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“La industria noruega del krill afirma que apoya la protección
marina y una mejor gestión pesquera. Ese compromiso debería incluir la aceptación de una
moratoria. Pero también deberíamos preguntarnos: ¿por qué las
empresas noruegas siguen extrayendo esta fuente de alimento de la Antártida? Ya
existen fuentes de omega-3 a base de algas que se utilizan en los
suplementos. Una moratoria es la prioridad inmediata. A largo plazo,
los gobiernos y las empresas deberían invertir en alternativas y
planificar la eliminación gradual de la pesca comercial de krill.
“La industria del krill de Noruega
está estrechamente vinculada
a uno de los multimillonarios más ricos del país. Nuestro gobierno debe
explicar qué intereses está defendiendo: ¿los de las empresas
privadas o los de una de las últimas grandes zonas vírgenes de la Tierra? He
llevado la bandera de Noruega por toda la Antártida. Quiero que nuestra
delegación lleve a Hobart un compromiso claro con su protección: apoyar
una moratoria sobre la pesca comercial de krill, garantizar áreas
protegidas significativas y rechazar el aumento de las capturas. El mundo está pendiente. Noruega
debería darle una razón para creer que la protección aún puede prevalecer sobre
el beneficio económico.
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Fuentes: IPS [Foto. Las exploradoras Liv Arnesen y Ann Bancroft durante su cruce por la Antártida. Agnes SK]
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EL MUNDO TIENE LOS OJOS PUESTOS EN NORUEGA, ¿PROTEGERÁ EL PAÍS LA
ANTÁRTIDA?
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Por Liv Arnesen | 30/10/2026 | Ecología social
Fuente. Revista Rebelión viernes 30 e3 octubre del 2026.
OSLO – Un boicot mundial a los
productos derivados del krill antártico (Euphausia superba, un pequeño crustáceo
parecido al camarón) está ganando adeptos. Como noruega, quiero que mi país —la
mayor nación pesquera de krill del mundo— cambie de rumbo en lo que respecta a
la protección de la Antártida.
Científicos, exploradores y defensores
de los océanos instan a los consumidores a dejar de comprar suplementos y alimentos para mascotas
que contengan krill antártico, así como a evitar el pescado de
piscifactoría alimentado con piensos que lo contengan.
Esto se suma a las medidas adoptadas
anteriormente por minoristas
—desde Holland & Barrett en Reino Unido hasta DM-drogerie markt en Alemania,
pasando por los gigantes de los supermercados Woolworths y Coles en
Australia— para retirar los suplementos de krill de sus estanterías.
Espero que mi gobierno esté prestando
atención. Este
boicot está sacando a la luz una industria poco conocida y
ejerciendo presión sobre los gobiernos que la apoyan.
Los 27 miembros de la Comisión para la
Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA) se reunieron entre los
días 19 y este jueves 30 de octubre, en Hobart, en la región australiana
de Tasmania, para negociar las normas de pesca y la protección
marina del último lugar virgen de nuestro planeta.
Las medidas que adopte Noruega a
partir de ahora tendrán repercusiones mucho más allá de nuestras fronteras.
En 1994, esquié en solitario hasta el
Polo Sur, convirtiéndome en la primera mujer en hacerlo sin ayuda y por mi
cuenta.
Seis años más tarde, Ann Bancroft y yo cruzamos la Antártida, esquiando desde la Tierra de la Reina Maud, pasando por el Polo Sur, hasta el mar de Ross. Esos viajes acapararon los titulares de todo el mundo, poniendo de relieve los logros de las mujeres. Para mí, marcaron el inicio de una conexión con la Antártida que durará toda la vida.
La Antártida me enseñó lo que
significa vivir según
las reglas de la naturaleza. Su inmensidad parecía casi atemporal.
Pero al volver como guía y conferenciante, y al remar por sus aguas,
mi sensación de permanencia ha dado paso a la preocupación. La actividad
humana está cambiando este lugar remoto. Lo que antes parecía
fuera de nuestro alcance está cada vez más expuesto a nuestro apetito
por los recursos.
Entre ellos se encuentra el krill: pequeños animales parecidos a los
camarones o gambas que sirven de sustento a ballenas, pingüinos, focas y aves
marinas.
Sin embargo, capturamos krill para
elaborar suplementos,
comida para mascotas y pienso para la acuicultura, mientras que
el cambio climático altera las condiciones de las que depende el
ecosistema.
Este mes de octubre, los científicos
han informado de que
la población de pingüinos de barbijo de la isla Zavodovski se ha reducido
en casi dos tercios desde 2011, ya que el calentamiento de las aguas
está alterando la disponibilidad de krill, su principal fuente de alimento.
Esto plantea una pregunta urgente: ¿cómo podemos justificar la
expansión de la pesca industrial cuando el ecosistema del que depende está
cambiando tan profundamente?
Como principal nación pesquera de krill antártico, Noruega no puede seguir reivindicando el liderazgo en la protección de los océanos mientras considera las necesidades de la fauna antártica como algo secundario frente a la expansión comercial.
Durante dos temporadas consecutivas,
la flota de krill ha alcanzado
el umbral de captura de 620 000 toneladas meses antes del final de la
temporada, lo que ha obligado a un cierre anticipado. Esto no es
prueba de que la gestión esté funcionando.
Esa cifra total de capturas oculta
hasta qué punto la pesca
se ha concentrado en las zonas de alimentación de ballenas, pingüinos y focas
tras la expiración de las restricciones regionales en 2024.
Puede que el krill sea abundante en un
océano inmenso, pero la fauna necesita su alimento allí donde pueda alcanzarlo. Un
pingüino que alimenta a sus polluelos debe regresar repetidamente
a su colonia. El krill que se encuentra a cientos de kilómetros
de distancia no puede sustituir al alimento extraído de las aguas
cercanas. La gestión pesquera debe tener en cuenta esas necesidades
locales.
Las decisiones de la CCRVMA requieren
el consenso de los 27 miembros. Noruega no puede lograr un acuerdo por sí sola, pero el gobierno
noruego debe utilizar su influencia para impulsar una protección
más sólida.
Debe apoyar una moratoria sobre la
pesca del krill antártico
hasta que existan normas vinculantes y basadas en la ciencia que protejan
las zonas de alimentación vitales para la fauna silvestre. La pesca
solo debería reanudarse cuando haya pruebas actualizadas que
demuestren que no dañará el ecosistema.
Las áreas protegidas necesitan
restricciones efectivas que salvaguarden los hábitats y la fauna a largo plazo.
Noruega debe apoyar todas las áreas
marinas protegidas propuestas
—alrededor de la península Antártica, la Antártida oriental y el mar
de Weddell— y trabajar para garantizar su adopción. Estas áreas deben
proporcionar una protección significativa y duradera, sin condicionarla
a la autorización para capturar aún más krill en otros lugares.
China
y Rusia deben dejar de bloquear su adopción.
La industria noruega del krill afirma
que apoya la protección marina y una mejor gestión pesquera. Ese compromiso debería incluir la aceptación
de una moratoria. Pero también deberíamos preguntarnos: ¿por qué
las empresas noruegas siguen extrayendo esta fuente de alimento de la
Antártida?
Ya existen fuentes de omega-3 a base
de algas que se utilizan
en los suplementos. Una moratoria es la prioridad inmediata. A largo plazo,
los gobiernos y las empresas deberían invertir en alternativas y
planificar la eliminación gradual de la pesca comercial de krill.
La industria del krill de Noruega está
estrechamente vinculada
a uno de los multimillonarios más ricos del país. Nuestro gobierno debe
explicar qué intereses está defendiendo: ¿los de las empresas
privadas o los de una de las últimas grandes zonas vírgenes de la Tierra?
He llevado la bandera de Noruega por
toda la Antártida.
Quiero que nuestra delegación lleve a Hobart un compromiso claro con
su protección: apoyar una moratoria sobre la pesca comercial de krill,
garantizar áreas protegidas significativas y rechazar el aumento de las
capturas.
El mundo está pendiente. Noruega
debería darle una razón para creer que la protección aún puede prevalecer sobre
el beneficio económico.
T: MF / ED: EG
Liv Arnesen es exploradora polar
noruega, educadora y embajadora de Nuestra Antártida.
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