sábado, 14 de mayo de 2016

SOCIÓLOGOS: DESMONTE DE LA INTEGRACIÓN REGIONAL.- AMÉRICA LATINA NUEVO NICHO PARA LA SEGUNDA "REVOLUCIÓN" CONSERVADORA.

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AMERICA LATINA, NUEVO NICHO PARA LA SEGUNDA “REVOLUCIÓN” CONSERVADORA.- Brasil, el trono, ocupado por los golpistas corruptos de la llamada burguesía política-empresarial y el poder de la triple alianza - la clase política corrupta y pestilente; el de los medios de comunicación - verdaderas corporaciones mediáticas fácticas – algunos jueces y fiscales del Poder Judicial, por supuesto contando con el apoyo, venia y autorización del imperio – ahora sí con Argentina, Brasil en manos del poder de las nuevas burguesías político-empresariales, más los países de La Alianza del Pacífico (México, Colombia, Perú y Chile) se inicia el proceso de “ajuste de cuentas”, odio y venganza contra los dirigentes del gobierno anterior y los avances sociales en políticas y programas de gobierno en favor de las grandes mayorías nacionales; coyuntura de crisis de la democracia vigente, gobernantes – derrocados por “nuevas formas y salidas que te brinda la democracia”, o derrotado en proceso electoral. La factura social y política es muy elevada y en poder del salvajismo burgués es realmente de violencia y el nuevo “sicariato moral” – destrucción total del “líder” anterior, no importan si son medios lícitos o ilícitos, pero lo justifican, con la “gran prensa” (Bendita y sagrada libertad de expresión, en tu santo nombre cuantos crímenes se habrán cometido y seguirán cometiendo). Ahora viene el desmantelamiento de las políticas sociales – sobre todo exitosas – liquidación definitiva de los derechos sociales y laborales, (Sindicatos los antiguos pero en proceso de terminación, Nuevos, prohibidos totalmente, por los fines de la flexibilización laboral) políticas de despidos masivos, “reordenamiento” del MERCOSUR, separación o expulsión de los “extraños”, Venezuela, que es otro de los objetivos políticos del imperio – aislamiento total del UNASUR- repotenciar el  “Ministerio de las Colonias” la OEA, - fin de la CELAC.


Obviamente, dejamos en punto especial, que lo más importante en la coyuntura actual frente al poder del imperio y las nuevas políticas globales, desde la UNASUR, se viene trabajando en forma conjunta en  el proceso de Integración Política Continental, autónoma, independiente, sin la tutela del imperio, con la finalidad no solo de forjar la UNIDAD continental de América Latina, pero además seguir caminando en el proceso de Integración Política con la finalidad de forjar nuevas condiciones políticas de mejor negociación frente a los Poderes facticos múltiples – económicos, políticos, sociales, culturales e Institucionales -. América Latina, forjando su unidad continental es una buena alternativa frente al “Nuevo Orden Mundial” – de las potencias imperialistas, del G-7 – o de la Unión Europea,  o de las propias Economías BRICS – en sus mejores tiempos -. EL CELAC es una extraordinaria alternativa de toda América Latina y el Caribe –sin los poderosos del norte –pero es urgente, fortalecer las bases regionales – América del Sur, Centro América y el Caribe -. Sin embargo, la división es la mejor “arma” a favor del imperio. La Alianza del Pacífico – rompe la estructura de fortalecer el MERCOSUR y el propio Pacto Andino. La coyuntura política latinoamericana vista desde la óptica neoliberal, está en condiciones para la imposición vertical y violenta de la “segunda fase de la revolución conservadora”.

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DESMONTE DE LA INTEGRACIÓN REGIONAL.
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Emir Sader.

ALAI. América Latina en Movimiento.

Viernes 13 de mayo del 2016.

El ministro de economía de Argentina, Alfonso Prat-Gay, ha declarado que los cambios políticos en Brasil son “una buena oportunidad para refundar el Mercosur”. La coincidencia de gobiernos que plantean el restablecimiento del modelo neoliberal, con su política de apertura de los mercados y reacercamiento con los países del Norte, especialmente con los EEUU, posibilitaron promover el desmonte de los procesos de integración regional.

Esos procesos han tenido un momento decisivo cuando EEUU y Brasil estaban listos para concluir el proyecto del ALCA, que transformaría al continente en una inmensa área de libre comercio, comandada por la economía norteamericana. Sería la extensión hacia toda la región de lo que se estaba poniendo en práctica en México. (Los balances de los 20 años del Tratado entre EEUU, Canadá y México han revelado ser altamente negativos para este último. Era lo que nos aguardaba.)

La victoria de Lula en 2002 ha permitido que Brasil rompiera con ese proyecto, bajo la dirección de Celso Amorim en la política externa brasileña y abriera el camino hacia el fortalecimiento de los procesos de integración existentes y hacia la construcción de otros espacios de integración. Fue así que del fortalecimiento del Mercosur se avanzó hacia la fundación de Unasur, con su Consejo Suramericano de Defensa, el Banco del Sur, entre otros organismos, y que desembocara en la Celac, que cerraba definitivamente con la vigencia de la Doctrina Monroe, para que América Latina y el Caribe tuvieran finalmente un organismo propio de integración, separada de la OEA, donde la presencia de EEUU y Canadá descaracterizaban esa integración.

Nunca EEUU habían estado tan aislados en el continente como han estado hasta aquí en este siglo. Al mismo tiempo, América Latina había cambiado su inserción internacional, especialmente los países que han empezado a salir del modelo neoliberal. La prioridad de esos países pasó a ser la integración regional y el intercambio Sur-Sur y no los Tratados de Libre Comercio con los EEUU.

Esa nueva inserción ha permitido una integración más grande entre nuestras economías, a la vez que nos permitió resistir en mejores condiciones a los impactos de la prolongada y profunda crisis recesiva internacional.

El intercambio regional, la intensificación del comercio con China y la extensión y profundización del mercado interno de consumo popular fueron claves en esa resistencia a la recesión, que en otras condiciones nos habría llevado a la peor recesión de nuestra historia.        

El cambio de gobierno en Argentina y ahora en Brasil es la oportunidad tan aguardada por los EEUU para la ruptura de su aislamiento en América Latina. El viaje de Obama a Argentina y su identificación con el proyecto neoliberal del gobierno Macri revela los objetivos centrales de EEUU en la región. El silencio cómplice de Obama respecto al golpe en Brasil confirma el regocijo de Washington con esa posibilidad.

La declaración del ministro de economía de Argentina coincide con las posiciones del nuevo ministro de relaciones exteriores de Brasil, conocido por sus criticas a la política exterior brasileña. Su obsesión con la entrega del petróleo brasileño a las grandes empresas petrolíferas internacionales ha llevado a José Serra, candidato a la presidencia de Brasil en el 2010, a realizar una reunión que debiera haber sido clandestina, con representantes de las más grandes empresas internacionales de petróleo, en Foz de Iguazú, prometiendo entregarles el proyecto del Pre-sal.

¿Qué significaría “refundar el Mercosur”?  La derecha siempre ha querido, sin terminar con el Mercosur, abrir espacios para acuerdos bilaterales de libre comercio con los EEUU. Este es el objetivo central de esa “refundación”.  Por ahora, se anuncia el rebajamiento del perfil del Mercosur, con la agilización de los acuerdos con la Unión Europea y de intercambios con la Alianza para el Pacifico. Pero la firma de acuerdos bilaterales con EEUU es el objetivo mayor de esa llamada refundación.

Sería el comienzo del desmonte de los procesos de integración regional, debilitando al Mercosur, a Unasur y a Celac. La estrecha alianza entre los gobiernos de Brasil y de Argentina, establecida por Lula y por Néstor Kirchner, y continuada por Dilma y por Cristina, fue el eje a partir del cual esos procesos de integración se han desarrollado. Ahora se trataría de, a partir de la reversión de los gobiernos de esos países, revertir ese proceso, promoviendo un nuevo proceso de norteamericanización de la región, con un cerco todavía más grande a países como Venezuela, Bolivia y Ecuador.

Esa reversión conservadora depende de la fuerza que pueda tener el gobierno golpista brasileño. Por el momento, parece no disponer fuerza suficiente para un período largo y grandes trasformaciones. De ahí la importancia todavía más grande de la lucha de resistencia de los brasileños en la conquista de nuevas elecciones, que deslegitimen definitivamente el gobierno de Temer y permitan al pueblo brasileño volver a definir su destino democráticamente, incluida la inserción internacional de Brasil, entre la integración regional y el intercambio Sur-Sur o el viejo destino de “patio trasero” del Imperio.

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- Emir Sader, sociólogo y científico político brasileño, es coordinador del Laboratorio de Políticas Públicas de la Universidad Estadual de Rio de Janeiro (UERJ).


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