domingo, 25 de diciembre de 2022

¿QUÉ VA A PASAR CON LAS ECONOMÍAS DE AMÉRICA LATINA EN 2023? Las estimaciones de los organismos multilaterales.

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CEPAL. Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe 2022. En un contexto macroeconómico complejo y de crecientes incertidumbres, los países de América Latina y el Caribe crecerán un 3,7% en 2022, casi la mitad de la tasa del 6,7% registrada en 2021. Se espera que en 2023 se profundice la desaceleración del crecimiento económico y se alcance una tasa del 1,3%, lo que representa menos de un 40% de la cifra registrada en 2022. La desaceleración de la tasa de crecimiento refleja la reducción del efecto rebote observado en 2021, el menor dinamismo de la economía mundial, la mayor incertidumbre de los mercados financieros internacionales, la desaceleración de la demanda agregada en los países de la región y las mayores restricciones en la política macroeconómica.

Esta coyuntura impone desafíos al manejo macroeconómico. En materia Fiscal hay que evitar ajustes prematuros del gasto y ampliar el espacio fiscal a través de la reducción de la Evasión y Elusión, revisión de los gastos tributarios, reformas que aumente la Recaudación y progresividad de la estructura tributaria, y el apoyo multilateral a través de la movilización de la liquidez global. Además, es necesario avanzar en mejoras en la eficiencia y eficacia del gasto público para potenciar la Política Fiscal. En lo monetario-financiero es importante diversificar la caja de herramientas para enfrentar la coyuntura, y junto con la tasa de política monetaria, deben usarse instrumentos macroprudenciales y de regulación que ayuden a manejar la demanda agregada minimizando los efectos sobre el crecimiento y la inversión.

Finalmente, es fundamental dinamizar la inversión y la productividad para atender las demandas sociales, la creación de empleo decente y reducir la informalidad, la desigualdad, la pobreza, y avanzar en la adaptación y mitigación del Cambio Climático. Para ello son que son necesarias políticas públicas innovadoras en la productivo, financiero, comercial, social y en la economía del cuidado, para evitar una nueva década perdida como la observada durante el período 2014-2023.

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La inflación en varios países de la región y en particular en Argentina es una limitante para el crecimiento del consumo popular. Imagen: Leandro Teysseire

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¿QUÉ VA A PASAR CON LAS ECONOMÍAS DE AMÉRICA LATINA EN 2023?

Las estimaciones de los organismos multilaterales.

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Luego de un 2022 que superó las expectativas iniciales, el panorama de la región para 2023 luce más complicado. Se estrechó el espacio fiscal utilizado para el rescate de las economías desde la crisis de la pandemia, las perspectivas de precios internacionales no son las mejores y la suba de la inflación amenaza los ingresos. El sentido de la política económica definirá el rumbo de las tasas de pobreza e indigencia.

 

Por Néstor Restivo.

Página /12 domingo 25 de diciembre del 20922


El Producto Bruto Interno de América Latina y el Caribe cerraría con un crecimiento en torno a 3% en el año que termina, según diversas fuentes oficiales, una cosecha a tono con la medianía global que en 2023 todo indica será mucho menor.

En 2020, luego de la crisis sanitaria que provocó la Covid-19, la región latinoamericana tuvo, como casi todo el planeta, una contracción económica que en su caso fue de 7% en promedio. Fue cuando pegó de lleno el sorpresivo “cierre económico” global a partir de la irrupción del nuevo coronavirus. 

En 2021, la recuperación fue de 6,9%, desandando casi todo lo perdido, aunque con un panorama mucho más dañado en lo social y plagado de incertidumbres, el rasgo más visible del momento, que todavía continúa. Luego, cuando parecía que ese rebote podría sostenerse, las economías sintieron el impacto de la guerra en Ucrania, iniciada a fines de febrero de 2022 y sin vistas de solución a la fecha.

Impacto.

En los mercados, eso se tradujo en carestía de materias primas agroalimentarias y energéticas, alza de tasas de interés, por lo tanto, créditos más caros y restringidos, ruptura de cadenas globales de valor, más deudas públicas y privadas e inflación.



En varias reuniones de instituciones multilaterales o grupos como el G7, los líderes latinoamericanos identificaron las consecuencias de una guerra que, a pesar de que les era ajena, los afectaba más que al Norte.

Con todo, en 2022 al menos no se cumpliría el mal augurio de la Comisión Económica para América Latina CEPAL de principios de año, cuando había pronosticado acerca de que sólo habría una expansión regional promedio del 2,1%, muy lejos de aquel 6,9 del año anterior. Hoy se estima que habrá un punto más, aunque el dato macro no signifique, como suele suceder, grandes transformaciones para los más necesitados.

La lectura de la CEPAL para estos años refleja la potencia de la crisis. Su titular, José Salazar-Xirinachs, ha dicho que 

“fue peor que la Primera Guerra Mundial (1914-1918), la Gran Depresión (1929), la crisis de los años 1980 y la crisis financiera de 2008”, y que, a diferencia de la salida de esta última, ya no habrá “viento de cola”, en especial desde China, para empujar a la economía latinoamericana con demanda creciente de materias primas.

Lo que viene

De este modo, la CEPAL espera para 2022 un crecimiento de 3,2%para 2023, de solo el 1,4%. El Fondo Monetario Internacional, por su parte, augura un cierre de año de entre 3 y 3,5% de crecimiento anualizado, alineado con el promedio mundial, al que ubica en 3,2%.

Inflación y aumento de la pobreza en América Latina y el Caribe.
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La recesión aparece más en el horizonte del Norte que del Sur, donde América Latina sugiere estar recorriendo, más que el mundo industrializado, una mejor recuperación tras la pandemia. Sin embargo, el mes pasado Nigel Chalk, director interino del Departamento del hemisferio occidental del FMI, dijo que hacia fines de este año todavía en curso hay signos que auguran una curva a la baja, potenciada por el efecto inflacionarioPor eso para 2023 el organismo multilateral de crédito arranca con un primer pronóstico de apenas un 1,7%. “El crecimiento se desacelerará y las cosas podrían ser peores de lo que son actualmente”, dijo Chalk.

El Banco Mundial maneja escenarios similares para Latinoamérica, con un PBI regional cerrando este año con un alza de 3% y de solo el 1,6% para el que viene. Lo mismo ocurre con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, OCDE, que advierte lo siguiente sobre América Latina:

"Se prevé que el repunte (de 2021 y algo de 2022) pierda fuerza durante 2023 y 2024, en un contexto de endurecimiento de las condiciones financieras mundiales y locales, el retiro de la mayoría de las ayudas fiscales y la disminución de los precios de las materias primas". 

En efecto, gran parte de la recuperación económica pospandémica se debió a las ayudas estatales en favor de las economías que colapsaban al ritmo de la evolución contagiosa y letal del virus. Pero eso se agotó.

País por país

En cuanto a las economías más grandes de la región, las dos que van al frente en el balance de crecimiento económico de 2022 son, siempre según organismos regionales o internacionales, Colombia en primer lugar, con el 7%, y Argentina, en segundo, con un 4%, aunque en el caso argentino, el promedio que releva el Banco Central local de diversos estudios es superior para este año, del 5,3%, aunque también es muy pesimista para 2023, con menos de 1% de crecimiento.

De ese grupo de grandes economías, Chile y México tendrían el menor registro, con sendos 2%. Brasil, la mayor economía regional, estaría en el promedio o apenas por debajo, con un 2.8% De las más pequeñas, a Panamá y República Dominicana les irá mejor que a la media, con avances de entre 4 y 5%, respectivamente, en sus PBI.

Algunos de los motores de la recuperación de las economías de la región, como el turismo, las remesas o las exportaciones de materias primas y de energía, no tienen, según los organismos referidos, la potencialidad para ofrecer un sendero de expansión sostenido.

Por eso, para 2023 hay más sombras que lucesPor ejemplo, Colombia, con el mejor desempeño este año, apenas si superaría una expansión del 1%, y Chile hasta podría caer en recesión, de acuerdo con la OCDE.


Las tasas de pobreza en América Latina se mantienen en 2022 por encima de los niveles prepandemia, alerta la CEPAL.

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Panorama social

En lo social, las proyecciones de la CEPAL indican que las tasas de pobreza e indigencia se mantienen en 2022 por encima de los niveles prepandémicos en la región más desigual del planeta.

Su último informe al respecto dice que

“después de un fuerte crecimiento de la pobreza y un leve aumento de la desigualdad de ingresos en 2020, a consecuencia de la pandemia de la Covid-19, el 2021 dio cuenta de una reducción de las tasas de pobreza extrema y pobreza y un crecimiento de los estratos de ingresos medios, que no fue suficiente para revertir completamente los efectos negativos de la pandemia”. La tasa de pobreza de América Latina alcanzó el 32,3% de la población total, una baja de medio punto porcentual sobre 2020, mientras que la tasa de indigencia fue de 12,9% (0,2 punto porcentual menos).

Para el cierre de 2022, se estima que un tercio de la población será pobre, exactamente el 32,1%, o sea unos 201 millones de personas, y 13,1%, indigente, un total de 82 millones de personas

Esos valores representan una leve disminución del nivel de pobreza y un leve aumento de la pobreza extrema respecto a 2021. Esto es, dice la CEPAL, por efectos combinados del crecimiento económico, la dinámica del mercado de trabajo y la inflación. Implica que 15 millones de personas adicionales estarán en la pobreza con respecto a la situación anterior al Covid-19 y que el número de personas en pobreza extrema será 12 millones más alto que el registrado en 2019.

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