viernes, 17 de diciembre de 2021

BORIC EN SU CIERRE DE CAMPAÑA: "NOS VAMOS A UNIR PARA DERROTAR AL HEREDERO DE ESTE GOBIERNO Y DEL PINOCHETISMO”. EL MOVIMIENTO FEMINISTA LLAMA A VOTAR POR BORIC. Segunda vuelta de las presidenciales en Chile.

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LOS MUNICIPIOS POBRES DE SANTIAGO DE CHILE SE RINDEN AL IZQUIERDISTA GABRIEL BORIC. En barrios como Puente Alto y La Pintana, el candidato a la presidencia de Chile cosecha hasta dos veces más votos que Kast, su rival de extrema derecha

Puente Alto es un municipio de 650.000 habitantes en el extrarradio sur de Santiago de Chile. La avenida principal, Concha y Toro, es un amasijo de coches, comercios y decenas de vendedores ambulantes que están allí desde las revueltas que en octubre de 2019 la dejaron sin supermercado y con decenas de establecimientos que no se repusieron del fuego y el vandalismo. Es una corporación de clase media baja. Lindante con Puente Alto está La Pintana, de 190.000 habitantes y mucho más pobre. No tiene siquiera plaza central y los barrios de vivienda social comparten espacio con parcelas de propiedad estatal donde pastan vacas o crecen las viñas. Estas zonas deprimidas, superpobladas, son el bastión de Gabriel Boric, el candidato de la izquierda a la presidencia de Chile en la segunda vuelta del próximo domingo. En Puente Alto y La Pintana, Boric dobló en votos al ultraderechista José Antonio Kast en la primera vuelta.

Boric es un candidato urbano. “Sacó una ventaja cercana a los seis puntos en la Región Metropolitana, cuando a nivel nacional estuvo dos puntos por debajo de Kast. Dentro de la Región Metropolitana, obtuvo un mejor resultado en las comunas [municipios del área metropolitana] de niveles de ingresos medios y medios bajos”, dice Mauricio Morales, académico de la Universidad de Talca. Estamos a menos de media hora en coche de La Moneda, la sede del Gobierno chileno, y no se ven los grandes edificios vidriados de las corporaciones de Providencia y Vitacura, ni las mansiones de Las Condes, donde Kast ganó el 21 de noviembre con el 45,7% contra el 13% de Boric.

En Puente Alto y La Pintana hay carros tirados por caballos, basura acumulada y colegios que comparten espacio con vendedores de droga. A menos de 50 metros de la plaza principal de Puente Alto están los restos quemados del supermercado Tottus, de la cadena Falabella, que se fue del lugar para no volver. En la Farmacia Solidaria, media docena de personas hace fila para comprar medicamentos a bajo precio. Lady Suárez es una estilista de 39 años. No irá a votar porque, dice, no cree en la política, pero toda su familia marcará el domingo la papeleta de Boric. “La defensa que hace de las mujeres es lo más importante de Boric”, dice, “pero muchos van a votar por el menos malo, y el menos malo es Boric”.

“Aquí el estallido [social] fue muy fuerte”, recuerda Alejandra Fernández, de 37 años, colaboradora de una concejala independiente del municipio.

“Hubo muchas protestas contra [el presidente, Sebastián] Piñera y Boric acá tiene muy buena imagen, porque Kast tiene rasgos de nazi. Yo voté por [Marco Enriquez] Ominami [candidato progresista que quedó sexto en la primera vuelta], pero ahora lo haré por Boric. Prefiero un amarillo a un nazi”, sostiene, y hace referencia al color que distingue a aquellos políticos que cambian de opinión según la necesidad. Fernández está sentada en un banco de la plaza, a 100 metros de una gasolinera que los manifestantes intentaron hacer estallar en 2019. Una pintada con aerosol recuerda aquellos meses de tensión: “Paco [policía] violador, muerte al macho”.

Las revueltas que marcaron los dos últimos años de la agenda política chilena tienen mucho que ver con el voto a la izquierda de las zonas marginales de Santiago. “Las comunas populares o de clase media popular se repolitizaron después del estallido y se afirmaron en términos territoriales con la pandemia”, explica Axel Callís, sociólogo y analista electoral, director del sitio Tuinfluyes.com. En esas zonas hubo muchas asambleas populares y aumentó significativamente la participación de los jóvenes. Es lo que explica el respaldo de Boric, tanto en Santiago como en otras urbes”, explica.

Marcela Ríos, politóloga del PNUD, destaca la importancia del voto joven, concentrado sobre todo en los municipios populares. Después de las revueltas

“creció la participación de votantes de entre 18 y 29 años, interesados en apoyar el inicio del proceso constituyente. Muchos de esos jóvenes no acudieron a las urnas en primera vuelta, pero las encuestas muestran que sus preferencias favorecen al candidato de la izquierda. Los electores urbanos apoyan en mayor medida la redacción de una nueva Constitución y de una agenda de derechos civiles y sociales, muy en línea con lo que plantea Boric”, explica Ríos. Fuente. El País. |17/12/2021 |

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BORIC EN SU CIERRE DE CAMPAÑA: "NOS VAMOS A UNIR PARA DERROTAR AL HEREDERO DE ESTE GOBIERNO Y DEL PINOCHETISMO”. De cara a la segunda vuelta de este domingo en Chile.

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El candidato de izquierda prometió un gobierno feminista, donde se podrá vencer a un candidato nostálgico de la dictadura como José Antonio Kast. Coincidencias de la historia, murió la viuda de Pinochet. 

Por Juan Carlos Ramírez Figueroa.

Desde Santiago Página / viernes 17 de diciembre del 2021

Este jueves fue el cierre de campañas de cara a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales chilenas programadas para este domingo 19 de diciembre y consideradas por muchos como las más polarizadas desde el retorno a la democracia en 1989. En efecto: ambos candidatos encarnan proyectos no sólo diametralmente diferentes, sino que también anclados a tiempos históricos dispares.

Por un lado, Gabriel Boric viene de una nueva izquierda surgida de las protestas estudiantiles de 2011 que busca renovar la relación de los chilenos con la economía, la tecnología, los derechos ciudadanos, el medio ambiente y la cultura. Un Chile progresista, menos autoritario y abierto a los cambios que ha recibido estas semanas el respaldo de figuras como los ex presidentes Ricardo Lagos y Michelle Bachelet hasta premios en economía como Joseph Stiglitz o el filósofo Slavoj Zizek.

Por el otro lado, José Antonio Kast, es un católico practicante admirador del legado de la dictadura de Pinochet, con ancestros alemanes que participaron del ejército de Hitler (aunque según él no eran nazis) y un hermano ministro del Dictador. Su programa hace énfasis en el control policial y migratorio junto a medidas económicas restauradoras a favor de los grandes empresarios. Aunque él acusa que se ha caricaturizado su propuesta, basta ver sus entrevistas y publicidad para que quede claro que su gran oferta al electorado es devolver el orden y disciplina que alguna vez el país tuvo.

Un detalle no menor fue el lugar elegido por los candidatos para iniciar un periodo donde —por ley— ya no habrá más apariciones públicas, ni entrevistas ni propaganda. Boric eligió el Parque Almagro, situado en pleno centro de Santiago, a unas cuantas cuadras del Palacio de La Moneda hacia el sur, fácil de acceder para cualquier ciudadano. Kast, en cambio, lo hizo en el Parque Araucano, recinto donde a pesar del nombre, que a un extranjero evocaría reivindicaciones de pueblos originarios, para los chilenos representa el corazón de Vitacura, la comuna más rica del país, rodeada de edificios de acceso exclusivos, modernas autopistas y un centro comercial con un distrito del lujo y la tienda Falabella más grande Sudamérica. Detalles no menores para un candidato que ha ofrecido rebajarles los impuestos a las grandes fortunas sin dedicarle demasiado espacio a las demandas ciudadanas. Todo lo contrario, a lo que propone Boric, del conglomerado Apruebo Dignidad, que une al movimiento de izquierda Frente Amplio y al Partido Comunista que en Chile posee una intachable tradición democrática llegando incluso a gobernar junto a Bachelet durante su segundo mandato.


“No pasarán”

A eso de las 19:40 Boric subió al escenario con su camisa blanca y su ya clásico saco azul claro, para dar un discurso que emocionó a los miles de personas que llegaron desde muchas horas antes, soportando los 30 grados de calor seco, típico del fin de la primavera en Santiago. Flanqueado por figuras como la nueva alcaldesa de Santiago, Irací Hassler y la carismática Izkia Siches, quien dejó su cargo como presidenta del Colegio Médico para apoyar su campaña (y nominada por la propia Michelle Bachelet en la revista Time como una de las líderes del futuro).

Boric intentó dar un mensaje de cierre que se vio interrumpido por un par de desmayados a los que él mismo se preocupó de que estuvieran bien para poder continuar. Lo primero fue marcar las diferencias con su rival: 

“Un candidato que propone discriminar a las madres solteras de las casadas, que quiere obligar a una mujer violada a ser madre. Les decimos que no, no pasarán. Estamos en el 2021, compatriotas, y no vamos a permitir, junto al movimiento feminista, que ha cambiado los lentes con que miramos este país, que se utilicen así a las mujeres en campaña”.

“Es duro ver la campaña del candidato del gobierno generando terror. ¡Es calcada a la de Pinochet! La nuestra no es de miedo. Es de esperanza y soluciones concretas. Vamos a cambiar la receta para tener mejor política de seguridad, para tener mejor policía en los barrios que necesitan, y que los narcos sepan: no le vamos a dar espacio al narcotráfico”

Boric dio un discurso potente ante una marea de gente, pocas veces vista en tiempos de pandemia con los gritos de “Se siente, se siente, Boric presidente”.

“Cuando nos unimos somos mucho más fuertes. Nos unimos y digo nosotros porque más allá de que tengo 35 años me siento parte de una posta histórica. Somos una generación que aprende de quienes estuvieron antes y nos unimos para derrotar a la dictadura, nos unimos para democratizar Chile, nos unimos para tener una nueva constitución y ahora nos vamos a unir para derrotar al heredero de este gobierno y del pinochetismo y para instalar la esperanza en Chile”, dijo ya con la voz quebrada y emocionado.

La muerte de "la vieja"

A eso de las 15:30 empezaron a sonar bocinas en el centro de Santiago y la noticia empezó a viralizarse en chats y redes sociales hasta ser oficial: había muerto a los 99 años Lucía Hiriart, la mujer de Augusto Pinochet, una mujer polémica que, se dice, estaba detrás de decisiones importantes de la dictadura como mantener al desquiciado Manuel Contreras como director de la Dirección Nacional de Inteligencia o manejar a su antojo las donaciones de quienes apoyaban al régimen. De hecho, en Chile se hacían muchas bromas sobre su muerte, llegando a existir una cuenta de Twitter que avisaba diariamente si la mujer seguía o no con vida.



Por eso no fueron extraños los festejos en la Plaza Baquedano, rebautizada como Plaza de la Dignidad, que lograron detener la locomoción. Sin embargo, esto puede leerse como una celebración compensatoria: murió en la impunidad tal como su infame marido. Sin embargo, este hecho marcó el cierre de las campañas.

Mientras Kast intentó desligarse del tema, a pesar de su apoyo a criminales condenados por violaciones de DD.HH. que están en la cárcel VIP de Punta de Peuco, ahora sólo señaló en una entrevista radial: "No soy cercano a la familia, pero no iría por ser un funeral privado, es de la familia". Y agregó que "más que darle la condolencia a la familia, lo dejo como un hecho humano (….) hay gente celebrando, pero no es lo que uno esperaría".

Boric fue más directo y sintetizó lo que muchos chilenos piensan en Twitter:

“Lucía Hiriart muere en impunidad pese al profundo dolor y división que causó a nuestro país. Mis respetos a las víctimas de la dictadura de la que fue parte. No celebro la impunidad ni la muerte, trabajamos por la justicia y la vida digna, sin caer en provocaciones ni violencia”.

Un resumen más que claro sobre los dos puntos de vista, prácticamente irreconciliables que se enfrentarán este domingo por gobernar el país trasandino. 

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EL MOVIMIENTO FEMINISTA LLAMA A VOTAR POR BORIC. Segunda vuelta de las presidenciales en Chile.

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"Elegimos un gobierno en el que nuestras vidas no estén amenazadas por un programa misógino como el que plantea el candidato pinochetista (Kast)”, afirma Pamela Valenzuela Cisternas, vocera de la Coordinadora Feminista 8M.

Desde Santiago Laura Litvinoff.

Desde Santiago Página / viernes 17 de diciembre del 2021.

Luego del estallido social, de las brutales represiones y violaciones sistemáticas a los derechos humanos que dejaron decenas de muertes y miles de personas heridas, de la victoria popular sobre las retenciones de las AFP y del histórico “Apruebo” que dio lugar a una reforma constitucional inédita presidida por una mujer indígena, este domingo las miradas del mundo volverán a estar sobre Chile, en donde un ballottage entre dos candidatos con ideologías polarizadas definirá quién gobernará el país en los próximos cuatro años.

Dentro de este contexto de presente agitado y futuro incierto, las más de 30 organizaciones que sostienen al movimiento feminista chileno, y que desde el comienzo han sido una pieza fundamental para el proceso de transformación social que estalló con la Revuelta de 2019, ya tomaron una decisión:

“Llamamos a votar por Gabriel Boric para seguir luchando por ese escenario político en el que podamos continuar movilizándonos y avanzando en nuestros derechos y en nuestra dignidad; y también porque elegimos un gobierno en el que nuestras vidas no estén amenazadas por un programa misógino y lleno de odio como el que plantea el candidato pinochetista, el candidato de los ricos, de la injusticia y de la impunidad”, dice Pamela Valenzuela Cisternas, vocera de la Coordinadora Feminista 8M y una de las tres militantes chilenas que dialogaron con Página/12 a tan solo unos días de la votación definitiva.

Hacia una constitución feminista

“Como mujer de este país quiero manifestar mi mayor orgullo y reconocimiento a todas las mujeres por haber logrado instalar la paridad de género en este proceso de convención para escribir esta nueva Constitución que es nuestra aspiración, y que además es única en el mundo. Muchas gracias por todas esas luchas, estimadas hermanas y compañeras”.

Con esas las palabras, la presidenta de la Convención Constitucional Elisa Loncón dio comienzo la semana pasada al Seminario Internacional de Igualdad de género y Constitución de la ONU, para demostrar una vez más la importancia de los feminismos chilenos en la consolidación del nuevo proceso constituyente.

Para Camila Musante, abogada integrante de Abofem (Asociación de Abogadas Feministas de Chile), que el órgano de esta Convención esté integrado de manera paritaria ha sido un logro fundamental:

“Es histórico que las discusiones sobre feminismos estén cobrando materialidad y que los movimientos feministas que han acompañado desde la acción de calle hasta las propuestas de este proceso ahora estén participando activamente en este momento tan trascendental para toda nuestra sociedad”.

La académica y experta en género Ana Luisa Muñoz destaca, además, el valor de que el primer reglamento constitucional recibido por la presidenta Loncón haya sido el reglamento feminista:

“Esto simboliza la relevancia que tiene el movimiento y todas sus organizaciones en el cambio constitucional que estamos viviendo”.


La Convención Constituyente, conformada por militantes que provienen de distintos movimientos sociales y única en su tipo, está siendo observada por todos los pueblos del mundo. Por eso Valenzuela, vocera de la Coordinadora Feminista, advierte sobre el gran temor de la derecha chilena hacia este proceso profundamente democrático:

“Son justamente este tipo de cosas las que pueden hacerle perder su proyecto político, que ha sido conformado por bases sentadas en dictadura y terminadas de consolidar en todos los gobiernos posteriores”.

Sin embargo, el rol clave de los feminismos en la sociedad chilena de este último tiempo no es algo que comenzó ahora, sino que se remonta a algunos años previos al estallido de octubre de 2019, cuando esta misma Coordinadora inició los procesos de organización y articulación de las bases de las mujeres y disidencias.

Valenzuela rememora:

“Hace cuatro años acordamos un itinerario de lucha conjunta contra el capitalismo patriarcal que precariza nuestras vidas, y así fue como llegamos a la primera Huelga General Feminista del 8 de marzo de 2019 con una concurrencia de más de un millón de personas. En los meses siguientes a eso, fuimos viendo cómo se alzaban cada vez más movilizaciones de los distintos sectores sociales en todo el territorio, y ese proceso fue lo que terminó desembocando en la Revuelta de Octubre, el acontecimiento que hizo tambalear el statu quo y que le abrió camino a las profundas transformaciones estructurales que hoy estamos viviendo”.

La esperanza contra el miedo

El panorama que se puede prever para el movimiento feminista y para las mujeres y cuerpos disidentes a partir de este domingo difiere completamente según quién resulte ganador de las elecciones:

“Por el lado de Gabriel Boric sabemos que existe un proyecto de cuidado y de respeto hacia las personas y el medio que las rodea, pero, por el contrario, si llega a ganar José Antonio Kast vamos a tener un retroceso de 100 años en materia de dignidad y derechos”, asegura Musante.

“Un gobierno de KAST podría significar incluso que se empiecen a cuestionar conquistas feministas tan importantes y tan básicas como el derecho al voto, porque este candidato pretende eliminar la institucionalidad que protege a la mujer y está en contra de reconocer cualquier derecho sobre nuestros cuerpos”, agrega la abogada, y Muñoz coincide:

“Las propuestas del candidato de extrema derecha son realmente preocupantes para los avances de los movimientos feministas en Chile: desde fusionar el Ministerio de la Mujer en un Ministerio de Familia, Mujer e Infancia, hasta ideas como notificar el cese de funciones a FLACSO (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales) por considerarla una institución de activismo político”.

Más allá de quién sea el próximo presidente, las tres militantes feministas también advierten sobre los discursos de miedo y odio que se han instalado en Chile en estos últimos meses por parte del candidato de la extrema derecha y de quienes lo apoyan:

“Las disidencias sexuales y de género nos hemos visto particularmente afectadas ante la normalización de los discursos contra las personas trans y la comunidad LGBTI”, denuncia Musante.



Además, se están empezando a validar amedrentamientos y persecuciones fascistas hacia investigadoras y académicas feministas o que desarrollan programas, cursos, e investigaciones de género en las universidades:

“Diputados del Partido Republicano solicitaron información detallada de quienes desarrollan actividades relacionadas a la ‘ideología de género’, según sus palabras, en la Universidad de Chile y la Universidad de Santiago, y también han exigido información personal y específica de una colega de la Universidad de Valparaíso”, cuenta Muñoz.

“En un gobierno de Gabriel Boric sabemos que no retrocederemos. Podemos avanzar en la agenda legislativa de género, y estamos seguras de que nuestros derechos serán respetados y garantizados. Esperamos que los espacios de trabajo se abran, pues es parte de los compromisos del candidato. Por todas estas cuestiones, más de 30 organizaciones feministas nacionales estamos respaldando su candidatura, porque estamos convencidas de que el 19 de diciembre la esperanza le ganará al miedo en Chile”, concluye Musante.

“Kast o Boris: pasado o futuro”, expresó hace algunos días el reconocido filósofo esloveno Slavoj Zizek para definir este momento crucial en la historia de Chile. Y en esa dicotomía temporal pareciera resumirse lo profundo y lo simbólico que tiene como significado esta votación, tanto para el pueblo chileno, como para toda América Latina.

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