domingo, 4 de septiembre de 2016

VENEZUELA: DOS MARCHAS PACÍFICAS Y ¿TODO SIGUE IGUAL?.

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Para nosotros el asunto de Venezuela es “una Guerra Política”, es el “juego político” de dos alternativas políticas de clase, son modelos de sociedad, dos modelos de sistema: O se regresa a las políticas neoliberales, objetivo central de la oposición democrática – la MUD – y/o en forma definitiva salen del neoliberalismo y consolidan su proceso revolucionario, y su propuesta político-histórica del “Socialismo del Siglo XXI”. “La revolución no es copia ni calco, es creación heroica de los pueblos”, y su mandato democrático es que ellos y solo ellos internamente resuelvan sus propios problemas. Realmente es un problema muy grave políticamente que deben resolver los propios venezolanos. Es importante en la coyuntura actual, donde se profundiza y se extiende la crisis humanitaria, evitar todo tipo de “injerencia” externa, sea de la OEA y su locuaz Secretario General Señor Almagro y su pretendida aplicación de “La Carta Democrática de las Américas” contra  el régimen “chavista” de la Revolución Bolivariana. La Poderosa e incontrolable campaña de desprestigio que en toda América Latina, realiza la “gran prensa” de los propietarios y corporaciones de los Medios como es la Sociedad Interamericana de Prensa SIP. Incluso rechazar frontalmente los medios que utiliza el imperio para traerse abajo “la revolución bolivariana” como es el gran bloqueo económico-comercial-financiero, que realizan hoy todas las corporaciones y mega-corporaciones de servicios, transporte, financieros, comunicación, etc. en contra de Venezuela.

Pero también es importante señalar los graves errores políticos que están cometiendo los “caudillos” – dirigentes máximos – de la revolución bolivariana. Hace mucho tiempo – hablemos en tiempo real – dos o tres años, cuando vieron que el precio del petróleo comenzó a derrumbarse en el mercado internacional, ellos los dirigentes, continuaron confiando en la explotación del crudo, (continuaron con la herencia colonial, del proceso extractivo de recursos naturales - el petróleo - sin intentar ingresar a un proceso de diversificación productiva. El imperio y sus corporaciones globales, “jugaron” a su hundimiento – unos ingresando a extraer petróleo con nuevas “metodologías” aunque ilegales como es el Francking – o fracturación hidráulica, técnica para posibilitar o aumentar la extracción de gas y petróleo del subsuelo, perforación destructiva de la tierra y en especial del mar; además  sacan grandes cantidades de su propia reserva –ofensiva hundir económicamente a la revolución, tal como lo hicieron hace 50 años contra la Revolución Cubana, y al final perdieron -, o bajando el precio de los países productores aliados del imperio.

Muy simple esta gran jugada, no llegó al común del “ciudadano de a pie” defensor o militante de la “revolución bolivariana” como ataque directo a la Revolución, y todo lo demás vino y cayó por su propio peso.  Más allá la corrupción es otro grave problema central que ha capturado a algunos dirigentes, como también el “caudillismo”, que en la práctica es enemigo de todo proceso revolucionario, que destruye cualquier proceso democrático de forjar Líderes – básicamente Comunitarios -. Donde la Participación Ciudadana, se transforma en la columna vertebral de la Revolución y raíz y fundamento para consolidar el Partido Político de la Revolución. Hoy la situación de la crisis humanitaria es alentada y profundizada por  los medios de la SIP a nivel de América y la propias corporaciones, han bloqueado política, económica, comercial y financiera, a la revolución, pero la gran defensa es el fortalecimiento de su “Bloque patriótico Bolivariano” de defensa y militancia de la Revolución Bolivariana. La llamada “marea roja” es hoy una realidad, que milita y defiende su revolución, porque la “revolución  no es copia ni calco, es creación heroica de los pueblos”.  Nuevamente repetimos, que los pequeños y grandes problemas de Venezuela, es asunto exclusivo de sus Ciudadanos, y sólo ellos, deben resolverlo internamente.

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VENEZUELA: DOS MARCHAS PACÍFICAS Y ¿TODO SIGUE IGUAL?.
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Question Digital.

ALAI. América latina en Movimiento.

Viernes 2 de septiembre del 2016.

La capital venezolana vivió en relativa calma una jornada que fue publicitada como la del fin del gobierno de Nicolás Maduro. Fuertemente custodiada por los organismos de seguridad desplegados en la ciudad ante la expectativa de dos marchas convergentes: una convocada por el gobierno y otra por la oposición, tomaron el centro y el este de Caracas. No se produjeron serios enfrentamientos ni mayor violencia.

La Mesa de la Unidad Democrática (MUD) declaró como éxito la jornada. Para el gobierno, en cambio, se produjo la derrota de un “intento de golpe de Estado y el triunfo de la paz”.

Una multitudinaria concentración de partidarios del revocatorio presidencial culminó en el municipio Chacao del Área Metropolitana de Caracas, luego de movilizarse simultáneamente por varias avenidas de la capital, incluyendo la Av. Libertador, la Francisco de Miranda y la Río de Janeiro. Las marchas, desplegadas como parte de la llamada “Toma de Caracas” que convocó la oposición para reclamar cronograma de la recolección de firmas a favor del revocatorio (20 % establecido por la Constitución), convergieron en la zona de Chacao donde la dirigencia de la MUD leyó un Manifiesto, en la vocería de Chuo Torrealba.

Al grito de “Y va a caer, y va a caer, este gobierno va a caer” los manifestantes opositores con camisas blancas, gorras tricolor y portando banderas venezolanas y carteles que decían “Somos 30 millones de motivos para revocarlo” se agolparon en las principales vías del este de la capital en respuesta a la convocatoria de la coalición opositora que aspira una masiva adhesión a la movilización.

La alianza opositora apuesta a realizar este año el referendo, pero el cronograma que planteó el Consejo Nacional Electoral ha generado dudas de que pueda darse antes del 10 de enero de 2017, cuando se completará más de la mitad del mandato de Maduro. La constitución establece que de realizarse luego de esa fecha el resto del período presidencial deberá ser completado por el vicepresidente.

La “Toma de Caracas” generó mucha inquietud y zozobra en la población al haber sido antecedida de situaciones poco claras y de detenciones efectuadas por los organismos de seguridad, relacionadas con actuaciones de dirigentes opositores presuntamente armados y con documentos reveladores de planes golpistas denunciados por el gobierno. El último día, señalan los analistas, hubo cambios en la estrategia de la oposición para la tan publicitada -interna e internacionalmente- “Toma”. Decidió marchar de 9 a 12, cantar el Himno Nacional, y a las 14 horas disolverse, en áreas que hacen suponer evitaban choques con el chavismo que se concentraba en la avenida Bolívar, todo lo cual hace suponer que los más moderados lograron introducir esos cambios, que pueden interpretarse como apaciguadores.

Llegada la hora del fin de la demostración opositora, la situación parecía encontrarse bajo control, aunque el presidente Nicolás Maduro denunció desde la concentración de los seguidores del PSUV y el GPP en apoyo al gobierno, que grupos de opositores intentaban cerrar el paso en la autopista Francisco Fajardo y que las autoridades andaban detrás de varios criminales para impedir atentados.

Con la lectura del manifiesto opositor, la dirigencia de la MUD anunció un nuevo calendario de movilizaciones, entre las cuales llamó a un cacerolazo para este mismo día 1º de septiembre a las 8:00 pm y por otra parte anticipó la realización de marchas y protestas de creciente duración en todo el país, los días 7 y 14 del mismo mes, hacia las sedes del Consejo Nacional Electoral, para que éste terminase de precisar los pasos y fechas para el cumplimiento de los requisitos del Referendum, que la oposición aspira a forzar para este año 2016, cosa que por los tiempos luce poco probable de realizarse en este año.

“Hoy no es el fin de nada”, afirmó el dirigente opositor Henrique Capriles, principal promotor de la consulta popular y la movilización, al descartar que la llamada “Toma de Caracas” busque sacar de forma violenta a Maduro del poder, tal como han denunciado las autoridades. Capriles insistió en que los opositores saldrán de manera pacífica para exigir la definición del cronograma para la recolección de las firmas del 20% de los electores y activar la consulta popular.

La concentración oficial.

La concentración en defensa de la Revolución Bolivariana se efectuó en la Av. Bolívar, donde el presidente reiteró que estaba dispuesto a hacer lo que fuese necesario para impedir un golpe de Estado.

El presidente Nicolás Maduro ya tiene listo un decreto para levantar la inmunidad parlamentaria y constitucional de varios cargos públicos, a fin de combatir la impunidad. Desde la avenida Bolívar, en la concentración chavista en defensa de la paz, Maduro reiteró que el Gobierno ha capturado a importantes dirigentes de la derecha golpista con planes para colocar bombas, con planes para atacar a su propia gente.

Reveló que el presidente de la Asamblea Nacional, Henry Ramos Allup, sabía de estos planes terroristas y violentos.

“Hemos estado estos días capturando mercenarios en la zona norte de Caracas, en Manicomio, un campamento de paramilitares colombianos, con 92 paramilitares, a 500 metros de Miraflores, hace dos días”, informó Maduro.

“Ellos planificaron la marcha que iban a realizar hoy en base al esquema del 11 de abril de 2002. Pretendían repetir en Caracas lo que hicieron hace 14 años, pero como siempre, ellos que desconocen la historia, no tomaron en cuenta que las circunstancias habían cambiando”, dijo el periodista José Vicente Rangel desde la avenida Bolívar de Caracas, durante la movilización en defensa de la paz que convocó la fuerza chavista. “El chavismo aprendió la lección del 11 de abril (de 2002), porque el pueblo hoy es mucho más activo, serio y responsable y conoce más la realidad”, añadió.

Apenas 30 mil personas están en la marcha de los “escuálidos”, refirió el ex vicepresidente.

“Seguramente que ustedes se estarán haciendo una pregunta en este momento, ¿por qué la dirección de la oposición en la MUD convocó una marcha especial para reunir un millón de personas en Caracas y tomar por asalto el centro de los poderes públicos? ¿Qué pasó con esas fieras que advertían al país y pretendían meterles miedo a los venezolanos de que iban a intentar una acción golpista? Ahora esos mismos voceros de la violencia están llamando a la paz y como unas tiernas palomas han decidido quedarse al este de caracas, de donde nunca han salido”, sentenció Rangel.

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sábado, 3 de septiembre de 2016

ARGENTINA: ES UN NUEVO MOMENTO EN EL MOVIMIENTO SINDICAL. UNA MARCHA, TODOS LOS DERECHOS. ”ACUMULACIÓN POPULAR.

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UNA MARCHA, TODOS LOS DERECHOS. ”ACUMULACIÓN POPULAR. - Desde los orígenes de los tiempos las agrupaciones humanas han reaccionado a los abusos del poder. “Revolución”, “insurrección”, “desobediencia civil”, “revuelta”, “huelga general”, “gran marcha”, son figuras todas ellas que traman en la conciencia colectiva de los pueblos la resistencia y la oposición a un poder que se sabe opresor. Hay política y no simple dominación en la medida en que el poder se conciba y experimente como una relación social móvil y reversible, como campo estratégico de fuerzas que operan unas contra otras. Evidentemente en esta concepción de la política se anuda la célebre expresión foucaultiana según la cual “donde hay poder hay resistencia”.
La “Marcha Federal” rememora la experiencia de la resistencia al neoliberalismo de los años 90. Se dirá que la historia se repite, como solía decir Marx aludiendo al viejo Hegel. A mediados de la década del 90’, la marcha federal constituyó un hito de la resistencia a las políticas de ajuste y privatización del menemismo. La historia se repite, sí, pero la repetición nunca es igual a sí misma. La forma actual que ha tomado el neoliberalismo en la Argentina no es mera copia del pasado, es su versión más acabada y por eso mismo mucho más virulenta. La situación de los sectores populares tampoco es idéntica; hay una experiencia sedimentada de las luchas y las resistencias, en cada acto, en cada plaza, en cada movilización; esto no solo vale para la Argentina sino también para toda nuestra América Latina.
La expresión “Articulación Popular”, forma elegida para la convocatoria de la Marcha Federal, resulta atractiva por su pretensión de construir hegemonía, aun cuando su enunciación resulte enigmática. La idea de “articulación” no es nueva en el discurso teórico político argentino. La utilizó Ernesto Laclau a mediados de los 80 en sus reflexiones sobre Hegemonía y Estrategia Socialista primero, y en La razón populista a comienzos de este siglo después. La articulación es una forma de constitución de identidades colectivas, una práctica específica que supone que las identidades sobre las que se ejerce la práctica articulatoria puedan verse transformadas como resultado de dicha práctica. También implica considerar que la identidad política que ejerce la articulación tiene que abrirse a dicha transformación en su encuentro con otros. Esto requiere un concepto de lo político como capacidad de afectar y ser afectado.

Los organizadores llamaron a confluir en un paro general sin fecha definida y a movilizarse el día de las audiencias por las tarifas.
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La cuestión “popular” es mucho más compleja, tiene una larga historia en nuestros lenguajes histórico-políticos. Los funcionarios del actual gobierno no utilizan la palabra pueblo en sus discursos públicos, parecieran moverse más cómodos en un lenguaje menos cargado de historia y tradición como es la apelación a la difusa figura de “la gente”, o a la más endeble del “vecino”. Tampoco utilizan la “lengua de los derechos” que siempre son comunes, colectivos o sociales, y que como dice la gran filósofa brasilera Marilena Chauí es constitutiva de las tradiciones democrática y republicana, sino que más bien hablan en el lenguaje de los “intereses” que siempre son individuales o corporativos, y que constituyen la esencia misma del liberalismo, o al menos de su peor versión.
Por ello nombrar lo popular es ya un acto emancipatorio. La complejidad a la que aludíamos está dada por el carácter polisémico, y también polémico de la palabra pueblo. Para los antiguos griegos, el pueblo (demos) refería solo a una parte de la sociedad, la plebe o los pobres. Es recién en la modernidad donde la categoría de pueblo emerge como borradura de todas las contradicciones de las distintas partes de la ciudad y se instaura como pueblo-nación, forma homogénea que nombra la totalidad del cuerpo político mismo. Pero hay una tercera forma de comprender la categoría de pueblo y el sujeto al que ella evoca. Pueblo nombra también un sujeto plural, una heterogeneidad irreductible, atravesada por múltiples conflictos internos, y que halla en los debates y conversaciones colectivas, en el encuentro de los cuerpos en el espacio público, las formas de ir procesando dichos conflictos en común. De la comprensión del pueblo y de lo popular como heterogeneidad y no como masa compacta y uniforme depende en gran medida la posibilidad de una verdadera articulación popular.
Sobre la expresión “todos los derechos”: hay una dimensión performativa de la acción que es constitutiva de la política. El filósofo esloveno Slavoj Žižek habla de “utopías escenificadas”. La noción de utopía escenificada nada tiene que ver con las viejas utopías renacentistas, ni mucho menos con las vertientes socialistas y comunistas del siglo XIX y XX. Antes bien, alude a un proceso en el cual nuestras luchas por los derechos emergen como actos realizativos, mediante los cuales empezamos a ejercer y experimentar los derechos en el momento en que los reclamamos. De ahí que el campo popular deba tener como una de sus banderas inclaudicables la defensa y garantía de todos los derechos: al trabajo, a la salud, a la vivienda, a la educación, a la comunicación, a la identidad, al desarrollo, a la memoria, la verdad y la justicia. Todos y cada uno de los derechos que se han logrado conquistar y los que aún faltan, que son muchos. Quizás radique aquí una cuestión fundamental para todo proyecto de articulación popular: la expresión todos los derechos puede ser el nombre no solo de una ética de la resistencia, sino también de una política como acto performativo de carácter instituyente. Diego Conno  Politólogo (UNAJ, UNPAZ, UBA).

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ARGENTINA: ES UN NUEVO MOMENTO EN EL MOVIMIENTO SINDICAL.
Con una multitudinaria movilización terminó ayer la Marcha Federal en la Plaza de Mayo.

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Victoria Ginzberg.

Página /12 sábado 3 de septiembre del 2016.

Convocada por las dos CTA, la protesta tuvo la adhesión de varios gremios de la CGT. Los discursos priorizaron el llamado a la unidad para enfrentar las políticas económicas del macrismo. Fue la culminación de tres días de marchas por todo el país.

“Unidad, de los trabajadores”, coreaban desde la Plaza de Mayo. Hugo Yasky, secretario general de la CTA de los Trabajadores, recogió el guante desde el escenario.

“Este acto solo fue posible con esa unidad. No hubiera sido igual sin los compañeros de la CGT. Este acto marca un nuevo momento de la confluencia del movimiento sindical con los movimientos sociales, con el movimiento estudiantil, con los organismos de derechos humanos, los pequeños productores, los trabajadores informales. Unidad con organizaciones de izquierda, con los cooperativistas. Este es el mapa del campo popular que el neoliberalismo quiere roto, dividido. Pero si construimos unidad para la lucha, por la justicia social y la emancipación, somos invencibles. Y hoy es ese día. Somos protagonistas de un cambio profundo porque este pueblo no se arrodilla ante el poder económico y la represión”.

Le hablaba a una plaza llena, que rebalsaba, con gente que había marchado tres días desde distintos lugares del país y que, efectivamente, pertenecía a agrupaciones con distinta identidad pero que, tras ocho meses de gobierno de Mauricio Macri, había coincidido en rechazar las políticas económicas aplicadas por el PRO. Las 120 organizaciones convocantes propusieron que todas las centrales sindicales confluyan en un paro nacional contra el ajuste, el tarifazo y el desempleo y llamaron a movilizarse el 16 de septiembre, cuando se realice la audiencia pública por la suba de tarifas.

Desde la mañana, la ciudad de Buenos Aires se había ido poblando con las columnas que llegaban de todo el país. Habían salido el miércoles desde Jujuy, Posadas y Formosa, Mendoza, Esquel y Comodoro Rivadavia. Y se habían agrupado ayer en La Matanza y Avellandea. A esta Marcha Federal se le fueron sumando durante la jornada organizaciones sindicales, sociales, estudiantiles, políticas y de derechos humanos. También Pymes, cooperativas, fábricas recuperadas, trabajadores de la economía popular. Todos se agruparon bajo la consigna de “un pueblo movilizado para terminar con el tarifazo, los ajustes y los despidos”. Caminaban mujeres y hombres, jóvenes y viejos y niños pequeños iban en cochecito. Con pecheras y sin ellas. Con mochilas, termos, bombos y hasta trompetas. Los organizadores calcularon que participaron 200 mil personas.

Convocada por las dos CTA (la de los Trabajadores, que encabeza Yasky y la Autónoma, de Pablo Micheli) la movilización logró la adhesión de varios gremios de la CGT. En la esquina de 9 de julio y Bernardo de Irigoyen se congregaron los trabajadores de Comercio de capital, los de Dragado y Balizamiento, de Juan Carlos Schmid, la Unión del Personal Superior de Empresas Aerocomerciales, los Trabajadores de la Manufactura del Cuero y afines y –entre otros– los Trabajadores del Peaje, con sus camperas con la leyenda “Facundo Moyano conducción”. Las banderas verdes se mezclaban con las celestes de Suteba, La Cámpora y el Movimiento Evita, que llegaban por la avenida desde Constitución. También había una roja de MILES, una amarilla del Movimiento de Unidad Popular y muchas, muchísimas más. Nuevo Encuentro, Kolina, Martín Fierro, La Corriente de la Militancia, La Bancaria, UOCRA, CTERA, Suterh, ATE, MST, la Asociación de Mujeres Meretrices, centros de estudiantes de todo tipo y de todos lados. La lista de las agrupaciones era enorme. Además de banderas, había una infinidad de pequeños carteles caseros, hechos con cartulina y marcador, en los que se leían frases variadas. “Macri pará la mano”. “Mercado libre = gente encerrada”. “Libertad a Milagro Sala”.


El escenario fue otra muestra de esa unidad en la diversidad. También estaba lleno. Además de Yasky y Micheli, estuvieron, entre otros, Facundo y Pablo Moyano, Omar Plaini, de los Canillitas, Juan Pablo Brey, de Aeronavegantes, Roberto Baradel, de Suteba, Víctor Santa María, del Suterh, Eduardo López, de UTE, Sergio Palazzo, de La Bancaria, el diputado Edgardo Depetri y el intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi. Un lugar destacado fue para las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo como Estela Carlotto, Taty Amleida, Lita Boitano, Laura Conte y Alba Lanzilotto, que fueron saludadas con el tradicional “el pueblo las abraza”.

Un grupo de alumnos de una escuela de Santiago del Estero abrió el acto. Dos chicas cantaron Himno de mi Corazón, de los Abuelos de la Nada y luego el Himno Nacional, acompañadas por una orquesta juvenil cuya continuidad está amenazada debido a las políticas del macrismo.

“Le queremos decir al ministro que un santiagueño sí puede ser Presidente. Lo dice el artículo 89 de la Constitución. Sería bueno que la lea de vez en cuando”, le dedicaron a Adolfo Prat-Gay, quien había dicho que “no vaya a ser que en 2020 estemos hablando de Fulano de Tal, que vino de Santiago del Estero y se quedó con todo el poder”.

Daniel Catalano, de ATE Capital, fue el primer orador. Con una campera con la bandera venezolana y una pechera de su gremio, leyó una carta enviada por la líder de la Tupac Amaru, Milagro Sala, que está presa desde enero en Jujuy. Catalano le contestó a quienes criticaron la movilización por “destituyente”:

“Los que estamos desestabilizados somos los laburantes, nos desestabilizaron la vida. No hay nada más democrático que los trabajadores peleando por sus derechos”.

Entre los dirigentes gremiales del palco las mujeres eran franca minoría, pero cinco militantes, una por cada columna del interior, fueron las encargadas de leer el documento elaborado en conjunto por las organizaciones convocantes. Allí se hizo un diagnóstico de la situación del país (aumento del desempleo, baja del poder adquisitivo de los trabajadores, aumento de la represión) y se habló de la “unidad de articulación popular” y “confluencia” contra la restauración neoliberal que representa el macrismo. “Por cada minuto de tregua habrá un desocupado más”, afirmaron antes de pedir que todas las centrales sindicales convoquen a un paro.

“Más temprano que tarde vamos a construir el paro nacional”, dijo a su tuno Micheli. El dirigente de la CTA Autónoma también hizo un llamado a la unidad:

“Hay que dejarnos de joder con el sectarismo. Sin perder la identidad, porque cada uno tiene su historia. Las discusiones hay que darlas en la calle codo a codo. O hay unidad y vencemos o nos desunimos y nos derrotan”. Durante su discurso, Michelli le respondió al ministro de Trabajo, Jorge Triaca, quien había dicho que la movilización tenía “tintes políticos e ideológicos”. “Sí, los trabajadores tenemos ideología, pensamos, sentimos y luchamos por una patria liberada, no queremos ajustes, esa es nuestra ideología. El equipo económico debate si ajuste violento o gradual: ajuste las pelotas”.

El llamado a un paro estuvo presente en todos los discursos y también en la plaza, donde se coreaba “paro general”. Los dirigentes dejaron claro que está en el horizonte, pero también dieron a entender que no lo acelerarán, porque en este momento privilegian la construcción colectiva y la posibilidad de sumar a todas las centrales. Pablo Moyano, que no estuvo entre los oradores pero habló con la prensa, afirmó que en el próximo confederal de la CGT, que se realizará el 23 de septiembre, varios gremios, incluido el suyo, van a reclamar el inicio de un plan de lucha.
Yasky dijo que

“por abajo está creciendo cada vez más la unidad entre la CGT y la CTA”, lo que hace que estén en camino de construir un sujeto colectivo para enfrentar al gobierno. Y que las dos CTA deben reunificarse como hizo la CGT. “Hay que seguir el ejemplo, hay que buscar ese momento”, señaló. También le retrucó al Presidente, que aludió a que los trabajadores ponen “palos en la rueda”. “Nosotros queremos sacar los palos de la rueda que pusieron en nuestros salarios”, afirmó y llamó a reabrir las partitarias.

“El mercado interno se está retrayendo. Hay recesión, no tenemos plata para ir a comprar, compramos lo mínimo, las empresas cierran, los empresarios echan a trabajadores, no tenemos plata para comprar y al final cierran la persiana. Ellos creen que a largo plazo los precios van a bajar si bajan los salarios, pero eso es querer curar la presión metiendo a una persona en el freezer: la presión baja, pero la persona se muere. No queremos eso para el mercado interno”, afirmó. Cerró entre aplausos y papelitos celestes y blancos. Enseguida se escuchó por los parlantes una canción de Attaque 77: “Podrán pasar mil años, verás muchos caer, pero si nos juntamos no nos van a detener”.

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viernes, 2 de septiembre de 2016

LA TRAGEDIA BRASILERA: EL GOLPE DE ESTADO DE LA “TRIPLE ALIANZA”. LA NUEVA FORMA DEL GOLPE. LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y EL GOLPE DE ESTADO.

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Para su buena lectura sobre lo que realmente está ocurriendo en Brasil, en relación con la crisis política y la destrucción de la Democracia, ponemos a su disposición Tres Artículos extraordinarios de Tres Sociólogos, Politólogos. El Dr. Atilio Boron, Argentino y los brasileños Drs. Emir Sader y Gustavo Veiga, trabajos de investigación que explican la naturaleza política del golpe de estado, el papel que cumplieron los medios de comunicación, en especial las gigantes corporaciones mediáticas, así como el trabajo demoledor que desarrollaron algunos jueces y fiscales en contra de la Presidente Dilma . Pero nos estamos olvidando, como siempre, el trabajo que cumplió los agentes, voceros e instituciones al servicio del imperio, presente hasta “las narices” en este proceso donde una vez más se destruye la democracia y se pone en el Poder a un grupo – comprobado de políticos corruptos –  denuncias formulada por el propio Odebrechet – el gigante de la construcción – hoy preso por corrupto-

La destitución de la presidenta Dilma Rousseff generó el rechazo de buena parte de la sociedad brasileña. Las protestas en contra de la salida del gobierno de la delfín de Inacio Lula Da Silva y su sustitución por Michel Temer, aprobada por el Senado brasileño, se multiplicaron en una decena de estados del país. Los incidentes más graves se registraron en Sao Paulo, donde la Policía Militar (PM) volvió a reprimir con violencia. Como tema principal, el portal de noticias paulista Vice Brasil tituló “El saldo sangriento del último acto muestra que no se puede protestar en Sao Paulo”, con una foto del rostro de la estudiante universitaria Deborah Fabri, totalmente ensangrentado. Por las heridas recibidas, la joven perdió la visión de su ojo izquierdo.
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LA TRAGEDIA BRASILERA: 
EL GOLPE DE ESTADO DE LA “TRIPLE ALIANZA”.
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Atilio A. Boron.

Página /12 viernes 2 de septiembre del 2016.

Una banda de “malandros”, como canta el incisivo y premonitorio poema de Chico Buarque -”malandro oficial, malandro candidato a malandro federal, malandro con contrato, con corbata y capital”- acaba de consumar, desde su madriguera en el Palacio Legislativo de Brasil, un golpe de estado (mal llamado “blando”) en contra de la legítima y legal presidenta de Brasil Dilma Rousseff. Y decimos “mal llamado blando” porque como enseña la experiencia de este tipo de crímenes en países como Paraguay y Honduras, lo que invariablemente viene luego de esos derrocamientos es una salvaje represión para erradicar de la faz de la tierra cualquier tentativa de reconstrucción democrática. El tridente de la reacción: jueces, parlamentarios y medios de comunicación, todos corruptos hasta la médula, puso en marcha un proceso pseudo legal y claramente ilegítimo mediante el cual la democracia en Brasil, con sus deficiencias como cualquier otra, fue reemplazada por una descarada plutocracia animada por el sólo propósito de revertir el proceso iniciado en el 2002 con la elección de Luiz Inacio “Lula” da Silva a la presidencia. La voz de orden es retornar a la normalidad brasileña y poner a cada cual en su sitio: el “povao” admitiendo sin chistar su opresión y exclusión, y los ricos disfrutando de sus riquezas y privilegios sin temores a un desborde “populista” desde el Planalto. Por supuesto que esta conspiración contó con el apoyo y la bendición de Washington, que desde hacía años venía espiando, con aviesos propósitos, la correspondencia electrónica de Dilma y de distintos funcionarios del estado, además de Petrobras. No sólo eso: este triste episodio brasilero es un capítulo más de la contraofensiva estadounidense para acabar con los procesos progresistas y de izquierda que caracterizaron a varios países de la región desde finales del siglo pasado. Al inesperado triunfo de la derecha en la Argentina se le agrega ahora el manotazo propinado a la democracia en Brasil y la supresión de cualquier alternativa política en el Perú, donde el electorado tuvo que optar entre dos variantes de la derecha radical.
No está de más recordar que al capitalismo jamás le interesó la democracia: uno de sus principales teóricos, Friedrich von Hayek, decía que aquella era una simple “conveniencia”, admisible en la medida en que no interfiriese con el “libre mercado”, que es la no-negociable necesidad del sistema. Por eso era (y es) ingenuo esperar una “oposición leal” de los capitalistas y sus voceros políticos o intelectuales a un gobierno aún tan moderado como el de Dilma. De la tragedia brasileña se desprenden muchas lecciones, que deberán ser aprendidas y grabadas a fuego en nuestros países. Menciono apenas unas pocas. Primero, cualquier concesión a la derecha por parte de gobiernos de izquierda o progresistas sólo sirve para precipitar su ruina. Y el PT desde el mismo gobierno de Lula no cesó de incurrir en este error favoreciendo hasta lo indecible al capital financiero, a ciertos sectores industriales, al agro-negocio y a los medios de comunicación más reaccionarios. Segundo, no olvidar que el proceso político no sólo transcurre por los canales institucionales del estado sino también por “la calle”, el turbulento mundo plebeyo. Y el PT, desde sus primeros años de gobierno, desmovilizó a sus militantes y simpatizantes y los redujo a la simple e inerme condición de base electoral. Cuando la derecha se lanzó a tomar el poder por asalto y Dilma se asomó al balcón del Palacio de Planalto esperando encontrar una multitud en su apoyo apenas si vio un pequeño puñado de descorazonados militantes, incapaces de resistir la violenta ofensiva “institucional” de la derecha. Tercero, las fuerzas progresistas y de izquierda no pueden caer otra vez en el error de apostar todas sus cartas exclusivamente en el juego democrático. No olvidar que para la derecha la democracia es sólo una opción táctica, fácilmente descartable. Por eso las fuerzas del cambio y la transformación social, ni hablar los sectores radicalmente reformistas o revolucionarios, tienen siempre que tener a mano “un plan B”, para enfrentar a las maniobras de la burguesía y el imperialismo que manejan a su antojo la institucionalidad y las normas del estado capitalista. Y esto supone la organización, movilización y educación política del vasto y heterogéneo conglomerado popular, cosa que el PT no hizo.
Conclusión: cuando se hable de la crisis de la democracia, una obviedad a esta altura de los acontecimientos, hay que señalar a los causantes de esta crisis. A la izquierda siempre se la acusó, con argumentos amañados, de no creer en la democracia. La evidencia histórica demuestra, en cambio, que quien ha cometido una serie de fríos asesinatos a la democracia, en todo el mundo, ha sido la derecha, que siempre se opondrá con todas la armas que estén a su alcance a cualquier proyecto encaminado a crear una buena sociedad y que no se arredrará si para lograrlo tiene que destruir un régimen democrático. Para los que tengan dudas allí están, en fechas recientes, los casos de Honduras, Paraguay, Brasil y, en Europa, Grecia. ¿Quién mató a la democracia en esos países? ¿Quiénes quieren matarla en Venezuela, Bolivia y Ecuador? ¿Quién la mató en Chile en 1973, en Brasil en 1964, en Indonesia y República Dominicana en 1965, en Argentina en 1966 y 1976, en Uruguay en 1973, en el Congo Belga en 1961, en Irán en 1953 y en Guatemala en 1954? La lista sería interminable.
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LA NUEVA FORMA DEL GOLPE.
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Emir Sader.

Página /12 viernes 2 de septiembre del 2016.

El sueño de la derecha brasileña, desde 2002, se ha realizado. No bajo las formas anteriores que ha intentado. No cuando intentó tumbar a Lula en 2005, con un impeachment, que no prosperó. No con los intentos electorales, en 2006, 2010, 2014, cuando ha sido derrotada. Ahora encontró el atajo para interrumpir los gobiernos del PT, aunque seguiría perdendo elecciones, con Lula como próximo candidato.
Fue mediante un golpe blando, para el cual los de Honduras y Paraguay han servido como laboratorios. Derrotada en cuatro eleciones sucesivas, y con el riesgo enorme de seguir siéndolo, la derecha buscó el atajo de un impeachment sin ningún fundamento, contando con la traición del vicepresidente, elegido dos veces con un programa, pero dispuesto a aplicar el programa derrotado cuatro veces en las urnas.
Valiéndose de la mayoría parlamentaria elegida, en gran medida, con los recursos financieros recaudados por Eduardo Cunha, el unánimemente reconocido como el más corrupto entre todos los corruptos de la política brasileña, la derecha tumbó a una presidenta reelegida por 54 millones de brasileños, sin que se configurara ninguna razón para el impeachment. Es la nueva forma que el golpe de la derecha asume en América latina.
Es cierto que la democracia no tiene una larga tradición en Brasil. En las últimas nueve décadas, hubo solamente tres presidentes civiles, elegidos por el voto popular, que han concluido sus mandatos. A lo largo de casi tres décadas no hubo presidentes escogidos en elecciones democráticas. Cuatro presidentes civiles elegidos por voto popular no concluyeron sus mandatos.
No queda claro si la democracia o la dictadura son paréntesis en Brasil. Desde 1930, lo que es considerado el Brasil contemporáneo, con la revolución de Vargas, hubo presidentes elegidos por el voto popular prácticamente en la mitad del tiempo. En la otra mitad los presidentes no fueron elegidos por el voto. Más recientemente, Brasil tuvo 21 años de dictadura militar, más cinco años de gobierno de José Sarney, que no fue elegido por el voto directo, sino por un Colegio Electoral nombrado por la dictadura. Esto es, 26 años seguidos sin presidente elegido democráticamente, seguidos por 26 años de elecciones presidenciales.
Pero en este siglo Brasil estaba vivendo una democracia con contenido social, aprobada por la mayoría de la población en cuatro elecciones sucesivas. Justamente cuando la democracia empezó a ganar consistencia social, la derecha demostró que no puede soportarla.
Fue lo que pasó con el golpe blando o institucional o parlamentario, pero golpe al fin y al cabo. En primer lugar porque no se ha configurado ninguna razón para terminar con el mandato de Dilma. En segundo, porque el vicepresidente, Michel Temer (foto), todavía como interino, empezó a poner en práctica no el programa con el cual había sido elegido, sino el programa derrotado cuatro veces, dos de ellas teniéndole a él como candidato a vicepresidente.
Es un verdadero asalto al poder por el bando de los políticos corruptos más descalificados que Brasil ha conocido. Políticos derrotados sucesivamente, se vuelven ministros o presidente de la Cámara de Diputados, lo cual no sería posible por el voto popular, sólo por un golpe.
¿Qué es lo que le espera a Brasil ahora? En primer lugar, una inmensa crisis social. La economía, que ya venía en recesión hace por lo menos tres años, sufrirá los efectos durísimos del peor ajuste fiscal que el país ha conocido. El fantasma de la estanflación se vuelve realidad. Un gobierno sin legitimidad popular, aplicando un duro ajuste en una economía en recesión, va a producir la más grande crisis económica, social y política que el país ha conocido. El golpe no es el final de la crisis, sino su profundización.
Es una derrota, la conclusión del período político abierto con la primera victoria de Lula, en 2002. Pero, aun recuperando el Estado y la iniciativa que ello le propicia, la derecha brasileña tiene muy poca fuerza para consolidar su gobierno.
Se enfrenta no sólo a la crisis económica y social, sino también a un movimiento popular revigorizado y al liderazgo de Lula. Brasil se vuelve un escenario de grandes disputas de masas y políticas. El gobierno golpista intentará llegar al 2018 con el país deshecho, buscando inhabilitar a Lula como candidato y con mucha represión en contra de las movilizaciones populares. El movimiento popular tiene que reformular su estrategia y su plataforma, desarrollar formas a la vez amplias y combativas de movilización, para que el gobierno golpista sea un paréntesis más en la historia del país.
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UN TRABAJO DEMOLEDOR. LOS GRANDES MEDIOS BRASILEROS APORTARON AL GOLPE.

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El multimedios dominado por los hermanos Marinho trabajó para acabar con el gobierno de la ex presidenta, y antepuso sus intereses corporativos a los de 54 millones de ciudadanos.

Gustavo Veiga.

Página /12 viernes 1 de septiembre del 2016.

El grupo Globo fue un actor decisivo en el golpe legislativo contra Dilma Rousseff. Maceró la idea ante cada una de sus audiencias, desde sus programas de TV, las radios que domina y su diario emblema. Difundió sin rodeos que la destitución de la ex presidenta era la salida adecuada para la crisis de Brasil y lo festejó en el campo simbólico y en sus titulares más importantes. Arrancó el periódico O Globo en twitter. La noche en que el Senado votó, hizo público un tuit donde sólo se veía la bandera nacional. Un significante muy preciso que después fue borrado, aunque ya era tarde. Desde la tapa del mismo medio, ayer emplazó al cuestionado presidente: “Dilma sufre el impeachment, ¿y ahora Temer?” La factura por el respaldo prestado apenas demoró unas horas. Vocero jerarquizado del establishment del que forma parte, en su primera plana enumeró las condiciones que deberá imponer el nuevo gobierno: “Presidente tendrá dos años y cuatro meses para cumplir compromisos”.
La lista apareció debajo de aquel título: “Aprobar el ajuste fiscal y las reformas del sistema previsional y de trabajo; reducir el desempleo, atraer inversiones y destrabar concesiones; mantener la promesa de no interferir en el caso Eduardo Cunha; apoyar el Lava Jato y rechazar acciones que estorben las investigaciones; administrar la división en el PMDB y pacificar la relación con el PSDB y el DEM (el ex partido del Frente Liberal) y además, enfrentar en el Congreso y en las calles la oposición anunciada por Dilma”.
Un decálogo de exigencias que podría aplastar a la pieza del mecano que el mismo grupo utilizó para construir un nuevo status quo: el debilitado ex vicepresidente de Rousseff, hoy en gira por China. Con tono admonitorio, el diario sentenció en el editorial que “ahora los políticos saben el riesgo que corren”. Otro periódico del mismo multimedios, el diario Extra, describió lo obvio: “El país quedó dividido” tras el Impeachment.
Globo se autodefine como “un grupo ciento por ciento brasileño” y usa un slogan que apela a la nacionalidad como emblema: “Brasil es su origen, su mayor inspiración y responsabilidad”.
El gigante dominado por los hermanos Marinho hizo un trabajo demoledor para acabar con el gobierno de la ex presidenta, antepuso sus intereses corporativos a la voluntad de 54 millones de ciudadanos y jaquea todavía a la figura de Lula que se proyecta hacia las elecciones de 2018. Su estructura se lo permite con creces: llega a cien países por medio de Globo Internacional, su audiencia televisiva alcanza los 170 millones de brasileños, participa en la industria del cine con Globo Filmes, pero su unidad de negocios más redituable es Globosat, la empresa de cable por suscripción.
No fue el único grupo que apostó por la destitución de Dilma, aunque sí el más importante. El diario Estado de São Paulo publicó ayer una tapa donde se observa un dibujo de Temer sentado y mientras cose o zurce con aguja una gran bandera de Brasil. El título es: “La hora de las medidas amargas”. En la bajada dice: “Oficializado como presidente de la República, Michel Temer deberá ahora conseguir que el Congreso apruebe las medidas fiscales que tienen por objetivo recuperar las finanzas de gobierno”.
En la misma línea editorial, el Correio Braziliense da una visión optimista basado en que “los especialistas apuestan que el PBI volverá a crecer” y destaca las promesas de reformas del dirigente del PMDB “para sacar al país de la crisis”.
En la vereda opuesta, medios menos influyentes pero prestigiosos como el portal Carta Maior, criticaron la destitución de Rousseff y sobre todo proyectan un futuro muy complicado para Brasil. Los análisis fueron desde el título de un editorial firmado por Saúl Leblon que dice “Golpe empuja a la nación hacia una noche de San Batolomé” (por la matanza de hugonotes de 1572 en París) hasta un artículo del teólogo Leonardo Boff que escribió “El día triste de Brasil: el golpe parlamentario”.
En su nota principal, Carta Maior titula: “Cinco motivos para gritar es golpe, ¡fuera Temer!”. La bajada de ese artículo completa la opinión del medio: “El golpe es una articulación entre las élites más atrasadas de Brasil, un verdadero golpe de clase contra los intereses de los trabajadores y las minorías”.
Quien coincidió con este tipo de críticas a la decisión del Senado de destituir a la ex presidenta, fue el ex juez del Tribunal Supremo Federal (TSF), Joaquim Barbosa. Dijo que “ellos –por los golpistas– están conduciendo los medios de comunicación, incluyendo canales de TV”.

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