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"Comentarios y apreciaciones son reproducidos y amplificados en un extenso tejido de medios alternativos como Rebel News y Canada Proud, vinculados a MAGA y responsables de difundir narrativas en donde se señala a Alberta como una provincia oprimida y explotada por el poder central. Además, estaría operando un amplio ecosistema de redes sociales impulsado en gran medida por IA y por bots. Sin embargo, ninguna campaña sería posible sin tomar en cuenta la enorme influencia del canal informativo Fox News y, especialmente, de Postmedia, la mayor cadena de periódicos canadiense, en buena medida perteneciente a Chatham Asset Management, un fondo de inversión estadounidense con sede en Nueva Jersey.
"Según un promedio de los últimos relevamientos, aproximadamente un 70% de los habitantes de Alberta cree que la provincia debería seguir formando parte de Canadá, mientras que un 25% se declara a favor de la separación. Si, llegado el caso, los secesionistas obtienen mejores números a los contabilizados hasta ahora en las encuestas, siempre podrán sembrar el recurso del fraude para invalidar la elección. Y pese a su eventual derrota, la APP podría reivindicar su labor y asegurar el llamado a un nuevo referéndum en un futuro cercano. Para sus líderes vale, en todo caso, evidenciar que el movimiento independentista de Alberta sigue vivo, más allá de los contratiempos.
"Elon Musk, el principal aportante del Partido Republicano y una de las figuras centrales de la ultraderecha, ya lo dictaminó: no sólo pretendió renunciar a la ciudadanía canadiense legada por su madre bajo la idea de que “Canadá no es un país real”, sino que además fijó el camino a seguir por la extrema derecha secesionista cuando pocos días atrás aseguró: “Quebec debería separarse. Estarían mejor. Alberta y Saskatchewan también deberían separarse”. Como actualmente ocurre con América Latina, no hay mayores dudas de que la política intervencionista y el incentivo a la fragmentación de Canadá continuarán y, probablemente, se profundizarán, como parte de una estrategia central de dominación impuesta por la Casa Blanca.
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Trump AFP.
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EL PLAN DE TRUMP PARA DOMINAR A CANADÁ.
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Por Daniel Kersffeld.
Fuente. Página /12 lunes 19 de octubre del 2026.
“Cuando se refería a Canadá como el
Estado N° 51, Trump en realidad no pensaba en todo el país, sino sólo en
Alberta”. El
comentario del experto republicano Brandon Weichert, analista de seguridad
y de geopolítica cercano a la política titular de la Casa Blanca,
resulta revelador sobre titular de la Casa Blanca frente a la crisis
que se vive actualmente en su vecino del norte.
Ubicada en el oeste de Canadá, Alberta
posee la cuarta mayor reserva probada de petróleo en todo el mundo, solo
superadas por Venezuela, Arabia Saudita e Irán. Tiene, además, importantes yacimientos
de carbón, níquel, litio y tierras raras. Considerada como un bastión
conservador en un país gobernado por liberales durante más de una
década, ostenta el PIB per cápita más alto y es un importante contribuyente a
las finanzas federales. Sin embargo, las políticas energéticas y
ambientales impulsadas desde Ottawa han generado una creciente tensión entre
la provincia y el gobierno federal, en una relación que muchos
albertanos consideran injusta y abusiva.
La votación por la progresiva
autonomía que se celebrará
el 19 de octubre resultará clave no solo para Alberta, sino también para
el futuro del país y de sus complejas relaciones con los Estados Unidos
inmersas en una amplia puja comercial. En tanto que el gobierno de Mark
Carney no dudó en calificar esta iniciativa como un nuevo Brexit debido
a sus probables efectos económicos.
El referéndum de Alberta será el
tercero que se produce en Canadá, después de los realizados en Quebec en 1980 y
1995. Dados los
profundos lazos entre los gobiernos de Canadá y de Estados Unidos, las
presidencias de Jimmy Carter y Bill Clinton, respectivamente, apoyaron
enfáticamente el statu quo del vecino del norte. La situación ahora
sería distinta, prácticamente opuesta.
El injerencismo desde el gobierno de
Trump resulta deliberado y evidente y apuntaría tanto a fragmentar políticamente
como a quebrar económicamente a uno de sus principales socios
comerciales. Si bien la Casa Blanca cuenta con la cercanía ideológica
de la primera ministra albertana Danielle Smith (festejó el triunfo
electoral de Trump en el 2024 en su residencia de Mar-a-Lago), el principal
medio utilizado es el movimiento político que devino en el principal
portavoz del autonomismo y, en algunos casos, también de la integración
con los Estados Unidos.
Aunque el movimiento separatista de
Alberta existe desde 1930, hasta hace un tiempo se trataba de un fenómeno
marginal. Sin
embargo, la pandemia y las restricciones sanitarias crearon un
terreno fértil para su resurgimiento, que finalmente tomaría forma en el Proyecto
de Prosperidad de Alberta (APP, por su sigla en inglés) una corriente
de ultraderecha, fundamentada en la paranoia colectiva y en creencias
conspirativas como la alianza entre China y Canadá para ahogar
cualquier tipo de independentismo. Además, ha sido capaz de aglutinar a
distintas células separatistas y, en apenas un lustro, creció
exponencialmente, sobre todo, gracias a su poderosa inserción en línea.
Si las medidas frente al Covid 19
fueron el caldo de cultivo, las elecciones de abril de 2025, ganadas por el
liberalismo, se convirtieron
en el detonante para la definitiva conformación del sector secesionista.
Tres meses después, la APP presentó una petición formal para convocar a
un referéndum sobre la autonomía de la provincia, que resultó
aprobada a principios de este año.
Desde el gobierno de Estados Unidos se tomó nota del ambiente político que se estaba generando al norte de sus fronteras y comenzó a respaldar a los disidentes y a los disconformes. El beneficio para APP fue indudable, ya que la Estrategia de Seguridad Nacional de Trump establece que se “recompensará y fomentará a los movimientos ampliamente alineados” con el objetivo de dominar el hemisferio occidental y asegurar el control de sus recursos naturales. Sus dirigentes comprobaron que el apoyo de la Casa Blanca, lejos de ser circunstancial, hoy resulta estratégico.
Según atestiguó uno de los fundadores de APP, el abogado Jeffrey Rath, en 2025 los principales líderes de la organización realizaron tres viajes a Washington, donde mantuvieron reuniones reservadas con altos directivos del Departamento de Estado para analizar el posible apoyo estadounidense en caso de que la iniciativa independentista prosperara. Se habría hablado sobre la viabilidad de una Alberta independiente con un mercado común con Estados Unidos y cero aranceles. La nueva república también adoptaría el dólar estadounidense en detrimento del dólar canadiense, con una línea de crédito de 500 mil millones de dólares estadounidenses para ayudar a que el naciente país se ponga en marcha. Se llegó a plantear, incluso, la logística y los recursos prácticos para la definitiva integración de la provincia separatista a los Estados Unidos.
La participación del primer círculo de
confianza de Trump y de varios directivos de MAGA resultó fundamental para la
consolidación de APP. Y más allá de las expresiones presidenciales,
replicadas por voceros, intérpretes y comentaristas como Weichert, quien
califica a Alberta como “pieza clave” de la estrategia de
anexión estadounidense, hubo otras figuras de primera línea del gobierno y
del entorno presidencial que se refirieron a la voluntad secesionista de la
provincia canadiense.
Así, en el último Foro de Davos, en
enero pasado, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, consideró a Alberta como
un “socio natural” para los Estados Unidos. El publicista Steve Bannon fue
más allá y consideró las implicaciones geopolíticas de la conquista de territorio
canadiense ya que, en su opinión, el norte ártico, otrora una barrera
natural, se había convertido en un punto débil que podía facilitar la
penetración rusa. Según el ex asesor de Trump, el gobierno debía avanzar
sobre Alberta como también lo está haciendo ahora sobre Ucrania, no
sólo por sus amplias riquezas naturales, sino también para preservar un borde
amurallado contra Rusia.
Otras figuras del movimiento MAGA
fueron aún menos sutiles. El representante republicano Andy Ogles, de Tennessee, aplaudió abiertamente al movimiento
independentista afirmando que
“La gente quiere
soberanía” y que “Quieren lo que tiene Estados Unidos”, en tanto que el senador
por Utah, Mike Lee, añadió que “Podría ser como nuestro propio ‘Texas helado
del Norte’”, en referencia al estado, originalmente mexicano que, en 1845,
luego de nueve años de independencia, resolvió su anexión a Estados Unidos.
Hasta la exgobernadora de Alaska, Sarah Palin, sin cargo oficial actual, pero
todavía ligada al ultraconservador Tea Party, se sumó a la corriente
separatista.
Comentarios y apreciaciones son
reproducidos y amplificados
en un extenso tejido de medios alternativos como Rebel News y Canada Proud,
vinculados a MAGA y responsables de difundir narrativas en donde se señala
a Alberta como una provincia oprimida y explotada por el poder
central. Además, estaría operando un amplio ecosistema de redes sociales
impulsado en gran medida por IA y por bots. Sin embargo, ninguna campaña
sería posible sin tomar en cuenta la enorme influencia del canal informativo
Fox News y, especialmente, de Postmedia, la mayor cadena de
periódicos canadiense, en buena medida perteneciente a Chatham Asset
Management, un fondo de inversión estadounidense con sede en Nueva Jersey.
Según un promedio de los últimos
relevamientos,
aproximadamente un 70% de los habitantes de Alberta cree que la provincia
debería seguir formando parte de Canadá, mientras que un 25% se declara
a favor de la separación. Si, llegado el caso, los secesionistas
obtienen mejores números a los contabilizados hasta ahora en las encuestas,
siempre podrán sembrar el recurso del fraude para invalidar la elección. Y
pese a su eventual derrota, la APP podría reivindicar su labor y
asegurar el llamado a un nuevo referéndum en un futuro cercano. Para sus
líderes vale, en todo caso, evidenciar que el movimiento
independentista de Alberta sigue vivo, más allá de los contratiempos.
Elon Musk, el principal aportante del
Partido Republicano
y una de las figuras centrales de la ultraderecha, ya lo dictaminó: no
sólo pretendió renunciar a la ciudadanía canadiense legada por su
madre bajo la idea de que “Canadá no es un país real”, sino que
además fijó el camino a seguir por la extrema derecha secesionista cuando
pocos días atrás aseguró:
“Quebec
debería separarse. Estarían mejor. Alberta y Saskatchewan también deberían
separarse”.
Como actualmente ocurre con América
Latina, no hay
mayores dudas de que la política intervencionista y el incentivo a la fragmentación
de Canadá continuarán y, probablemente, se profundizarán, como parte de
una estrategia central de dominación impuesta por la Casa Blanca.
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