domingo, 18 de septiembre de 2016

MAESTRO NOAM CHOMSKY ALERTA QUE EL MALESTAR SOCIAL AMENAZA LA DEMOCRACIA. FRANCIA CONVERTIDA EN UNA DEMOCRACIA DE RISA.

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PARA TODOS LOS QUE NO TENEMOS CREENCIAS, LA DEMOCRACIA ES NUESTRA RELIGIÓN.- En Homenaje a la Democracia hoy en Nuestra América, que pasa por difíciles momentos, producto del acoso absoluto de la clase político-empresarial, neoliberal desesperada por reconquistar el gobierno – No el Poder, porque nunca lo perdió – entrando en dos caminos: el primero, producto de la propia democracia – el electoral – escenario forjado en largos años de convivencia de un sistema democrático, absolutamente electoral, representativo y con toda la herencia liberal. No se intentó, conquistar nuevos escenarios - Ciudadanía, participación, cívica, sustentable -  y menos trabajar para salir de ese empantanamiento, que lo fosilizaba y simplemente lo ponía al servicio de una elite político-empresarial en alianza con los viejos poderes de las locales y regionales, escenario continental muy apetecible y capturado totalmente por las políticas neoliberales –. Las elecciones y su triunfo en las ánforas. Pero, el segundo camino el del golpe,- sea blando o violento -  lo está destruyendo, liquidando, porque es una “banda de mafiosos” corruptos que están procediendo con golpes sucesivos contra el sistema democrático, para ello están usando el Congreso. El pueblo, la ciudadanía, está reaccionando social y políticamente, para defender lo poco que logró conquistar en tiempos políticos de los gobiernos Progresistas de Izquierda Democrática. Tiempos políticos e históricos que es bueno recordar: Bendita y sagrada palabra Democracia, en tu santo nombre cuántos crímenes se habrán cometido y cuantos más de seguirán cometiendo. Yo crítico a la democracia, porque al criticarla la estoy defendiendo.

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MAESTRO NOAM CHOMSKY ALERTA QUE EL MALESTAR SOCIAL AMENAZA LA DEMOCRACIA.

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Rebelión sábado 17 de setiembre del 2016.

 La Jornada.- 

Noam Chomsky, uno de los intelectuales estadunidenses más prestigiosos de la actualidad, cree que la baja valoración de los políticos a nivel mundial no es exclusiva de la cúpula dirigente, sino que se extiende a empresas y a otras instituciones, como parte de un malestar social general. La escasa popularidad de los actuales candidatos a la Presidencia de Estados Unidos no es algo excepcional, sino que forma parte "de un gran malestar social que amenaza a la democracia", explicó el lingüista y filósofo, de 87 años, en entrevista con dpa en Cambridge.  

"Estados Unidos se desarrolló desde una democracia hacia una plutocracia con apéndices democráticos", opinó Chomsky. "Tres cuartas partes de la sociedad se encuentran simplemente sub-representadas", analizó. Respecto del actual auge del candidato republicano Donald Trump, pese a su discurso polémico y agresivo, el autor de Los guardianes de la libertad cree que se fundamenta en gran medida en el desprecio durante décadas a la clase trabajadora. "Los que respaldan a Trump no son los pobres. La mayoría son de la clase trabajadora blanca que en el periodo del neoliberalismo fueron marginados. Ahora, estas personas están amargadas y tienen rencor".  El profesor emérito del Massachusetts Institute of Technology (MIT) apuntó como segunda razón un fortalecimiento del populismo y el ultranacionalismo, algo que también se ve en Europa: "Hay una correlación directa entre el apoyo a populistas autoritarios y los entusiasmados con Trump".

A diferencia de lo sucedido anteriormente, esta vez a los líderes republicanos no les fue posible impedir el protagonismo de un candidato peligroso. "Trump es singular. Nunca hubo algo como él en naciones industrializadas occidentales", señaló Chomsky. Sin embargo, el proceso se enmarca en su opinión en una transformación más amplia del sistema político estadunidense, que él ve históricamente como de partido único con dos facciones, republicanos y demócratas. "Eso ya no es así. Seguimos siendo un país de partido único, el Partido de los Negocios. Pero ya sólo hay una facción". 

De hecho, cree que quienes apoyaron a Bernie Sanders en la precampaña demócrata podrían formar un nuevo partido independiente del demócrata si avanza la transformación del sistema. Sanders se enfrentó desde la izquierda en las primarias a la actual candidata, Hillary Clinton, pero perdió. "Si tuviéramos un movimiento trabajador activo y luchador del estilo del que hubo en Estados Unidos en los años 30, probablemente uniría a los seguidores de Trump con los de Sanders", señaló este lingüista, que a nivel político se ha definido a sí mismo como anarquista o socialista libertario. "Son muy diferentes en muchas cosas, pero comparten centralmente la misma furia por el ataque a la clase trabajadora blanca y a los pobres. Eso podría ser el comienzo de algo totalmente nuevo".

 



FRANCIA CONVERTIDA EN UNA DEMOCRACIA DE RISA.
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Bruno Guigue.

Oumma.

Rebelión sábado 17 de setiembre del 2016.


La polémica del burkini es el salto cualitativo que precipita la política francesa a la nada, el último acceso de ridículo que le asestará el golpe de gracia. De la extrema derecha a la extrema izquierda toda la clase política participó en el coro estival. La izquierda obsesionada con el velo, resucitados de la derecha sin complejos, el FN al acecho, ¡qué hermosa unanimidad! Parece que el asunto de la identidad es su medio de vida, el peligro musulmán su fondo de comercio y la caza al pedazo de tela inoportuno la prioridad de Francia.  

Con la cara crispada el primer ministro arremete contra el pañuelo y fantasea con los pechos de Marianne (1). El presidente de los republicanos sueña con una ley que proscriba definitivamente el velo y el burkini. El vicepresidente del Frente Nacional quiere prohibir todo a la vez, velos, cruces y kipás. Un candidato de la izquierda de la izquierda ve en un traje de baño una ofensiva salafista. ¿El lema común? Se adivina, la erradicación. Como si eliminar los símbolos externos de la diversidad confesional permitiera homogeneizar la sociedad y borrar milagrosamente todo lo demás.

Dan ganas de reírse de esta competición, pero causa daños. Al caricaturizar el debate de las ideas, esta contienda ridícula reviste de inanidad el juego democrático. Esta gresca estival en torno a un traje de baño no se conforma con ridiculizar a la clase política. Al incitar a la caza de fantasmas además infantiliza a la población, la enajena y le hace volver la mirada hacia un teatro de sombras. La polémica del burkini es la caza del pokémon para adultos. Es la política rebajada a la categoría de una diversión compulsiva para impúberes.

Pero el problema de todas las parodias es que acaban sustituyendo a lo que imitan. Parodia de democracia, la democracia-burkini sustituye así el debate ciudadano como el euro sustituyó al franco, la comisión de Bruselas al Gobierno y las multinacionales al Parlamento. Deberíamos preguntar si el TTIP es bueno para el desarrollo, si la ley laboral es buena para el empleo y si la OTAN es útil para la paz. Pero nada de eso, nos toca padecer, de la mañana a la noche, las polémicas de la vestimenta.

Al parecer esos pedazos de tela tienen un lamentable significado que los supera, denotan una tendencia militante. Admitiendo que eso fuera verdad, ¿nuestra sociedad es tan débil que no soporta verlos, hasta el punto de querer hacerlos desaparecer? Suponiendo que la portadora del burkini quiera islamizar a los cangrejos a golpe de retel, nuestro encarnizamiento en el combate no es señal de nuestra fuerza, sino de nuestra debilidad. Ese formidable vendaval demuestra nuestro agotamiento democrático, es la manifestación patética de nuestra impotencia para hacer frente a los verdaderos retos.

En el fondo este vacío sideral es la expresión de una grave pérdida, la de la soberanía. Al perder el derecho de hacer o deshacer la ley al final de una deliberación colectiva nos entregan atados de pies y manos a los impostores de todo pelaje. Tanto que los ciudadanos se verán frustrados de su ciudadanía, serán una pieza de caza ideal para los creadores de disputas bizantinas. La payasada política en torno al traje de baño es ahora la señal más clara de ese despojo. Su absoluta vacuidad testimonia la pérdida total de la ciudadanía democrática. Como un revelador químico visibiliza el hundimiento de la soberanía popular. El burkini es el taparrabos de una democracia de risa, el chiste verde con el que la oligarquía nos entretiene mientras decide en nuestro lugar y palpa sus dividendos.

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Nota de la traductora:

(1) Figura alegórica, personificación y uno de los símbolos nacionales de la República Francesa. (Wikipedia).

Bruno Guigue, en la actualidad profesor de Filosofía, es titulado en Geopolítica por la École National d’Administration (ENA), ensayista y autor de los siguientes libros: Aux origines du conflit israélo-arabe L’Economie solidaireFaut-il brûler Lénine?Proche-Orient: la guerre des mots y Les raisons de l’esclavage , todos publicados por L’Harmattan.

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