaro, actualmente en un presidio Federal
(Flávio Bolsonaro, el desplome de un corrupto).
De hecho, se popularizó el concepto de Tariflávio para
atribuir la primera responsabilidad de esta sanción comercial al hijo mayor
del expresidente.
Misoginia
bolsonaristas también compromete la campaña de Flavio.
La apuesta del bolsonarismo por captar
la adhesión de
gran parte del mundo evangélico se asentaba en el presupuesto básico de
que los llamados “creyentes” se inclinan preferencialmente por candidatos
conservadores y escasamente votan por representantes de la izquierda.
Lo cierto es que dicha apuesta simple y directa le ha dado frutos
electorales, hasta ahora, a los grupos de extrema derecha que
dicen enarbolar las banderas de defensa de los valores basados en la
triada Dios, Patria y Familia.
Sin embargo, las disputas al interior
del bolsonarismo,
entre la ex primera dama, Michelle, y el hijo primogénito del
patriarca de la familia Bolsonaro, han venido mermando
sostenidamente el apoyo del candidato Flavio. Las declaraciones misóginas
del senador y algunos de sus asesores provocaron la ruptura dentro del
clan, y la propia Michelle Bolsonaro ha acusado recientemente al hijo
mayor del ex capitán de despreciarla públicamente, no tomar en cuenta
sus opiniones y boicotear sus políticas de alianzas en los diversos
reductos electorales existentes a lo largo del país.
Las afirmaciones de un importante
asesor de Flavio Bolsonaro
que reside en Estados Unidos, Paulo Figueiredo –nieto del último dictador
militar Joao Batista Figueiredo- puso más leña en esta embestida
misógina de la extrema derecha. Según él, las mujeres no saben votar o
votan muy mal, especialmente las solteras que no están bajo el
alero y la influencia de los maridos que orientarían oportunamente a
las mujeres casadas para votar mejor. Estas ideas se inspiran en viejas
premisas planteadas por un pastor pentecostal norteamericano, Douglas
J. Wilson, defensor del denominado “patriarcado bíblico”, quien
sostiene que el voto individual debería ser substituido por el voto
domiciliar, es decir, el voto debería ser emitido por el conjunto de
la familia bajo el liderazgo y la orientación del marido o “jefe del
hogar”.
Esta norma que parece anecdótica y
extemporánea
en nuestra época es asumida bizarramente por parte de esa derecha
retrógrada que desea ver a las mujeres todavía dedicadas
exclusivamente a tareas de la casa y la reproducción, ocupando un papel
subalterno y decorativo dentro de la familia. El bolsonarismo aspira
a que las mujeres sean aquel sustento dócil, recatada y obediente
que apoya incondicionalmente a los hombres que toman las decisiones,
aunque dichas decisiones sean completamente erradas. Esta teología
patriarcal no busca más que mantener el sometimiento de las esposas y
garantizar el predominio sin contestación de la dominación
masculina. El proyecto es tan atrasado que, hasta un fuerte
adherente al mundo pentecostal y conservador como Michelle Bolsonaro,
encontró que estaba siendo humillada y menospreciada políticamente
por ser mujer. Los sondeos realizados posteriormente destacaron que
la mayoría de las electoras mujeres y evangélicas concordaron con la posición de Michelle y
reprobaron la falta de respeto de Flavio.
El vídeo que difundió Michelle en las
redes sociales
cayó como una bomba en el Partido Liberal, al cual pertenece, y
fue presionada para renunciar a su cargo de presidenta del PL Mujer.
Este puesto le había permitido obtener mayor protagonismo en la política
brasileña, poniendo en riesgo los intereses electorales de Flavio en
estas elecciones y comprometiendo su liderazgo como el heredero legítimo
del espolio electoral de Jair Bolsonaro. Las huestes
bolsonaristas que destilan su odio en las redes sociales han llamado
a Michelle de “fanática feminista”, cuando ella se ha definido durante toda
su trayectoria pública como una mujer conservadora, obediente y sierva
de Dios.
Fragmento del vídeo de Michelle
Bolsonaro en la muestra sus diferencias con su hijastro Flavio Bolsonaro.
Créditos: @michellebolsonaro
Los ataques recibidos por Michelle después de la difusión del vídeo
fueron respondidos por una onda de solidaridad por parte del mundo
evangélico y del electorado femenino, lo cual debería disminuir aún más el
apoyo a Flavio Bolsonaro en estos segmentos de votantes en la próxima
contienda. Es decir, la estrategia errática del candidato Flavio y las
divisiones internas de su base política, sumada a las diversas
cuentas pendientes que posee con la justicia brasileña (rachadinhas,
vínculo con milicianos, caso Banco Master), diseña un escenario
cuesta arriba para el representante de la derecha en la recta final del
pleito electoral.
Sin un programa claro de gobierno, sus
participaciones
en la esfera pública se han reducido a la defensa de su padre y a
presentarse como una víctima de los intereses políticos de una izquierda
radical, en una narrativa poco convincente, excepto para el bolsonarismo
raíz. Pensando a nivel nacional, muy poco para un aspirante a presidente.
Por estos y otros motivos, consideramos que, de no suceder algo
extraordinario en los próximos dos meses, la tendencia hacia la
reelección del actual presidente Lula se va afianzando cada vez con mayor
contundencia.
Fernando
de la Cuadra es
doctor en Ciencias Sociales,
editor del blog Socialismo y Democracia, autor del
libro De Dilma a Bolsonaro: itinerario de la tragedia
sociopolítica brasileña (editorial RIL, 2021) y
coeditor del libro EP Thompson en Chile: solidaridad, historia y poesía
de un intelectual militante (Ariadna Ediciones, 2024).
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