miércoles, 21 de enero de 2026

LENIN, LUXEMBURGO Y LIEBKNECHT.

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"La presencia de las figuras de Vladimir Lenin, Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht en las actividades del PCM y en las páginas de El Machete tuvo, en ese mismo periodo, un correlato visual en algunas obras de los principales muralistas mexicanos. Por ejemplo, Diego Rivera incorporó a Rosa Luxemburgo y a Lenin en el mural Retrato de América (1933), específicamente en la sección titulada “Unidad proletaria”. Lenin también apareció en otras obras de Rivera, como El hombre controlador del universo (1934), cuya versión original fue realizada en el Rockefeller Center de Nueva York y posteriormente destruida debido a la inclusión de la imagen del líder de la revolución rusa de 1917. Más tarde, esta obra fue reproducida en el Palacio de Bellas Artes de México, recinto que también alberga la pintura La revolución rusa (1933), en la que nuevamente figura Lenin. Por su parte, José Clemente Orozco incluyó a Lenin en el panel Lucha en Occidente (1931), parte del mural realizado en la New School for Social Research, de la ciudad de Nueva York. 

"La peculiaridad de las jornadas LLL en México –que relacionaron la actividad de comunistas, obreros y campesinos mexicanos con figuras comunistas extranjeras– fue una clara expresión de internacionalismo. Este afirmaba que para los trabajadores mexicanos era tan importante conocer sus propias luchas como las de los trabajadores de otros países, y que no existía ninguna peculiaridad nacional que estuviera por encima de las generalidades de la revolución socialista a escala mundial. 

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Tres grandes revolucionarios comunistas murieron en enero y, por si fuera poco, sus nombres comienzan con la letra L: Lenin, Luxemburgo y Liebknecht. Foto La Jornada.

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LENIN, LUXEMBURGO Y LIEBKNECHT.

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Por Ángel Chávez Mansilla.

Fuentes. Diario La Jornada Ciudad de México martes 20 de enero del 2026.

Decía Friedrich Engels que la casualidad no es la ausencia de orden, sino la incapacidad humana para explicar las múltiples determinaciones que hay detrás de un acontecimiento o fenómeno. Sin embargo, cuando la casualidad se hace presente, a veces no queda más que aceptarla sin buscarle explicación. Así, por ejemplo, existe la casual coincidencia de que tres grandes revolucionarios comunistas murieron en enero y, por si fuera poco, sus nombres comienzan con la letra L: Lenin, Luxemburgo y Liebknecht. 

Luxemburgo y Liebknecht fueron miembros del Partido Socialdemócrata de Alemania, pero cuando esta organización apoyó al gobierno en la Primera Guerra Mundial, ambos se deslindaron y crearon el grupo espartaquista, que encabezó un levantamiento revolucionario en enero de 1919. La detención y asesinato de Luxemburgo y Liebknecht el 15 de enero de 1919, así como la represión del levantamiento obrero por parte del gobierno alemán dirigido por Friedrich Ebert, ex compañero de ambos comunistas confirmó que la socialdemocracia, en su aspiración de obtener reformas que mejoraran de manera inmediata la condición de los trabajadores, actúa como guardiana del orden capitalista, dispuesta a ahogar en sangre cualquier intento de supresión del sistema capitalista. 

Ante la derrota de la revolución en Alemania, en su último artículo Liebknecht reflexionó que los vencidos se curan de falsas ilusiones y que la lección era que no cabía confiar más que en las propias fuerzas, en clara referencia a la traición de la socialdemocracia a los trabajadores que deseaban derrocar el capitalismo. Por su parte, Rosa Luxemburgo sentenció:

“¡El orden reina en Berlín!” ¡Ah, estúpidos e insensatos verdugos! No os dais cuenta de que vuestro “orden” está levantado sobre la arena. Un retrato literario de estos acontecimientos fue realizado por Alfred Döblin en la tetralogía noviembre de 1918. 



Por si fuera poca la tragedia de enero de 1919, la casualidad quiso que el 21 de enero de 1924 falleciera Lenin, dirigente bolchevique de la revolución rusa, quien había rendido homenaje a Luxemburgo al llamarla “águila de la revolución”. Frente a esta tétrica coincidencia de la “triple L”, la Internacional Comunista (IC) decidió organizar actos conmemorativos conocidos como las Jornadas LLL. Siguiendo esta orientación, los partidos comunistas organizaron conferencias, mítines y publicaron textos en honor a estos revolucionarios. 

En nuestro país, el Partido Comunista de México (PCM) atendió la tarea encomendada por la IC realizando actos públicos en homenaje a la LLL. En las páginas de El Machete combinó semblanzas e imágenes de estos tres revolucionarios con notas sobre la lucha del pueblo mexicano. Por ejemplo, en El Machete de enero de 1933 se incluyeron notas sobre la toma de tierras por campesinos en Nuevo León, la represión militar contra los obreros de San Bruno en Xalapa, Veracruz, y se publicaron imágenes de Lenin, Luxemburgo y Liebknecht, destacando que eran ejemplo para los comunistas mexicanos. En 1934, como parte de la jornada LLL, El Machete publicó fotografías de Rosa y Karl junto a una nota sobre una huelga de camioneros en Azcapotzalco. En 1935, la jornada LLL culminó con la organización de un mitin en el Teatro Hidalgo, en el Distrito Federal, el 21 de enero, al que asistieron más de 500 personas. En aquel acto, el PCM aún sostenía una posición crítica frente al gobierno de Lázaro Cárdenas, al que caracterizaba como burgués y demagogo, usuario de frases de izquierda tomadas del socialismo. 


kart Liebknecht.

La conmemoración de la triple L fue asumida por el PCM como un medio de agitación para atraer nuevos militantes. Por ejemplo, en 1935 el partido inició una campaña de reclutamiento que combinó en la portada de El Machete información sobre la huelga de los trabajadores petroleros de El Águila con la consigna “Recordad a Lenin: ingresad a su partido”. De igual forma, en enero de 1934 el PCM organizó una campaña de reclutamiento vinculada a la jornada LLL que adquirió una peculiaridad propiamente mexicana: asociar esta labor a la figura de Julio Antonio Mella, el revolucionario cubano asesinado en México como militante del PCM. Así, los comunistas mexicanos impulsaron de manera simultánea la jornada LLL y la campaña de afiliación al PCM, que iniciaba el 10 de enero, fecha del asesinato de Mella, y concluía el 18 de marzo, aniversario del inicio de la Comuna de París. La consigna publicada en El Machete fue: “Ingresa al Partido Comunista, el partido de Julio Antonio Mella”.

La presencia de las figuras de Vladimir Lenin, Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht en las actividades del PCM y en las páginas de El Machete tuvo, en ese mismo periodo, un correlato visual en algunas obras de los principales muralistas mexicanos. Por ejemplo, Diego Rivera incorporó a Rosa Luxemburgo y a Lenin en el mural Retrato de América (1933), específicamente en la sección titulada “Unidad proletaria”. Lenin también apareció en otras obras de Rivera, como El hombre controlador del universo (1934), cuya versión original fue realizada en el Rockefeller Center de Nueva York y posteriormente destruida debido a la inclusión de la imagen del líder de la revolución rusa de 1917. Más tarde, esta obra fue reproducida en el Palacio de Bellas Artes de México, recinto que también alberga la pintura La revolución rusa (1933), en la que nuevamente figura Lenin. Por su parte, José Clemente Orozco incluyó a Lenin en el panel Lucha en Occidente (1931), parte del mural realizado en la New School for Social Research, de la ciudad de Nueva York. 



La peculiaridad de las jornadas LLL en México –que relacionaron la actividad de comunistas, obreros y campesinos mexicanos con figuras comunistas extranjeras– fue una clara expresión de internacionalismo. Este afirmaba que para los trabajadores mexicanos era tan importante conocer sus propias luchas como las de los trabajadores de otros países, y que no existía ninguna peculiaridad nacional que estuviera por encima de las generalidades de la revolución socialista a escala mundial. 

*Historiador de la ENAH. @Chavez_Angel

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martes, 20 de enero de 2026

EL ANSIA POR GROENLANDIA ILUSTRA CÓMO SE DESTRUYE EL PLANETA PARA SACAR BENEFICIO.

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“Entre 1984 y 2022, desaparecieron unos 80 millones de hectáreas arbóreas en la Amazonía mientras la expansión agrícola y ganadera ha ocupado allí unos 84 millones de hectáreas. Queda así “ilustrada la interconexión entre el consumo global de carne y la deforestación en la región amazónica”, como explicaba esta investigación internacional. En este periodo puede constatarse cómo se ha sacado provecho económico de esa destrucción: Brasil es el primer exportador de carne de ternera del mundo con un mercado internacional de más de 150 países. Su producción de carne ha pasado de 2,1 millones de toneladas en 1960 a más de 41 millones de toneladas de las que más de 10 millones son de vacuno. En 2004, Brasil exportó aproximadamente un millón de toneladas de carne de ternera, según la asociación de productores y en 2025 batió todos sus récords al alcanzar los 3,5 millones con lo que ha más que triplicado las ventas en dos décadas. Paralelamente, los ingresos han pasado de algo más de 1.700 millones de euros en 2004 a 15.900 millones de euros en 2025.

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Fuentes: El diario [Imagen: Nuuk, Groenlandia]

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EL ANSIA POR GROENLANDIA ILUSTRA CÓMO SE DESTRUYE EL PLANETA PARA SACAR BENEFICIO.

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Por Raúl Rejón | 19/01/2026 | Ecología social

Fuentes. Revista Rebelión lunes 19 de enero del 2026.

La amenaza del presidente estadounidense de hacerse con la isla tiene muchos motivos, pero todos pasan por que el Ártico se derrite debido al calentamiento global: ocurre de manera similar con el aire contaminado o la ruina de ecosistemas para favorecer la producción intensiva de bienes

Destruir el medio ambiente representa un buen negocio para algunos. La amenaza del presidente de EE. UU., Donald Trump, de hacerse con la isla de Groenlandia “por las buenas o por las malas” tiene muchos motivos, pero todos se basan en un único hecho: el calentamiento global provocado por los humanos está acabando con el ecosistema helado del Ártico.

La destrucción ecológica convierte el polo norte en una zona apetitosa para la explotación de recursos o el control geopolítico mundial. Ocurre de manera parecida con la contaminación del aire que respiramos, la devastación de bosques o la ruina de ecosistemas enteros para producir bienes a escala industrial.

El Ártico se derrite porque se recalienta a toda velocidad debido al calentamiento global del planeta. La capa de gases emitidos por las actividades humanas retiene la radiación del sol que sube las temperaturas. Al tiempo que esos ecosistemas se quiebran, surge más acceso al petróleo, gas, minerales, tierras raras, rutas comerciales, turismo y control militar. Actualmente, el 50% del territorio ártico es controlado por Rusia. Un 25% por Canadá y solo un 10% por EE. UU. ¿Cuánto dominio representa la isla de Groenlandia? Aproximadamente un 20% que hoy ejerce Dinamarca. Ese es el salto de control que supondría el plan anexionista de Donald Trump. Esa es la lucha por sacar tajada de los que causan la destrucción mediante sus emisiones de gases de efecto invernadero.

De poco sirve que instituciones como el Banco Mundial (BM) o el Fondo Monetario Internacional (FMI) avisen de los enormes peajes económicos que impone el cambio climático. El FMI, por ejemplo, afirma que “el cambio climático supone una gran amenaza para el crecimiento económico y la prosperidad a largo plazo”. El Banco Mundial ha calculado que los daños climáticos pueden llevar a la pobreza hasta a 132 millones de personas en 2030 por impactos sobre la salud, el alza de los precios de los alimentos o los desastres meteorológicos.



Sin embargo, el beneficio más inmediato manda.

Coches de combustión contra el aire que respiramos

Como el hielo polar, el aire es una de las víctimas de este fenómeno: una buena parte de la cúpula de gases que recalientan el planeta y lo contaminan proviene de los tubos de escape de coches, furgonetas o camiones. Provocan, aproximadamente, un quinto de las emisiones mundiales. Si se concreta, son el 30% en España, el 12% de toda la Unión Europea.

Pero, al mismo tiempo, la industria del automóvil en la UE representa el 7% de su producto interior bruto, según la Comisión Europea, lo que se traduce en unos 1,2 billones de euros. También le calcula Bruselas una facturación general de un billón y exportaciones de 170.000 millones de euros.

Con esa palanca, hace bien poco, la industria automovilística consiguió que se aguara parte de los planes europeos contra el cambio climático: podrán venderse coches con motores de combustión (que queman gasolina o gasóleo) más allá de 2030 cuando el Pacto Verde Europeo preveía sacarlos de las tiendas para esa fecha y recortar así esas emisiones contaminantes.

Habrá nuevos automóviles a la venta de cuyos tubos de escape podrán salir no solo CO₂ sino micropartículas y otros gases nocivos como el dióxido de nitrógeno –que, a su vez, es la base química para la producción de ozono troposférico–.



Bosques quemados para el ganado.

Los incendios de los bosques tropicales no son parte de su ciclo natural como ocurre en los boreales o mediterráneos: su humedad intrínseca los protege. Sin embargo, una masa como la Amazonía está soportando desde hace décadas una ofensiva de fuego destinada a servir al negocio de la carne.

Este bosque perdió unos 8,5 millones de hectáreas (el 2,8% de su extensión) entre 1999 y 2010 debido a los incendios forestales, según detectó un estudio de la NASA. Solo en la Amazonía brasileña, esa pérdida creció hasta los 18 millones de hectáreas entre 2019 y 2025.

Entre 1984 y 2022, desaparecieron unos 80 millones de hectáreas arbóreas en la Amazonía mientras la expansión agrícola y ganadera ha ocupado allí unos 84 millones de hectáreas. Queda así “ilustrada la interconexión entre el consumo global de carne y la deforestación en la región amazónica”, como explicaba esta investigación internacional.

En este periodo puede constatarse cómo se ha sacado provecho económico de esa destrucción: Brasil es el primer exportador de carne de ternera del mundo con un mercado internacional de más de 150 países. Su producción de carne ha pasado de 2,1 millones de toneladas en 1960 a más de 41 millones de toneladas de las que más de 10 millones son de vacuno.

En 2004, Brasil exportó aproximadamente un millón de toneladas de carne de ternera, según la asociación de productores y en 2025 batió todos sus récords al alcanzar los 3,5 millones con lo que ha más que triplicado las ventas en dos décadas. Paralelamente, los ingresos han pasado de algo más de 1.700 millones de euros en 2004 a 15.900 millones de euros en 2025.

Y no todo es pasto. Los campos abiertos en el bosque húmedo tropical (a los que se ha añadido la destrucción de la sabana tropical de El Cerrado) a base de abrasarlo también se dedican a cultivar intensivamente soja que, en su mayoría –entre el 70% y el 80% según la FAO o la OCDE–, se dedica a fabricar piensos con los que alimentar, por ejemplo, los cerdos de la industria porcina europea y española. Los principales exportadores mundiales son Brasil, EEUU y Paraguay. Los principales compradores mundiales: China, Argentina y España.


El mar muerto se seca y origina agujeros.
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Un mar seco, un mar muerto.

En Asia central, entre Kazajistán y Uzbekistán, el regadío intensivo de campos de algodón secó el cuarto lago más grande de la Tierra. El agua extraída de los ríos Amu Daria y Syr Daria no llegaba al mar de Aral hasta que fue desecado casi por completo. De 68.000 km² pasó a menos de 7.000. Ahora hay allí un cementerio de barcos varados que, eso sí, se vende como un atractivo turístico. Mientras, hasta el clima de la zona se ha modificado por la pérdida del mar interior.

Es un ejemplo radical de “los impactos ambientales de la agricultura” como los llama la FAO. O la destrucción natural que conlleva el sistema agrícola intensivo mediante lo que la misma organización de la ONU define como “prácticas poco sostenibles”. Utiliza el 70% del agua dulceocupa el 50% del suelo habitable del planeta. También está detrás del 26% de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Si la muerte del mar de Aral estuvo provocada por la Unión Soviética, el sistema opuesto de EEUU también tiene sus cadáveres agroecológicos: En al golfo de México, que Donald Trump llama golfo de América, se forma cada verano

“una zona muerta de 16.000 km² –casi tanto como toda la provincia de Zaragoza– como resultado de la contaminación de nutrientes vertida desde la cuenca del río Mississipi”, como admite la Agencia de Protección del Medio Ambiente de EEUU.


Los nutrientes son fertilizantes agrícolas y son aplicados intensivamente en el llamado Círculo del maíz, muchos kilómetros aguas arriba de la desembocadura. De media, los cultivos se quedan un 40% de los fertilizantes añadidos (nitrógeno y fósforo). El sobrante se filtra a la corriente hasta llegar al mar en el golfo. El cálculo es de 1,5 millones de toneladas de fertilizantes cada año. Entre 1990 y 2023, los estados del Círculo del maíz aumentaron en un 26% el uso de fertilizantes, según los datos federales. La patronal del maíz afirma que su sector genera unos 150.000 millones de dólares cada curso.

Esos vertidos favorecen un estallido de crecimiento de algas que consumen el oxígeno y bloquean la luz del sol. Cuando las algas mueren acaban con el oxígeno lo que hace imposible la vida acuática.

¿Lejano? Se trata del mismo patrón que ha sucedido en el mar Menor de la Región de Murcia donde los vertidos de fertilizantes han llevado a la laguna al borde del colapso ecológico. El sector hortofrutícola de la región exporta más de dos millones de toneladas y más de 3.000 millones de euros, según la Asociación de productores-exportadores de frutas y hortalizas de la Región Murcia.

El plan del Ministerio de Transición Ecológica para recuperar el ecosistema tiene un presupuesto de 675 millones de euros púbicos.

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lunes, 19 de enero de 2026

EL IMPERIO ESTÁ DESNUDO.

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“Lo que vino a continuación fueron 20 años de un crecimiento exponencial del capitalismo occidental. La época que el historiador Eric Hobsbawm llamó “Los años dorados”. Las películas de Hollywood convencieron a buena parte del mundo de que fue EE. UU. quien derrotó a los nazis, obviando el pequeño detalle de que fueron los rusos los que entraron a Berlín. Ese orden internacional que le permitió a EE. UU. ser la potencia indiscutida por tanto tiempo se reforzó a partir de 1989 con la caída del Muro de Berlín y dos años después la disolución de la Unión Soviética. Sin embargo, esa malla de contención, esa armadura se fue convirtiendo en un corsé en el que EE. UU. comenzó a sentirse asfixiado. El crecimiento de nuevas potencias económicas como China, India, Brasil y todo el grupo de los BRICS, al que ahora se sumó Arabia Saudita, amenazan su hegemonía. Tal vez por eso decidieron patear el tablero y poner en crisis todas esas instituciones, incluida la OTAN. Sin superioridad económica la superioridad militar no puede defenderse teniendo en cuenta que el presupuesto anual militar de EE. UU. para 2026 es de 900 mil millones de dólares. Nadie puede competirle en ese terreno. Han soltado todas las amarras, le palmean la espalda a los que se subordinan, como Milei, y amenazan y atacan a quién se les pone en su camino.

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(AFP/AFP)

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EL IMPERIO ESTÁ DESNUDO.

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Por Sergio Wischñevsky.

Fuente. Página /12 lunes 19 de enero del 2026.

Las declaraciones de Donald Trump al New York Times después del bombardeo a Caracas y el secuestro de Nicolás Maduro están fundando un nuevo orden mundial: “Mi único límite es mi moralidad”. Esto se reforzó con las declaraciones de su principal asesor militar, Stephen Miller, que dijo que tenían el control de Venezuela para defender los intereses de EE. UU. y que “la fuerza es el nuevo derecho internacional y vamos a ejercerla”. La defensa de la democracia y la libertad no fueron mencionadas.

Lo que es fundante no es la acción sobre Venezuela ni la amenaza a Colombia, Cuba, México, Groenlandia, y de paso, a toda Europa; la novedad absoluta es plantear la legitimidad de esas acciones porque tienen la fuerza para hacerlo. Ni Putin, ni los ayatolas de Irán, ni Netanyahu, ni Hitler, ni Bush, ninguno de los grandes usuarios de la fuerza en la historia se atrevió a explicar de esa manera sus políticas. Siempre hubo un discurso legalista justificador, una teología, una ideología, nunca el reconocimiento de la fuerza al desnudo, sin ropajes jurídicos. Es un paso hacia el abismo de consecuencias imprevisibles. Tal vez, ahora sí empecemos a entender de que se trata el siglo XXI.



La novedad escandalosa no está en el uso de la fuerza porque todos sabemos que EE. UU., como todos los Imperios, viene haciendo un uso sistemático de su poderío militar desde hace por lo menos dos siglos. Incluso la tan mentada Doctrina Monroe de 1823 que establecía que América era para los americanos tenía una base de sustentación en la pretensión de un continente sin colonialismo europeo. Después, el tiempo dejó claro que América era todo el continente y los americanos eran solo los estadounidenses. EE. UU. participó en cientos de golpes de estado en América latina y en el resto del mundo, invadió decenas de países, financió guerras civiles, tiró bombas atómicas sobre poblaciones civiles, practica en forma habitual la tortura y asesina líderes políticos opositores sin juicio previo. Nadie puede sorprenderse de que usen la fuerza. Pero siempre lo hicieron bajo pretexto de estar dándole un servicio a la humanidad, siempre se presentaron como los garantes del capitalismo, la libertad y la democracia. No es la imagen que quieren difundir desde que empezó este segundo gobierno de Trump, el gobierno de la fuerza buscan ejercerlo hacia el mundo y hacia su propio pueblo. No es fascismo, es algo nuevo.

A lo largo de la historia muchos Imperios dominaron el mundo, o vastas zonas del planeta. Antes de la actual hegemonía de EE. UU. fue Gran Bretaña la que sometió a sus intereses regiones infinitamente extensas. La frase “El imperio español donde nunca se pone el sol” popularizada durante el reinado de Felipe II (siglo XVI), describe la inmensa extensión global de los dominios de la Corona española. Abarcaba territorios en los cinco continentes, incluyendo Europa, América, Filipinas y África, asegurando que siempre fuera de día en alguna parte del imperio.

Imperios como el Otomano, Roma o Babilonia, cada uno con sus características y especificidades, se alzaron como fuerzas dominantes. Pero todos tuvieron algo en común: no fundamentaron su extenso dominio solo en la fuerza. Al mismo tiempo que se imponían construían un orden, un universo cultural, político, jurídico y económico que les daba sustento, que los hacía invencibles porque vencían y en gran medida también convencían. Claro que no a todos.



El Derecho romano surgió de esa pretensión de instaurar un orden duradero que no tuviera que exhibir las armas como único modus operandi. Por el contrario, grandes Imperios que se formaron al calor de las conquistas de líderes como Alejandro Magno o Genghis Khan se desvanecieron al morir sus fundadores porque no pudieron convertir los éxitos militares en un ordenamiento estructural.

Lo curioso del nuevo orden internacional basado en la fuerza que pretende construir Trump es que viene a destruir el anterior ordenamiento que es el que el propio EE. UU. construyó. Durante los últimos 80 años hemos vivido sobre ese paradigma creado en los acuerdos de Yalta y Potsdam en los dramáticos momentos en que estaba terminando la Segunda Guerra mundial.

Por esos días se crearon casi todas las instituciones que iban a regir al mundo hasta el día de hoy. La ONU, El Banco Mundial, el FMI, tiempo después la OTAN. Se definió que la moneda de intercambio internacional iba a ser el dólar, contrariando la propuesta de Keynes de crear una nueva moneda mundial. Todo el nuevo orden, salvo los países que quedaron dentro del bloque soviético, fue a imagen y semejanza de los intereses de EE. UU. Dos miedos los unían: la expansión del comunismo, y la posibilidad de caer en una nueva y destructiva guerra mundial. Esa Pax Americana incluyó los créditos blandos del Plan Marshall para reconstruir Europa. La única condición que puso EE. UU. para otorgarlos era subordinarse al nuevo orden y usar esos dólares para comprar mercancías estadounidenses.



Lo que vino a continuación fueron 20 años de un crecimiento exponencial del capitalismo occidental. La época que el historiador Eric Hobsbawm llamó “Los años dorados”. Las películas de Hollywood convencieron a buena parte del mundo de que fue EE. UU. quien derrotó a los nazis, obviando el pequeño detalle de que fueron los rusos los que entraron a Berlín.

Ese orden internacional que le permitió a EE. UU. ser la potencia indiscutida por tanto tiempo se reforzó a partir de 1989 con la caída del Muro de Berlín y dos años después la disolución de la Unión Soviética. Sin embargo, esa malla de contención, esa armadura se fue convirtiendo en un corsé en el que EE. UU. comenzó a sentirse asfixiado. El crecimiento de nuevas potencias económicas como China, India, Brasil y todo el grupo de los BRICS, al que ahora se sumó Arabia Saudita, amenazan su hegemonía. Tal vez por eso decidieron patear el tablero y poner en crisis todas esas instituciones, incluida la OTAN.

Sin superioridad económica la superioridad militar no puede defenderse teniendo en cuenta que el presupuesto anual militar de EE. UU. para 2026 es de 900 mil millones de dólares. Nadie puede competirle en ese terreno. Han soltado todas las amarras, le palmean la espalda a los que se subordinan, como Milei, y amenazan y atacan a quién se les pone en su camino.

El Imperio está desnudo porque la fuerza es su único discurso. Como escribió Perón en 1956, “La fuerza es el derecho de las bestias”. Todo está en movimiento, pero puede que estemos asistiendo al efecto supernova, nunca brillan más fuerte en el firmamento como cuando van a desaparecer.

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domingo, 18 de enero de 2026

TRUMPISMO GLOBAL Y AMÉRICA LATINA.

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“Nos encontramos en una encrucijada en América y en todo el mundo. Los fracasos de la izquierda institucional, con su enfoque estatista y de control vertical, su autoritarismo y su corrupción, han allanado el camino para el regreso de la ultraderecha en gran parte de América Latina. Cuando la izquierda ha llegado al poder, ha actuado para contener las luchas populares y ha fracasado en su papel de izquierda. En el poder no ha dudado en defender y, de hecho, expandir el modelo extractivista y en adaptarse al capital trasnacional, absorbiendo la rebelión en el Estado capitalista y el orden hegemónico, actuando como correa de transmisión del poder estructural del capital trasnacional y neutralizando el potencial anti sistémico de un levantamiento tras otro.

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Foto Ap

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TRUMPISMO GLOBAL Y AMÉRICA LATINA.

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Por William I. Robinson.

Sociólogo.

Maestro Universitario. Universidad de California.

Fuente. Diario La Jornada. Ciudad de México, jueves 15 de enero del 2026.

¿Cómo se ha manifestado el trumpismo global en América Latina? La Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos para 2025 evocó un Corolario Trump a la Doctrina Monroe para priorizar el dominio de los sectores tecnológico y financiero, redirigiendo la presencia militar estadunidense hacia el hemisferio occidental, ampliando el acceso a recursos críticos y respaldando regímenes alineados con la agenda trumpista.

A principios de 2026, gobiernos de extrema derecha y autoritarios estaban en el poder o a punto de ser inaugurados en Argentina, El Salvador, Ecuador, Honduras, Perú, Paraguay, Panamá, Costa Rica y Chile. Si bien no todas estas fuerzas políticas gobernantes son trumpistas, todas ellas han estado sometidas a una intensa presión para ampliar el acceso de la clase capitalista trasnacional (CCT) a los recursos energéticos y minerales necesarios para las tecnologías digitales que impulsarán la restructuración y transformación de la economía global y para reprimir la resistencia popular desde abajo. Los casos de Ecuador, El Salvador, Argentina, Honduras y Venezuela ilustran estas dinámicas.

En Ecuador, el gobierno del presidente Daniel Noboa permitió que grupos criminales violentos operaran con impunidad, estableciendo su control en numerosas comunidades empobrecidas. Sólo cuando la población, desesperada por la inseguridad y la violencia de estas mafias, exigió protección, el gobierno intervino, declarando el estado de emergencia en 2024 y desplegando al ejército en todo el país. 


Trump contra América Latina. La política colonial del "Donaldroe"

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Sin embargo, en lugar de combatir a las bandas criminales, el ejército reprimió las movilizaciones de protesta populares lideradas por comunidades indígenas. 

La emergencia sirvió de cortina de humo para que Noboa impulse la expansión de la explotación de hidrocarburos y la minería y para aprobar cambios legales que faciliten la expropiación y el saqueo por parte de corporaciones trasnacionales.

El presidente salvadoreño, Nayib Bukele, también puso en marcha un modelo de control sobre la mano de obra excedente basado en la manipulación de la inseguridad y la infusión de miedo ante la delincuencia y la violencia social, consecuencias de la pobreza crónica, el desempleo y la privación. Bukele logró manipular las demandas generalizadas de seguridad para declarar el estado de emergencia y gobernar por la fuerza y mediante decretos. Los ciudadanos se sienten seguros en las calles, pero siguen siendo tan pobres como antes de la represión carcelaria. Debido a los recortes en el gasto social, la pobreza ha aumentado bajo el gobierno de Bukele a cerca de 30 por ciento de la población, mientras otro 40 por ciento vive en situación de vulnerabilidad.

En Argentina, los peronistas arrasaron en las elecciones legislativas de septiembre de 2025 en la provincia clave de Buenos Aires, donde reside casi 40 por ciento de la población del país. Posteriormente, Trump ofreció hasta 40 mil millones de dólares en asistencia económica con la condición, ampliamente difundida, de que el presidente ultraderechista Milei ganara las elecciones legislativas de medio término a escala nacional, lo cual logró. Acto seguido, el gobierno tomó medidas para autorizar la deforestación y la minería –especialmente de los vastos yacimientos de cobre aún sin explotar del país– en zonas periglaciares protegidas, mientras la pobreza aumentaba de 42 por ciento a 53 por ciento de la población.



Algo similar ocurrió en Honduras, donde Trump actuó en beneficio de la CCT en connivencia con la ultraderecha local. El presidente estadunidense amenazó, en vísperas de las elecciones del 30 de noviembre pasado, con suspender toda la ayuda estadunidense si los votantes no elegían al candidato de ultraderecha y heredero del Partido Nacional, Nasry Asfura. Al mismo tiempo, indultó al narcotraficante internacional, ex presidente del Partido Nacional, Juan Orlando Hernández. 

Durante su presidencia, de 2014 a 2022, Hernández cedió una porción del territorio nacional en la isla caribeña de Roatán a capitalistas de riesgo estadunidenses para que la administraran como centro privado para actividades tecnológicas, de criptomonedas y otras operaciones financieras opacas, es decir, como feudo privado con sus propias normas, autonomía fiscal y regulatoria, y tribunales de arbitraje. El gobierno progresista del Partido Libre, presidido por Xiomara Castro, había cancelado esta concesión.

Una confluencia de tres factores ha impulsado las impactantes agresiones contra Venezuela.

Primero: la impunidad que han gozado los genocidas israelíes ha abierto las puertas a un capitalismo global aún más bárbaro que ni siquiera intenta legitimar su salvajismo bajo el manto de las normas del derecho internacional o de los derechos humanos.

Segundo: está el afán de Estados Unidos por acceder a la vasta riqueza petrolera y mineral de Venezuela con la complicidad de un régimen más dócil que el de Maduro.

Tercero: el Estado estadunidense está inmerso en una proyección masiva de poder en el hemisferio, con Venezuela como vanguardia para una expansión violenta en América Latina.

Nos encontramos en una encrucijada en América y en todo el mundo. Los fracasos de la izquierda institucional, con su enfoque estatista y de control vertical, su autoritarismo y su corrupción, han allanado el camino para el regreso de la ultraderecha en gran parte de América Latina. Cuando la izquierda ha llegado al poder, ha actuado para contener las luchas populares y ha fracasado en su papel de izquierda. En el poder no ha dudado en defender y, de hecho, expandir el modelo extractivista y en adaptarse al capital trasnacional, absorbiendo la rebelión en el Estado capitalista y el orden hegemónico, actuando como correa de transmisión del poder estructural del capital trasnacional y neutralizando el potencial anti sistémico de un levantamiento tras otro.

*Profesor distinguido de sociología en la Universidad de California en Santa Bárbara

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sábado, 17 de enero de 2026

ODERINT, DUM METUANT: CALÍGULA EL NUEVO…

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“El estupor, el desconcierto… de los adormecidos líderes de la Unión Europea fue total. No es posible, sería el fin de la OTAN, no nos pueden hacer esto (después de habernos tragado tantas culebras…) y otros lugares comunes igual de luminosos -enunciados con una voz temblorosa- fueron seguidos de alusiones hacia aquello en lo que deponían hasta el 3 de enero: el Derecho Internacional, la Carta de las Naciones Unidas. En un derroche de emisiones de CO2 y de tiempo que estaría mejor utilizado en resolver las cuestiones que preocupan a los ciudadanos europeos, Macron recibió en el palacio del Eliseo -una vez más- a Zelenski y a más de una docena de líderes occidentales, incluyendo al yerno de Donald, para… ¿Para qué? Hacer la pregunta ya es enunciar la respuesta.

“La Unión Europea, cuyo concepto nació en plena II Guerra Mundial, siempre tuvo como objetivo estratégico facilitarle a EE. UU. la administración del vasallo transatlántico. Sin AnyDesk. Esto es como el famoso cuento del sapito y el escorpión. Rodearse de cipayos obedientes está en la naturaleza misma de EE. UU. Es un tropismo congénito. A algunas almas puras que critican a Donald y a los republicanos yanquis, escudándose en su preferencia por los demócratas, les ruego recordar que las dos bombas atómicas arrojadas sobre Japón (1945) fueron ordenadas por un demócrata (Harry S. Truman).

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ODERINT, DUM METUANT:

CALÍGULA EL NUEVO…

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Como cualquier hijo de vecino recibo cada día que alumbra el sol numerosos minivideos -extraídos de algún film o fabricados ex profeso- cuyo guion es siempre el mismo: un malandra agrede a un ser vulnerable, abusando odiosamente de una persona indefensa.

 Fuente. Prensa latina. Jueves enero 15, 2026

Por Luis Casado*

Colaborador de Prensa Latina

Imágenes que provocan rechazo, indignación, impotencia… hasta que aparece un justiciero que en breves segundos, gracias a su fotogénica musculatura, a su pistola, o a su dominio de las artes marciales -hapkido, jiu-jitsu, judo, kapap, karate, kung-fu, capoeira, muay thai, krav maga o patada en los huevos, raya las menciones inútiles-, en su explicable arrechera de macho recio castiga al agresor y restablece la bonhomía inherente al orden filosófico surgido en las mentes de Hollywood, orden magistralmente interpretado en su día -entre tantos otros- por una lumbrera del arte escénico que vive para siempre en la memoria de los cinéfilos, el gran Ronald Reagan.

De esta manera, de probada eficiencia, la Justicia -o lo que se tiene por tal- se impone a punta de pistola, soslayando así la lenta, engorrosa e innecesaria intervención del Poder Judicial.

¿Y la democracia? ¿Y el derecho, la Constitución y las leyes? Como dice Horacio, a tan insignes cadáveres se les acompaña sólo hasta la puerta del cementerio…

El apego a las reglas es inversamente proporcional a la cantidad de misiles y drones que eres capaz de fabricar, y a la dimensión de quién dispone del botón.

En el prontuario de EE. UU., Estado que conviene calificar de criminal, figura la entronización un pelín forzada de excelsos representantes del orden imperial en América Latina: Anastasio “Tacho” Somoza, Jorge Ubico, Rafael Trujillo, Humberto Castelo Branco, Augusto Pinochet, Alfredo Stroessner, Hugo Banzer y Jorge Videla, producto de intervenciones en Nicaragua, Guatemala, República Dominicana, Brasil, Chile, Paraguay, Bolivia y Argentina. Para no hablar de los golpes de Estado y la imposición de dictadores civiles. O del resto del mundo.

Lo de Venezuela es el último crimen de una larga lista que jalona la Historia del imperio, que incluye el asesinato de presidentes vernáculos: Abraham Lincoln (1865), James A. Garfield (1881), William McKinley (1901) y John F. Kennedy (1963), así como el genocidio de los pieles rojas, el esclavismo de la población africana importada y la discriminación racial que aún dura.


Nada nuevo bajo el sol en el mundo libre.

De modo que lo que más impacta es constatar a qué punto Donald hizo suyo el aforismo de Calígula -Oderint, dum metuant- devenido su símbolo, blasón e insignia: Que me odien, con tal de que me teman…

Emmanuel Macron no sólo saludó el secuestro de Nicolás Maduro como una acción promisoria, sino que además omitió mencionar siquiera el atropello de la soberanía de un país, el ninguneo de las Naciones Unidas, el uso del Derecho Internacional, del Congreso y las leyes yanquis…, sin mencionar las amenazas en plan pato malo a quien osare oponerse a los designios del patrón de la Casa Blanca.

La pusilanimidad de Macron sólo tiene parangón en la cobardía de sus pares y de la masa de periodistas amaestrados que celebraron hipócritamente “la captura” de Nicolas Maduro, decretado dictador en el país del Siglo de las Luces Apagadas.

Entretanto, tienes la impresión de estar en presencia de una partida de póker mentiroso. Escuchar el discurso, en fin, la cháchara de Donald que no logra hilvanar una frase, y luego el derrame de loas a su gloria entonadas por Pete Hegseth, trajo a mi memoria ese proverbio francés que dice: Marchandise trop vantée… est souvent avariée. En cristiano: “Mercancía demasiado alabada… a menudo está estropeada”.

Una vez más, como dice Horacio, cuando finalmente muera… en el ataúd de Donald pondrán las manillas por dentro: nadie querrá cargar con ese muerto.



Lo de Venezuela, he ahí “un triunfo” extraño.

Asesinar presidentes, bombardear países inermes, organizar golpes de Estado, destruir sociedades, eso, los yanquis saben hacerlo. Ocupar territorios por la fuerza, quedarse en ellos hasta que les echan a patadas, también conocen.

Siempre en su propio interés: cuando se enteran de que hay petróleo en algún sitio… les vienen irreprensibles ganas de sembrar allí su democracia.

Ahora, en un escenario hollywoodense, secuestran un presidente con un pretexto que no se creen ni ellos… No ocupan territorio alguno, no cambian el régimen existente, no coronan a Corina como esperaba un puñado de capitanes Araya, tampoco se apoderan del “petróleo que les robaron”, y simplemente se fueron como cualquier maleante que entra a robar en una casa y sale huyendo.

Como advertencia a la distinguida audiencia, vale. Para mostrar que un ejército que cuesta un billón de dólares al año sirve para algo, también vale. Pero Donald aseguró que Washington gobernará Venezuela hasta que haya “una transición segura” (sic).

Uno entiende “hasta que estemos seguros de que nuestra marioneta será elegida democráticamente y podamos montar una elección como la que hubo hace unas semanas en Honduras”. Sin olvidar el coro de aplausos de los líderes del “mundo libre”, de lumbreras como Ursula von der Leyen, el mencionado Macron y el paquete de claveles de la Unión Europea.

Queda por saber cómo y cuándo Donald administrará un país al que no enviará tropas (Marco Rubio dixit), ni controla sino en sus sueñitos irresponsables.

James David Vance, vicepresidente en plan Charles III (espera que el otro se muera…), sugirió utilizar AnyDesk -popular programa informático que permite tomar el control de otro computador a distancia, cómodamente instalado en la Oficina Oval- aun cuando hay quién afirma que hubiese preferido NinjaOne Remote porque el nombre le hace ilusión.

Mientras tanto, el país agredido, al que hasta ayer “occidente” calificaba unánimemente de horrible dictadura, parece haber recobrado la credibilidad democrática de esa que le gusta al imperio. Hasta ahora ningún vasallo europeo -ni tampoco la administración Trump- ha sugerido que Delcy Rodríguez practique la tiranía.

Todos los demás miembros del gobierno son respetables, mientras obedezcan y hagan lo que Donald, o Rubio, o Vance, ordenen vía AnyDesk.



¿Tú entiendes algo? Yo no…

Aún menos cuando -con el gesto de la dueña de casa que desempolva la superficie de un escritorio-, Donald desestimó la invaluable colaboración de Corina Machado (dizque porque no le cedió el pinche premio Nobel…), la de los presidentes hechizos como Juan Guaidó y Edmundo González, o figuras como Julio Borges, o el golpista Hugo Carmona y otros esperanzados demócratas.

La cuestión en la Unión Europea, incluyendo a exmandatarios como François Hollande (Flamby), se limita, o se limitaba a subrayar que Maduro es un impresentable, y que todo el planeta se alegra de su “captura”.

Nadie se ha aventurado a hablar de otra cosa, y la prensa la radio y la televisión les llevan las de abajo entrevistando a cuanto “opositor” antichavista se presta para celebrar el bombardeo de su propio país.

¿El Derecho Internacional? ¿La Carta de las Naciones Unidas? ¿La paz regional y mundial?


Ha muerto el Derecho Internacional. Los dueños del mundo.
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Al fondo a la derecha…

Hasta que… hasta que el propio Donald recordó a qué punto es imprescindible “para la seguridad de EE. UU.” que el imperio se apodere de Groenlandia. “Ya hablaremos dentro de veinte días”, agregó.

Como un muy apropiado eco que llega en el momento adecuado, Katie Miller -esposa del asesor presidencial Stephen Miller- puso en su red social preferida el mapa de Groenlandia revestida de la bandera yanqui, y del mensaje “SOON” (pronto). Puro azar…

El estupor, el desconcierto… de los adormecidos líderes de la Unión Europea fue total.

No es posible, sería el fin de la OTAN, no nos pueden hacer esto (después de habernos tragado tantas culebras…) y otros lugares comunes igual de luminosos -enunciados con una voz temblorosa- fueron seguidos de alusiones hacia aquello en lo que deponían hasta el 3 de enero: el Derecho Internacional, la Carta de las Naciones Unidas.

En un derroche de emisiones de CO2 y de tiempo que estaría mejor utilizado en resolver las cuestiones que preocupan a los ciudadanos europeos, Macron recibió en el palacio del Eliseo -una vez más- a Zelenski y a más de una docena de líderes occidentales, incluyendo al yerno de Donald, para… ¿Para qué? Hacer la pregunta ya es enunciar la respuesta.

La Unión Europea, cuyo concepto nació en plena II Guerra Mundial, siempre tuvo como objetivo estratégico facilitarle a EE. UU. la administración del vasallo transatlántico. Sin AnyDesk.

Esto es como el famoso cuento del sapito y el escorpión. Rodearse de cipayos obedientes está en la naturaleza misma de EE. UU. Es un tropismo congénito.

A algunas almas puras que critican a Donald y a los republicanos yanquis, escudándose en su preferencia por los demócratas, les ruego recordar que las dos bombas atómicas arrojadas sobre Japón (1945) fueron ordenadas por un demócrata (Harry S. Truman).

Del mismo modo, los ataques a Venezuela fueron iniciados por otro demócrata: El 9 de marzo de 2015, Barack Obama emitió una orden presidencial declarando a Venezuela una “amenaza a la seguridad nacional [de Estados Unidos]” y ordenó al Departamento del Tesoro congelar las propiedades y los activos de siete funcionarios venezolanos a los que consideraba responsables de abusos de los derechos humanos, represión y al menos 43 muertes durante manifestaciones.

La única diferencia entre Obama, y Donald, es que Donald está pirao. ¿Cuál es peor?

Nota: que Donald está pirado no lo digo yo, sino “…more than 200 mental health professionals, warning that Donald Trump is dangerous because of “his symptoms of severe, untreatable personality disorder -malignant narcissism”, which makes him “grossly unfit for leadership””. The Guardian. Londres (Presidential elections, 2024).

arb/lc

*Nació en Chile. Es ingeniero del Centre d’Etudes Supérieures Industrielles (CESI – París). Ha sido profesor invitado del Institut National des Télécommunications de Francia y Consultor del Banco Mundial. Como empresario del sector de las tecnologías de la información fue premiado por la Cámara de Comercio y de Industria de París (Innovación tecnológica – 2006). Editor de “Politika” en Chile, ha publicado varios libros en Chile y Europa, en los que aborda temas económicos, lingüísticos y políticos.

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