lunes, 30 de mayo de 2016

LA CONSTRUCCIÓN EUROPEA ES UNA CASA DE LOCOS.

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UNIÓN EUROPEA. LA DECADENCIA DE OCCIDENTE.- EL INFIERNO DE LA GUERRA.- LA CONSTRUCCIÓN DE LA UNIÓN EUROPEA.- CRISIS MIGRATORIA A CRISIS CIVILIZATORIA. LA GLOBALIZACIÓN DE LA INDIFERENCIA.- Hoy con una mirada desde América latina, la Unión Europea, su realidad interna, es una verdadera “casa de locos”, turbulencia social, crisis política, decadencia de la institucionalidad democrática, sumado al conjunto de problemas unos estructurales -. Como la poli-crisis y sus consecuencias dramáticas e inhumanas y otros aparentemente coyunturales – como la crisis migratoria, la ausencia de liderazgo o los graves problemas internos en Francia y la Reforma laboral. Pero si vamos al fondo del problema, que nos encontramos hoy, problemas generados, originados por geopolíticas, propias de los tiempos de la Uni-Polaridad Política Global. La intervención militar en Oriente Medio por las potencias Occidentales -Unión Europea, Estados Unidos) en (Siria, Irán, Iraq, Afganistán, Túnez, Libia, Egipto, etc.), el saqueo de los recursos naturales en el llamado Cuerno del África, y la miseria, hambre, extrema pobreza - Desigualdad económico-social-laboral extrema)en el África Subsahariana, la guerra e intervención militar actual, más la falsificación de una burda democracia en Egipto, Libia, Iraq, etc., ha originado que miles (millones en los últimos tres años, salgan, fuguen de sus países con dirección a Europa y la U.E - 27 países - NO tienen hasta hoy una política de Migraciones, sino 27 respuestas desde humanitarias hasta violentas contra los refugiados. Miles han muerto en alta mar.

Otros, son expulsados con violencia de Turquía, miles llegan a ser más pobres a Grecia, miles son aceptados, para trabajar en sus fábricas ante la crisis de falta de trabajadores jóvenes - jóvenes en especial en Alemania Italia, Francia, Reino Unido, por falta de mano de obra y en otros países como en varias regiones de España, niños, para justificar el funcionamiento de Escuelas – (Reflexiones sobre el drama y el epicentro de la crisis) pero miles son enviados a la cárcel en Hungría, Rumanía, Austria, Bélgica y otros países (por gobiernos conservadores y políticas xenofobias) o deportados como en los últimos meses hacia Turquía – régimen político ultraconservador y con fuertes contradicciones internas de guerra política -, Frente a esta cruda y brutal realidad se alza la voz del papa Francisco y su llamado a responder a los gobernantes de Occidente frente  al crisis humanitaria y la globalización de la Indiferencia y para mucho pensadores humanitarios hacer frente a la crisis y la globalización del sufrimiento.

Esta migración de millones de seres humanos que salen espantados del infierno de la guerra, de la persecución del Estado Islámico y su ejército de yihadistas (religiosos-étnicos-militares, salvajes terroristas), se ve sólo después de la Segunda Guerra Mundial.  Migración que ha producido en especial en la Unión Europea – que no tiene hasta la fecha una Política unificada sobre este tipo de migración de guerra – una crisis migratoria-humanitaria, que sumado a la crisis económico-financiera (crisis estructural, se hunde la euro-zona) crisis política (España, Francia, Italia, Portugal, Turquía, Grecia, etc escenario de escenarios de las clases y la lucha de clases – conservadores-centro-nueva izquierda), envejecimiento de la población – no hay niños y déficit de jóvenes en España, Alemania, Reino Unido, y otros países de los Balcanes – concentración de extrema pobreza en la Ciudad-Global – producto de la globalización – París, Roma. Madrid, Lisboa, Londres, Atenas, Berlín – solo como ejemplo – (producto de la migración, el desempleo, el fracaso de las políticas de austeridad y la vigencia de políticas xenofóbicas). París, Francia hoy es un inmenso "laboratorio de lucha de clases". Las calles y plazas públicas, han sido tomadas por sindicalistas y jóvenes contra la Ley de Reforma laboral, de un presidente que se debate en la peor crisis de representación.


Guerra militar en Ucrania – y consecuencias de las políticas del bloqueo económico-comercial-.financiero contra Rusia – separación de sus territorios. Apertura y masificación de los movimientos políticos separatistas e independentistas (Catalunya es el mejor ejemplo), asenso de los movimientos conservadores, xenofóbicos – políticas homofóbicas – y grupos nazis-.nacionalistas. Fuertes consecuencias humanitarias de la crisis del Cambio Climático Global. Ataques del Terrorismo -. Con muertes violentas, asesinatos en las principales ciudades (se vive un pánico colectivo en París y últimamente en Bruselas) se responsabiliza al movimiento terrorista musulmán del Ejército Islámico. Una mirada dialéctica hacia la Europa hoy, nos presenta las condiciones objetivas de la Poli-crisis estructural, de la crisis humanitaria hacia la crisis Civilizatoria, sumado a todo el “rompe cabezas” de la construcción Europea y el “asalto” a la Soberanía nacional. Asistimos inexorablemente a la Decadencia de Occidente

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Los 27 países de la Unión Europea. Un verdadero laberinto político, en la construcción de la Unión Europea, producto fundamental de la hipoteca de la Soberanía Nacional y la imposición de políticas propias de una "geopolítica" de los tiempos de la Unipolaridad Global  el Estado Corporativo Mundial.
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LA CONSTRUCCIÓN EUROPEA ES UNA CASA DE LOCOS.
Los gestores del europeísmo, no saben cómo salir del manicomio.
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Rafael Poch.

La Vanguardia.

Rebelión lunes 30 de mayo del 2016.

¿Qué es el europeísmo? Obviamente ya no es lo que los eurócratas venían diciendo. Para el sentido común de la gente normal “Europa” ya es sinónimo de deterioro de las condiciones de vida (recortes del estado social y precariedad) y de la impotencia que se deriva de la ausencia de soberanía nacional. Si quieres cambiar las cosas, es inútil actuar en tu país porque las decisiones vienen de “Europa”, una instancia inapelable y situada más allá de todo voto y soberanía.

La primacía del derecho europeo sobre el derecho nacional es una curiosa prisión. “No puede haber opción democrática contra los tratados europeos”, dijo el año pasado Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión. Es una construcción legal, pero no legítima porque fue establecida por el propio derecho europeo. Es un golpe de mano autocrático que ha sido tejido a lo largo de décadas entre la general indiferencia del público y que se impone sobre edificios nacionales que, con todas sus imperfecciones son resultado de ese juego institucional que llamamos “democrático”, es decir basado en la división de poderes, la elección, etc.

Hoy toda la construcción europea es una casa de locos. El europeismo se ha vuelto loco. Nadie, ni en la izquierda ni en la derecha, sabe cómo salir del enredo del euro, cómo salir de la austeridad que conduce, en el mejor de los casos, a un estancamiento deflacionario a la japonesa, así que se sigue con lo mismo. ¿Cómo salir de la gran irracionalidad de este manicomio? Claro que hay una lógica en esta irracionalidad: maximizar el beneficio, supeditar lo político a lo financiero y demás, pero es obvio que no es sostenible. Es una lógica loca.

La analogía con los años setenta en la URSS, cuando se sentaron las bases de la autodesintegración del superestado de matriz rusa, es directa. Por más que la eurocracia no sueñe en secreto con ningún socialismo, como era el caso de aquella podrida estadocracia soviética que soñaba con privatizar sus dominios y hacerse con patrimonios heredables, la cuestión de la sostenibilidad de todo el asunto es manifiesta. ¿Cómo se ha podido llegar a eso? Treinta años nos contemplan. Salvo contadas excepciones, dos generaciones de periodistas y expertos en Bruselas han sido incapaces de explicarlo.

Todo esto viene a cuento de la actual revuelta francesa contra el proyecto de reforma laboral que el gobierno francés quiere imponer por decreto, a falta de mayoría en la sociedad y en el Parlamento.

Fue el 12 de septiembre del año pasado. Recién derrotada Grecia, que acababa de tragarse, en julio, algo mucho peor que lo que su gallardo referéndum había rechazado con el 62% de los votos. Y lo dijo en París el ex ministro griego Yanis Varufakis, en la Fiesta de l´Humanite:

“Grecia es un laboratorio de la austeridad donde el memorándum se ha puesto a prueba antes de ser exportado. Todo lo que se ha experimentado con Grecia tiene en realidad a Francia en el punto de mira. La estrategia del gobierno alemán es alcanzar el dominio supremo sobre el presupuesto francés”, dijo.

El contenido de la reforma laboral francesa es trabajar más, cobrar menos, precarizar, dar más poder a las empresas y menos a los sindicatos. La indignación se dirige contra el gobierno francés, pero en realidad, Hollande y Valls, no hacen más que aplicar la lógica del europeísmo; la loca lógica de los tratados europeos, de la llamada “estrategia de Lisboa” y del euro.

Todo lo que la reforma laboral francesa contiene se desprende, literalmente, de directivas europeas, como ha explicado Coralie Delaume en un blog de Le Figaro, Las Grandes Orientaciones de Política Económica (GOPE) y otros documentos de la Comisión marcan para la Francia del 2016; el “exceso de sus costes salariales” (cuando aquí en la seguridad social y en la enseñanza se gana menos que en España en términos reales) y de las cotizaciones patronales; el exceso del salario mínimo, la necesidad de reducir las “rigideces” del mercado de trabajo, etc., etc.

“La reforma del derecho laboral deseada e impuesta por el gobierno de Valls es lo mínimo que hay que hacer”, dice ahora Jean-Claude Juncker. Así lo impone el derecho ilegítimo de los tratados europeos, cuyo mandato ha sido tres veces rechazado en las urnas; en Francia y Holanda en 2005, y en Grecia en julio de 2015.

De todo esto se deduce que a la actual protesta francesa le falta poner el acento en una cosa a la que los franceses son, seguramente, los más sensibles de Europa:

la reivindicación de la soberanía nacional robada, que es uno de los principales ingredientes del latente malestar francés. Solo recuperando las diversas soberanías nacionales, podría replantearse el “proyecto europeo” sobre bases ciudadanas, en caso de que valga la pena, es decir en caso de que pueda aportar algo a los retos del siglo.

Sea cual sea el resultado de la actual contestación francesa, las raíces estatales-nacionales de la libertad y la democracia, particularmente fuertes en Francia, hacen muy difícil que el robo de soberanía que practica el europeismo no tenga consecuencias rebeldes.


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