sábado, 2 de septiembre de 2017

LA ENFERMEDAD, UN NEGOCIO PARA LA INDUSTRIA FARMCÉUTICA.

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“Incrementar el precio de los medicamentos: La industria argumenta la necesidad de fijar un elevado precio por los costes para investigar y fabricar moléculas cada vez más complicadas que exigen inversión y aparatos muy costosos. En realidad, el incremento de los costes no está relacionado con la fabricación de los medicamentos, ni tampoco con la inversión en investigación y desarrollo, sino en los gastos asociados a la comercialización y la promoción de sus productos. Mientras que la investigación y desarrollo de fármacos recibe en torno al 13% del prepuesto, los gastos de marketing suponen entre el 30-35% del presupuesto de los laboratorios, es decir gastan el doble en promoción que en investigación, el articulo antes citado del BMJ señalaba que por cada $ dedicado a la investigación se dedican 19 a promoción”.

“Por otro lado los costos de fabricación han disminuido de manera importante, debido al empleo de aparatos y procesos industriales más eficientes, a la automatización de muchas etapas productivas y a la reducción de mano de obra (las grandes fusiones de las principales empresas farmacéuticas de los años 90 generaron decenas de miles de despidos). Los costes son la consecuencia de la realización de estudios de mercado, análisis de competidores, extensión de patentes, distribución, promoción, publicidad y ventas de sus productos, gastos administrativos para mantener estructuras multinacionales y los astronómicos salarios pagados a sus ejecutivos”.

“Poca innovación en los nuevos fármacos pese a su elevado coste.- Menos del 25% de los nuevos medicamentos que salen al mercado son innovadores o mejoran los resultados de los anteriores (cuyos precios son mucho menores y están suficientemente probados en calidad y seguridad). Desgraciadamente los organismos gubernamentales que deberían controlar esta situación en beneficio de los ciudadanos están financiados por la industria. Así la FDA de Estados Unidos es financiada en un 75% o la Agencia Europea de Evaluación de Medicamentos en un 80% por las multinacionales farmacéuticas”.

“Poca transparencia y frecuente manipulación de los datos.- La industria es muy poco transparente y con mucha frecuencia da información manipulada (sesgada, dicho de manera elegante). Un buen ejemplo es el caso del oseltamivir (® Tamiflu) del que ante la alarma de la gripe A (H1N1) se realizaron grandes compras en casi todo el mundo y que luego se descubrió que los ensayos clínicos que presentaba la empresa que lo comercializo habían sido convenientemente “maquillados” para mejorar sus resultados, además hay muchos ejemplos de ocultación de los efectos adversos. Por otro lado y con frecuencia se presentan ensayos clínicos en que se utiliza la nueva droga frente a placebo, en lugar de compararla con los otros tratamientos eficaces ya existentes, con lo que se crea una falsa imagen de buenos resultados cuando la realidad es que prácticamente no se modifica el efecto”.

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El mercado farmacéutico supera las ganancias por ventas de armas o las telecomunicaciones. Por cada dólar invertido en fabricar un medicamente se  obtienen mil de ganancia.

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LA ENFERMEDAD, UN NEGOCIO PARA LA INDUSTRIA FARMCÉUTICA.

2 mil millones de personas privadas del Derecho a la Salud.

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FADSP.

Nueva Tribuna.

Rebelión viernes1 de setiembre del 2017.

El mercado farmacéutico supera las ganancias por ventas de armas o las telecomunicaciones. Por cada dólar invertido en fabricar un medicamente se  obtienen mil de ganancia.

Un sector de enormes ganancias económicas.

La mayor parte de las empresas farmacéuticas tienen carácter internacional y están presentes en muchos países a través de sus filiales. El sector es tecnológicamente muy adelantado y abarca la biología, bioquímica, ingeniería, microbiología, farmacia y farmacología, medicina, enfermería, física, etc. Esta industria desarrolla actividades de investigación y desarrollo (I+D), producción, control de calidad, marketing, representación médica, relaciones públicas o administración.

La globalización le ha permitido maximizar sus beneficios ya que compran las materias primas en los países donde son más baratas (países en vías de desarrollo), instalan sus fábricas en donde las condiciones laborales son más ventajosas y venden sus productos fundamentalmente en los países donde la población tiene mayor poder adquisitivo y los servicios de salud están más desarrollados.

La industria farmacéutica, encargada de la producción y comercialización de medicamentos, es uno de los sectores económicos más importantes del mundo. La Lista Fortune (500 mayores empresas del mundo) mostraba en 2002 que el volumen de beneficios de las 10 mayores farmacéuticas superaba los beneficios acumulados por las otras 490 empresas. El mercado farmacéutico supera las ganancias por ventas de armas o las telecomunicaciones. Por cada dólar invertido en fabricar un medicamento se obtienen mil de ganancias, gracias a que si alguien necesita una medicina y dispone de recursos la compra.

Un sector oligopólico.

El mercado farmacéutico está dominado por grandes empresas de los países industrializados, a pesar de los avances de algunas naciones en desarrollo y acapara una gran parte del mercado mundial gracias al control de la innovación y el desarrollo. El sector farmacéutico se encuentra en continuo crecimiento y se caracteriza por una competencia oligopólica en la que 25 empresas controlan cerca del 50% del mercado mundial. La capacidad competitiva se basa en la investigación y desarrollo (I +D), en la apropiación de las ganancias mediante el sistema de patentes y en el control de las cadenas de comercialización de los medicamentos.

Ninguno de los países en desarrollo cuenta con industria farmacéutica propia, y con excepción quizás de Brasil y de la India, han logrado una auténtica emancipación en este aspecto. Aunque algunos países desarrollados que han sido capaces de crear laboratorios nacionales dependen mayoritariamente de los proveedores de materias primas químicas y, por consiguiente, de las industrias químico-farmacéuticas que pertenecen también a estas. Un reducido grupo de países (Estados Unidos, Unión Europea y Japón) dominan la casi totalidad de la producción, investigación y comercialización de los fármacos en el mundo.

Desarrollan estrategias empresariales cuestionables.

Estas empresas buscan conseguir fabulosas ganancias, recurriendo a estrategias muchas veces cuestionables que gracias a su poder suelen gozar de una gran impunidad, aplastando a competidores menores y presionando a los gobiernos. Los precios que fijan son muy elevados lo que los hacen inaccesibles a una gran parte de la población mundial, mientras que algunos de sus productos dañan la salud de los enfermos.

Entre las principales estrategias utilizadas hoy por la industria farmacéutica para obtener sus ganancias mil millonarias cabría destacar:
  1. Realizan una gran presión propagandística de los medicamentos que fabrican, aunque no sean útiles y puedan ser nocivos para la salud.
  2. Explotan al máximo los medicamentos en forma de monopolio y en condiciones abusivas que no tienen en cuenta las necesidades objetivas de los enfermos ni su capacidad adquisitiva
  3. Reducen la investigación de las enfermedades que afectan principalmente a los países pobres, porque no son rentables, mientras se concentran en los problemas de las poblaciones con un alto poder adquisitivo, aun cuando no se trate de enfermedades (como la proliferación de “medicamentos” antienvejecimiento)
  4. Fuerzan las legislaciones nacionales e internacionales para favorecer sus intereses, aunque sea a costa de la salud y la vida de millones de personas.
La colaboración de las multinacionales farmacéuticas con la industria química, las universidades, y su apuesta en el I+D han ayudado al crecimiento económico y al desarrollo de la ciencia y la tecnología. Pero su poder oligopólico está poniendo en riesgo la sostenibilidad de los sistemas sanitarios públicos y el acceso a los medicamentos a gran parte de la población, han generado graves problemas de salud (Talidomida), han creado situaciones de alarma social para vender sus productos (Tamiflú contra la Gripe A) y han promovido la corrupción (sobornos a médicos y políticos) o dañado a la salud (son una de las primeras causas de muerte y enfermedad) muertes con sus productos.

Principales laboratorios multinacionales a nivel mundial

Las diez primeras empresas facturaron en 2012 un total de 335.000 millones de dólares, lo que supone un 29,8% más que los 235.000 millones del año 2004. La totalidad de estas empresas están en los países más desarrollados: 5 tienen su sede en Estados Unidos (50%), 2 en Suiza (20%), otras dos en el Reino Unido (20%) y 1 en Francia (1%), aunque también hay empresas japonesas, europeas nórdicas, alguna alemana con importantes niveles de ganancias.

Los márgenes de ganancias de estas industrias son muy importantes alcanzando entre el 70 y el 90%, con una tasa de ganancias del 20%, superando ampliamente el 15,8% de los bancos comerciales






Fuente: PharmExec 2013

Algunas estrategias de la industria farmacéutica para incrementar sus ganancias

Para alcanzar y mantener estos enormes beneficios (a expensas de los servicios sanitarios públicos), recurren en muchos casos a colocar en puestos políticos y gubernamentales a personas afines a sus intereses o a directivos de sus empresas.

Patentes comerciales: Una estrategia que incremento el poder político y económico de las grandes compañías farmacéuticas estadounidenses fue la ley de extensión de patentes (Ley Hatch-Waxman) aprobada por Reagan en 1984, (hasta esa fecha la política de patentes no afectaban a los medicamentos por considerarlos un bien necesario). Esta medida se extendió posteriormente al resto del mundo gracias a la creación de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 1994, que vela por que la globalización no afecte a los intereses del gran capital multinacional. Ahora el 60% de las patentes de medicamentos son de EE.UU., frente al 20% de la Unión Europea. Gracias a esto EE.UU. domina el mercado de los 50 medicamentos más vendidos.

Problemas asociados a las patentes de medicamentos:
  • Dificultan el acceso a la atención sanitaria y a la disponibilidad de medicamentos esenciales a gran parte de la población por su elevado coste que es fijado abusivamente por los laboratorios.
  • Favorece los intereses industriales a expensas de la mayoría de la población. El caso del tratamiento de la Hepatitic C con Sovaldi a un precio brutal es un ejemplo paradigmático.
  • Imposibilita una auténtica competencia.
  • Son injustas con los países subdesarrollados.
Estados Unidos concede exenciones y reducciones de impuestos e incorpora a los tratados internacionales de libre comercio (como el que actualmente se está negociando con la Unión Europea TTIP) medidas que favorecen a la industria farmacéutica, lo que demuestra que sus beneficios no es fruto del libre mercado sino de una política de protección de esta industria en EE.UU. Esta estrategia es similar a la aplicada ahora por la Unión Europea que protege a sus laboratorios con medidas como no contemplar criterios económicos a la hora de autorizar un nuevo fármaco o responder a la fabricación del sofosbuvir (Sovaldi) para la Hepatitis C como genérico por el laboratorio GVK de la India en base a que no era una patente nueva al utilizarse desde hace años como antiviral en el tratamiento del VIH retirando la autorización de 700 fármacos genéricos de este laboratorio en los países de la UE, lo que supone una represalia comercial que afecta a los pacientes europeos.

El principal argumento para mantener las patentes de los medicamentos esta en los gastos por investigar nuevos medicamentos, sin embargo la mayor parte del coste de la investigación de un nuevo fármaco no recae sobre la industria ya que los gobiernos y los consumidores financian el 84% de la investigación, mientras que solo el 12% correspondería a los laboratorios farmacéuticos. Tampoco es cierto el otro argumento de que para crear un nuevo fármaco es necesario invertir más de 800 millones de dólares en investigación. Un estudio que recopiló datos de 117 proyectos de investigación redujo el coste a unos 75 u 80 millones de dólares, otro artículo del British Medical Journal en 2012 señalaba que frente a la información de la industria de que la investigación de un nuevo medicamento tenía un coste de 1.300 millones $, la realidad es que el coste promedio se situaba en 60 millones $). Esta situación de monopolio explica los elevadísimos costes que pretenden poner a los nuevos medicamentos, que no se justifican ni por sus costes de producción ni por las inversiones realizadas en la investigación. Por otro lado una parte importante de las nuevas investigaciones se hacen con dinero público, pero las patentes acaban en manos privadas, un buen ejemplo de cómo la llamada “colaboración público – privada” no es sino dinero público para beneficios privados.

Según la FDA estadounidense (organismo que autoriza la venta de medicamentos), sólo un 20% de la inversión en investigación fue a parar a productos que aportan una mejora terapéutica notable.




Incremento incontrolable del precio de los medicamentos o productos para la piel, para las infecciones urinarias y las enfermedades respiratorias. Los grandes monopolios de la industria farmacéutica mundial controlany manejan de acuerdo a sus intereses los precios de los medicamentos.
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Incrementar el precio de los medicamentos: La industria argumenta la necesidad de fijar un elevado precio por los costes para investigar y fabricar moléculas cada vez más complicadas que exigen inversión y aparatos muy costosos. En realidad, el incremento de los costes no está relacionado con la fabricación de los medicamentos, ni tampoco con la inversión en investigación y desarrollo, sino en los gastos asociados a la comercialización y la promoción de sus productos. Mientras que la investigación y desarrollo de fármacos recibe en torno al 13% del prepuesto, los gastos de marketing suponen entre el 30-35% del presupuesto de los laboratorios, es decir gastan el doble en promoción que en investigación, el articulo antes citado del BMJ señalaba que por cada $ dedicado a la investigación se dedican 19 a promoción.

Por otro lado los costos de fabricación han disminuido de manera importante, debido al empleo de aparatos y procesos industriales más eficientes, a la automatización de muchas etapas productivas y a la reducción de mano de obra (las grandes fusiones de las principales empresas farmacéuticas de los años 90 generaron decenas de miles de despidos). Los costes son la consecuencia de la realización de estudios de mercado, análisis de competidores, extensión de patentes, distribución, promoción, publicidad y ventas de sus productos, gastos administrativos para mantener estructuras multinacionales y los astronómicos salarios pagados a sus ejecutivos.

Poca innovación en los nuevos fármacos pese a su elevado coste.

Menos del 25% de los nuevos medicamentos que salen al mercado son innovadores o mejoran los resultados de los anteriores (cuyos precios son mucho menores y están suficientemente probados en calidad y seguridad). Desgraciadamente los organismos gubernamentales que deberían controlar esta situación en beneficio de los ciudadanos están financiados por la industria. Así la FDA de Estados Unidos es financiada en un 75% o la Agencia Europea de Evaluación de Medicamentos en un 80% por las multinacionales farmacéuticas.

Poca transparencia y frecuente manipulación de los datos

La industria es muy poco transparente y con mucha frecuencia da información manipulada (sesgada, dicho de manera elegante). Un buen ejemplo es el caso del oseltamivir (® Tamiflu) del que ante la alarma de la gripe A (H1N1) se realizaron grandes compras en casi todo el mundo y que luego se descubrió que los ensayos clínicos que presentaba la empresa que lo comercializo habían sido convenientemente “maquillados” para mejorar sus resultados, además hay muchos ejemplos de ocultación de los efectos adversos. Por otro lado y con frecuencia se presentan ensayos clínicos en que se utiliza la nueva droga frente a placebo, en lugar de compararla con los otros tratamientos eficaces ya existentes, con lo que se crea una falsa imagen de buenos resultados cuando la realidad es que prácticamente no se modifica el efecto.

Estrategias para incrementar la venta de medicamentos

La industria se enfrenta, desde hace algunos años a las políticas de los gobiernos de reducir el gasto farmacéutico que suponen una proporción cada vez mayor de los presupuestos estatales (en España alcanza entre el 25-30% del gasto sanitario total, lo que pone en riesgo el sostenimiento del sistema público), con medidas como reducción de precios, precios de referencia para grupos de medicamentos similares o la promoción de genéricos.

Para hacer frente a esta disminución de ganancias los laboratorios están poniendo en práctica diferentes medidas:
  • Redefinir e incrementar la prevalencia de determinadas enfermedades: Hay informes que señalan que la disfunción sexual femenina alcanza al 43% del total.
  • Promover el tratamiento de problemas leves o de mediana gravedad como indicios de enfermedades más graves: Síndrome del colon irritable o trastornos de ansiedad.
  • Transformar los riesgos para la salud en enfermedades: La osteoporosis o el síndrome por déficit de testosterona.
  • Estimular la preocupación sobre futuras enfermedades en poblaciones sanas. La osteopenia o el Alzheimer.
  • Convertir los problemas personales y sociales en trastornos de salud diagnosticables y con necesidad de tratamiento: Convertir la timidez en fobia social.
  • Considerar ciertas enfermedades como epidemias de extraordinaria propagación y letalidad: La gripe A que fue una gripe más suave que la estacional promovió la aplicación de protocolos estrictos (con el uso de trajes y áreas de aislamiento, el empleo de antivirales como Tamiflú de eficacia no probada y la promoción en masa de la vacuna).
Hasta hace poco, era frecuente que las grandes empresas farmacéuticas pagasen sobornos a los médicos para que recetasen sus medicamentos, aunque es una práctica que generalmente está mal vista y en muchos lugares es ilegal. Con el incremento de los controles sobre los médicos prescriptores, los laboratorios están desarrollando estrategias para apoyar económicamente, organizar congresos y reuniones con la Organizaciones de Enfermos para buscar el apoyo de los mismos y que presionen a los gobiernos para la financiación de determinaos fármacos aunque no esté justificada su necesidad o tengan efectos adversos.

Los nuevos medicamentos incrementarán la desigualdad de salud.

La industria farmacéutica ha convertido la enfermedad en un negocio. La globalización ha permitido extender su poder por el que deciden qué enfermedades y qué enfermos merecen cura. El 90% del presupuesto dedicado por las farmacéuticas para la investigación y el desarrollo de nuevos medicamentos está destinado a enfermedades que padecen un 10% de la población mundial (cáncer, artrosis, diabetes, trastornos de lípidos, hipertensión, etc).

Actualmente la compañía farmacéutica Gilead está ganando ingentes beneficios gracias al tratamiento contra la hepatitis C, sofosbuvir al que al parecer puso el astronómico precio en España de 25.000 euros (80.000 dólares en USA) .

El descubrimiento de la estructura del ADN y la biotecnología producir nuevos fármacos (prostaglandinas, interferón, nuevas vacunas, el factor de coagulación sanguínea y muchos otros compuestos bioquímicos complejos) que antes eran difíciles o imposibles de fabricar. La ingeniería genética permite el desarrollo de nuevos fármacos de elevadísimo coste que los propios laboratorios consideran no van a poder ser utilizados por toda la población, pero que van a encarecer el coste de los servicios sanitarios cada vez más inaccesibles para la mayoría de la población. En la actualidad más de 2.000 millones de personas se ven privadas de su derecho a la salud.

La situación en España.

Como sucede habitualmente en nuestro país los problemas solo alcanzan relevancia pública cuando se produce un estallido o una situación muy llamativa y así sucede con la política farmacéutica que ahora se ha puesto en cuestión con la crisis del tratamiento de la hepatitis C, y desde luego no se trata de una problemática que no haya sido abordada por múltiples actuaciones legislativas (leyes del medicamento 25/1990 y 29/2006, RDL 16/2012 y ley de reforma de la ley del medicamento 10/2013)

Para comprender los problemas de la política farmacéutica en nuestro país habría que tener en cuenta, además de lo señalado anteriormente, algunas cuestiones:

Primera, tenemos un gasto farmacéutico (GF) elevado y en parte escondido (los datos sobre gasto farmacéutico hospitalario permanecen ocultos y solo se conocen públicamente con muchos años de demora), si nos fijamos en las comparaciones públicas internacionales (Health Data 2014) podemos constatar que nuestro gasto farmacéutico se situaba por encima de la media de la OCDE (en $/ habitante en poder paritario de compra) y que si en 2012, último año para el que se ofrecen datos españoles el gasto farmacéutico se hubiera igualad al promedio de la OCDE se habrían gastado 1.162,5 millones $ ppc menos. Sabemos también que el gasto farmacéutico en recetas que era uno de los impulsores del crecimiento del GF se moderó durante algunos años, pero ha vuelto a incrementarse (1,95% de crecimiento en 2014 respecto al año anterior) y que el GF hospitalario no ha dejado de crecer incluso en los años en que disminuía el GF de recetas. Ese es el primer reto que afronta el sistema sanitario, controlar el GF y homologarnos cuando menos al promedio de la OCDE.

Segunda: el perfil de prescripción también es manifiestamente mejorable, por ejemplo el consumo de antibióticos es elevado (38% lo consumieron en el último año según el Eurobarómetro 2013) lo que favorece una elevada resistencia bacteriana (nos encontramos entre los países europeos con mayor porcentaje de resistencia a los antibióticos). Se han hecho muchas intervenciones al respecto, la primera de promoción de los genéricos que ha tenido un impacto muy importante con grandes diferencias según CCAA, y otras sobre la mejora del perfil de la prescripción de resultados mucho menos evidentes y con demasiada variabilidad.

Tercera, los grandes beneficios de la industria se complementan con la desatención de aquellos medicamentos que aun siendo efectivos tienen una baja rentabilidad (recientemente se ha denunciado que en España hay desabastecimiento de 170 medicamentos cuyo suministro no se asegura por las farmacéuticas porque tienen muy bajos precios y/o porque han desarrollado alguna alternativa de eficacia similar pero de mayor precio), lo que evidencia, una vez más que las farmacéuticas solo se preocupan por sus extraordinarios beneficios y no por la salud de la población.

Cuarta, los efectos secundarios de los medicamentos son más frecuentes de lo que se piensa, por ejemplo en Francia mueren 18.000 personas por efectos adversos y en España el número de muertes anuales triplica la de los accidentes de tráfico, por eso todas las autoridades sanitarias advierten respecto a la sobremedicación de la población y a la necesidad de evaluar y reducir de manera estricta la utilización indebida (aquella en que los riesgos superan a los beneficios potenciales). También hay que tener presente que cuanto más nuevo es un medicamento menos conocimiento se tiene de sus efectos secundarios (especialmente los que son infrecuentes).

Quinta, los copagos establecen una barrera en el acceso que no se hace en relación con la utilidad de los medicamentos sino con el poder adquisitivo de las personas, así disuaden a los más enfermos y a los más pobres, reduciendo tanto la utilización inapropiada como la necesaria para el mantenimiento de la salud. Lógicamente la industria los aplaude porque así evita que las intervenciones se hagan sobre sus negocios.

La actuación sobre la política farmacéutica es necesariamente compleja, porque se trata de uno de los mayores entramados multinacionales que además tiene una fuerte concentración y funciona como un oligopolio, por lo que su influencia política y económica es muy grande, por otro lado la Agencia Europea del Medicamento (EMA) es la que tiene capacidad para la aprobación de los medicamentos que en España se reconocen de manera automática, quedando en manos de los países el establecimiento de los precios de venta al público y la financiación pública de los mismos. Con estos condicionantes las claves de la actuación deberían ser:
  1. Modificar los criterios de la financiación pública y la fijación de precios, para que estos incluyan criterios que tenga en cuenta los costes reales de la investigación y producción. Existen algunos mecanismos que deben de plantearse como las subastas de medicamentos para abaratar los precios, revisiones de los precios abusivos, los precios por equivalentes terapéuticos, los contratos de riesgos compartidos e incluso la denuncia de las patentes cuando las empresas quieran imponer precios abusivos e irracionales valiéndose de su situación de monopolio.
  2. Garantizar el abastecimiento de los medicamentos eficaces, evitando los que se producen por intereses económicos de las empresas farmacéuticas, para ello es importante contar con una empresa pública farmacéutica que pueda asegurar la fabricación de los medicamentos necesarios.
  3. Fomentar el uso racional del medicamento para lo que es precisa la creación de agencias de evaluación y una muy activa política sobre los prescriptores de formación y evaluación independiente de la industria, de utilización de la medicina basada en la evidencia y de prevención del uso inapropiado de los mismos.
  4. Complementario a lo anterior es el control estricto del marketing y la información realizada por la industria y su financiación de eventos “científicos”.
  5. Desarrollar la investigación pública tanto para orientarla hacia los principales problemas de salud como para desarrollar patentes públicas que permitan escapar de la asfixia económica de las patentes privadas.
  6. Eliminar los copagos del RDL 16/2012 para acabar con las barreras económicas para el acceso de medicamentos necesarios.
Algunas de estas medidas son fáciles de implementar y otras tienen una eficacia más a medio plazo, pero lo que es evidente es que hay que plantarle cara a la industria farmacéutica y anteponer el derecho a la salud a los desproporcionados beneficios empresariales.

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Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública, @FADSPU

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viernes, 1 de septiembre de 2017

BRASIL: LA PEOR CRISIS DE LA HISTORIA REPUBLICANA.

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LA PERSISTENCIA OBSTINADA DE MICHEL TEMER.-  Ya se cumplió un año desde que la presidenta Dilma Rousseff fuera depuesta en un golpe político-institucional instigado por quienes habían perdido en la última elección de 2014 y articulado por su Vice-presidente Michel Temer.  Ahora Temer puede celebrar su primer año en el cargo que usurpó.  Contra todas las previsiones de hace un par de meses, las últimas medidas tomadas por su gobierno nos inducen a pensar que él continuará ocupando el sillón presidencial hasta el final de su mandato.  Puede parecer una flagrante paradoja afirmar que alguien que viene mostrando índices tan bajos de aprobación de la ciudadanía pueda mantenerse en su puesto.  Cuando muchos analistas presagiaban que la pérdida de su mandato era inminente,  Temer ha conseguido articular apoyos en base a promesas de financiamiento de proyectos para parlamentarios y políticos, por medio de medidas que privilegian a poderosos grupos económicos nacionales y extranjeros o a través de diversas modalidades de chantaje puro y directo.

Por ejemplo, desde comienzos de julio y hasta poco antes del rechazo de la acusación contra Temer en la Comisión de Constitución y Justicia (CCJ) el gobierno había aprobado un total de mil novecientos millones de reales en propuestas de diputados y senadores que necesitaban de tales proyectos para conseguir o mantener el apoyo de los electores. En los primeros seis meses de este año esa cifra fue menor, lo cual torna evidente como el gobierno utilizó hasta el límite los recursos fiscales para presionar a los miembros del CCJ a rechazar el proseguimiento de la denuncia contra el presidente.

En estos días, los anuncios hechos por el gobierno pueden en efecto permitir la consolidación de Temer en el poder, especialmente si se considera los grandes beneficios que proporcionará a los consorcios económicos la venta de las generadoras del sistema Electrobras a un precio que se estima es menos del 10 por ciento de su valor real.  Según los cálculos de especialistas, aun cuando se aplique la depreciación correspondiente, el valor de los activos de la empresa de electricidad llegaría a los 370 mil millones de reales y no a los 20 o 30 mil millones de reales que el gobierno espera recaudar con su venta.  Todavía más escandaloso resulta el anuncio del gobierno que extinguió por decreto y abrió para la explotación mineral y forestal, la Reserva Nacional de Cobre y sus asociados (Renca), una extensa área de casi 5 millones de hectáreas, rica en ríos y bosques nativos.  De prosperar esta política de concesiones en el Amazonas, el país se enfrentará a nuevos riesgos en la conservación de su biodiversidad y en la protección de los pueblos originarios que habitan en esa región.  Estas y otras medidas se realizan con el evidente objetivo de aumentar la base de apoyo de un mandatario que a pesar de ser el más impopular de la vida política reciente, ha demostrado que se puede hacer un uso inescrupuloso del “Todo Vale” para mantenerse en el poder.
 
El golpista y corrupto gobernante.

Ello refuerza la convicción respecto al perfil entreguista y regresivo de este gobierno, en muchos ámbitos. Para financiar la compra de políticos y parlamentarios, el gobierno decidió congelar los salarios de los servidores públicos y disminuir el gasto en educación, salud, habitación y otros programas sociales.  Las Universidades Federales han experimentado cortes de presupuesto que llegan hasta a un tercio de los fondos con que contaban históricamente.  Ello ha implicado que muchos alumnos perdieron sus becas de estudio, que la infraestructura se encuentra abandonada, que no existe casi ningún tipo de inversión nueva para mejorar las salas de clases, los edificios, los baños.  Ni hablar de los cortes en el campo de la investigación científica que es casi nula o se encuentra en niveles irrisorios.  En definitiva, Temer se está aprovechando de su impopularidad para hacer el “trabajo sucio” que le impusieron los grupos económicos y los sectores más conservadores del país.  Hasta que no concluya la reforma laboral, del sistema previsional, la reducción de los gastos sociales, etc., su gobierno muy probablemente permanecerá con el beneplácito de las fuerzas políticas tradicionales y de los grandes conglomerados empresariales y financieros de carácter nacional e internacional.

A pesar de lo señalado en líneas anteriores, pronosticar lo que va a suceder en el escenario político brasileño es una tarea muy riesgosa.  Brasil se ha transformado en un país impredecible y en cualquier momento pueden surgir nuevas informaciones o hechos que le den un giro radical al escenario político.  Con las filtraciones de las grabaciones que envolvían a Temer se esperaba un desenlace fatal a cualquier momento y, sin embargo, por los mecanismos apuntados al comienzo, el presidente se ha conservado en su cargo.  Otras acusaciones aún más graves pueden venir a cambiar este panorama y alterar la actual correlación de fuerzas que le da sustento a Temer y su grupo cercano.  Mientras tanto, el retroceso de Brasil se expande por diferentes áreas de la vida nacional y la única salida que se vislumbra por ahora se restringe a la posibilidad de un cambio en las próximas elecciones de octubre del 2018.  Al final, nos podemos quedar con una sensación de pesimismo sobre el futuro del país y quizás con la única certeza rescatada de aquel dicho popular que en los tiempos presentes cobra más vigencia que nunca: “Brasil no es para principiantes”.

- Fernando de la Cuadra es Doctor en Ciencias Sociales. Editor del Blog Socialismo y Democracia.

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Brasil se agudiza y se extiende la profunda desigualdad económico-social, entre la pobreza de millones - realidad que había sido seriamente combatida por las Políticas Sociales de los ex presidentes Lula y Dilma, sacando de la pbreza a más de 60 millones de familias - y hoy nuevamnente se agudiza consecuencia de las políticas sociales negativas - salud, educación, trabajo, salarios y bienestar social - impuestas por las políticas del corrupto y golpista presidente actual, y sus políticas neoliberales, dirigidas, centradas, principalmente en contra de los sectores populares, los mismos que hoy se evidencian en el sector Vivienda, donde la extrema pobreza se generaliza, y la élite de riqueza, del 1% es astronómica en su diferencia. La desigualdad es cada vez más fría, violenta, salvajee inhumana.
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BRASIL: LA PEOR CRISIS DE LA HISTORIA REPUBLICANA.

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Roberto Amaral.

ALAI. Agencia Latinoamericana de Información.

Jueves 31 de agosto del 2017.

Según el Escritor y Político, el asesinato dela esperanza es la señal más aterradora del momento que se vive en Brasil.


No hay salida para la cuestión crucial de la crisis brasileña en el remiendo electoral que la prensa llama “reforma política”.  Se trata de un conjunto de artificios cuyo objetivo es asegurar que nada cambie, o sea, que los de arriba permanezcan mandando en desmedro de los intereses de los de abajo.

Lejos de ser una alternativa al caos de hoy, la falsa “reforma” lo que hará es profundizar la crisis de representatividad, socavando aún más el desaliento nacional.  Según una investigación del instituto Ipsos recientemente divulgada, el 95% de la población brasileña no se identifica con sus gobernantes.  Mientras los músicos tocan y las parejas bailan, el Titanic va en dirección a su naufragio.

Lo que presenciamos en Brasilia, con el inefable protagonismo de un Congreso ilegítimo en movimiento de autodefensa -defensa, protección y renovación de mandatos que en su mayoría abrumadora fueron mal adquiridos y son mal ejercidos- es una trampa, una farsa, una comedia de mal gusto, diríamos, si sus efectos no fueran trágicos y amenazadores.  Y el peor de todos los males es la degradación de los poderes, de los tres participantes activos de la obra colectiva de destrucción del proyecto Brasil; la construcción de un país desarrollado, democrático, libre de la miseria y promotor de la igualdad social.

La crisis de nuestros días, después de casi 13 años de afirmación nacional, renueva en nuestro pueblo el viejo temor: ¿será que Brasil está definitivamente condenado a jamás salir bien?  Esta crisis es la más grande, la más profunda y perseverante y canalla de toda la historia republicana, que conoció dos dictaduras y varios gobiernos autoritarios.  Permea todos los espacios de la vida nacional, comenzando por los resquicios de la economía y la política hasta alcanzar -y he aquí el indicador de su mayor perversidad- el plano ideológico con el asesinato de la esperanza.




Brasil millones de niños viven en condición de extrema pobreza y absolutamente abandonados por el Estado, y hoy por las nefastas políticas del sr. Temer que impone los mandatos del FMI. y el BM, sus políticas fracasadas en todo el mundo.
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De esta manera, se agrava el complejo de inferioridad.

El colectivo que hoy nos gobierna -la coalición formada por el Ejecutivo, el Judicial, el Legislativo, por los medios de comunicación hegemónicos, por las 'Fiespes' [en referencia a la Federación de Industrial del estado de São Paulo] de la vida y por el sistema financiero- apuesta al desaliento de las grandes masas que fomenta para así tener las manos libres en el proceso bien pensado, bien planificado y bien aplicado de destrucción nacional, desmontando las bases de nuestro desarrollo, lo que implica la renuncia al futuro.

Ejecutivo, Legislativo y Judicial, cada uno con su míster (no hay inocentes en esta miseria), van contribuyendo a la profundización de la crisis política que se desborda en un impase institucional.

Se está descomponiendo pieza por pieza a Petrobras. Se está vendiendo sus activos en la cuenca de las almas a los competidores multinacionales, y brevemente volveremos a la condición de grandes importadores de derivados de petróleo y petroquímicos.  El BNDES no será privatizado, pero ya se está minando su papel como inductor de desarrollo, su razón de ser.  Así se explica el empeño en igualar la tasa de intereses de sus préstamos a la de la banca privada.  La investigación científica y las inversiones en innovación (¡en lo que estamos tan atrasados!) fueron reducidas a cero, las becas concedidas por CNP y Capes están bajo amenaza de terminar en septiembre y las universidades públicas sufren un régimen de penuria que llega a instituciones fundamentales como la Finep y la Fiocruz.  “El gobierno tiene prisa” por lo que acelera la venta de la lotería de la Caixa Econômica, la Casa de la Moneda y el aeropuerto de Congonhas, el más rentable de todos.  En conjunto, son 57 proyectos de privatización.  Y -para la alegría justificada de O Globo y del Estadão – ya se anuncia la privatizacón de Eletrobrás, con sus depósitos, después de iniciado el proceso con Chesf y Cemig, que llevará consigo a Light.  El tal del “mercado” dice el Estadão del día 23, prevé una subida del 178% en el precio de la cuenta de luz.

Ese desmontaje del sistema eléctrico brasileño, al lado de la paralización de las obras de Angra-3, dificultará aún más la recuperación industrial y puede constituirse en una amenaza a la seguridad nacional tan grave como la paralización de la construcción de nuestros submarinos sin los cuales, nuestra costa (7.491 km) permanecerá desguarnecida, atizando aventureros.  Las tierras indígenas, objeto de expropiación, están siendo abiertas a la minería y a las áreas fronterizas entregadas a la especulación internacional.  Todo eso constituye apenas la punta de un profundo iceberg.

¿Qué otras tragedias podemos esperar si este gobierno, corrupto y de lesa patria, no es detenido? 

Peligrosamente para la democracia, la desmoralización de los poderes de la República continúa con un Congreso que legisla de espaldas a la población mirando por delante sólo sus intereses personales y negociados, y un Poder Judicial -lerdo en los juicios- que interfiere en la marcha de la política, avanza sobre la competencia del Legislativo (por ejemplo, “legislando” en materia electoral) y es acusado de parcialidad política y desvíos éticos, como el usufructo de privilegios antirrepublicanos.  ¿Puede haber mayor miseria que un pueblo que no pueda confiar en su justicia?  ¿Qué decir de un STF cuyo símbolo más significativo delante de la opinión pública es el aún ministro Gilmar Mendes; desenvuelto empresario, conferencista, viajero, organizador de simposios y coloquios, abogado de la defensa y asesor legislativo de Michel Temer, el presidente denunciado y juzgado en el TSE por su abogado?

Entre un viaje y otro, entre una conferencia y otra para empresarios y redacciones de los grandes periódicos, el ministro pasó por Brasilia y en 24 horas concedió dos habeas corpus a los dirigentes de la mafia que controla -mediante corrupción ostensiva- el sistema de buses de Rio de Janeiro.  No habría nada que registrar si el ministro no fuese padrino de matrimonio de Beatriz Barata (hija de uno de los presos pícaros) con Francisco Feitosa Filho, sobrino de Guiomar Feitosa Mendes, esposa del ministro (Estado de S. Paulo, 19.8.17).

Gilmar Mendes, que dictó en apenas 48 horas dos habeas corpus en favor de Daniel Dantas, también concedió el beneficio al presidiario Eike Batista.  Nuevamente, no habría nada que registrar, si el ex billonario -ahora acusado- no estuviese siendo defendido por el buffet de Sérgio Bermudes, donde trabaja la Dra. Guiomar, esposa del ministro. 

El ministro, que parece guiar el STF (a juzgar por el silencio estrepitoso de sus colegas), acostumbra prejuzgar en la anticipación de votos y decisiones, reveladoras de su parcialidad.  Lamentablemente no es el único que actúa así.  Recientemente, en una entrevista en el Estadão repercutida con entusiasmo por toda la prensa, el juez Carlos Eduardo Thompson Flores Lenz, presidente del Tribunal Regional Federal de la 4ª Región, la instancia que juzgará los recursos de Lula, consideró “impecable” la sentencia del juez Moro.

A pesar de que su arrogancia casi siempre desborda en agresión verbal, que ya llegó a varios colegas, el ministro todos los días en los periódicos es ensalzado como una estrella pop, tiene mucho prestigio en la Casa.  Acaba de sugerir, sugerencias que fueron aceptadas por la presidente del STF, los nombres de tres abogados para que integren el TSE.  No habría nada que registrar, tan sólo el hecho de que los eventualmente nuevos ministros son profesores de la empresa de enseñanza privada de la cual el ministro es socio.  Se diría que el comportamiento poco ortodoxo y nada republicano del actual presidente del TSE es un caso aislado.  Ocurre, sin embargo, que con su silencio, el STF se está solidarizando con su ministro, sus actos y su discurso.  La Corte, que se deja degradar, infelizmente no entendió aún que será juzgada por la historia.

El mismo STF que se hace de la vista gorda ante tanta infracción a las leyes y al Código de Ética de la Magistratura, profesa un activismo procesal-político sin amparo constitucional.  El STF hace política mediante la administración de pedidos de vista que se eternizan (como el de Gilmar Mendes, siempre él, en el juzgamiento de la Acción de Inconstitucionalidad interpuesta por el Consejo Federal de la Orden de Abogados de Brasil contra el financiamiento de las elecciones por empresas).  El plenario del STF hace de la vista gorda a la industria de concesión de mandamientos judiciales y otras decisiones monocráticas que se derivan del conflicto de sentencias, la revisión de la jurisprudencia a cada persona juzgada, agravando la inseguridad jurídica.  El STF hace política en la organización de la pauta de los juicios.  Mientras corren aceleradamente y aceleradamente son concedidos los pedidos de habeas corpus de los amigos de la Casa, duerme en los cajones el pedido de libertad interpuesto por el almirante Othon Luiz Pinheiro da Silva, uno de los científicos nucleares más importantes de este país.  Éste, acometido por un melanoma, se pudre en prisión, sin tratamiento médico.  De esta manera, el STF crea y aplica la pena de muerte, de la forma menos piadosa posible.

Lo grave es la sensación de desamparo que se apodera de la ciudadanía, frente a un Poder que se jacta de su postura olímpica, pero que es acusado de desvíos éticos y privilegios fuera de lugar en una República (salarios por encima del techo constitucional, comisión por esto y aquello y gratificaciones por “exceso de trabajo”).  El Consejo Nacional de Justicia (CNJ) determinó que los tribunales regionales de trabajo paguen a sus jueces una gratificación por “sobrecarga de procesos”, lo que puede elevar el salario de cada uno hasta en 9.141 reales.

El Ministerio Público Federal le sigue los pasos: en 2015 gastó 2.2 millones de reales en viáticos concedidos a los procuradores que actúan en el Lava Jato en Curitiba. Mandamientos judiciales del ministro Luiz Fux autorizaron el pago de auxilio-vivienda a jueces y procuradores, beneficio que ya costó 4,5 billones de reales.  Esos mandamientos judiciales están, hace tres años, esperando que la presidencia las programe para su juzgamiento.  No juzgar, sin embargo, es una de las maneras que tiene el STF para intervenir en el pleito.  Fue así que el STF respaldó la interpelación a la presidente Dilma Rousseff, al no juzgar el mandamiento judicial concedido por Gilmar Mendes (siempre él, ¿por qué?) prohibiendo, sin base constitucional, la nominación del ex presidente Lula para la Jefatura de la Casa Civil.

Éste es el juego de la casa grande, dueña y señora desde la colonización, ejerciendo su imperio sobre el país y su gente.  Ésta es su historia y su protagonismo.  La voluntad de los de arriba sólo cesará cuando los de abajo tomen conciencia de esa dominación y, organizados, reviertan el proceso. 

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ROBERTO AMARAL es escritor y fue ministro de Ciencia y Tecnología del gobierno brasileño durante el mandato de Lula.

Traducción: Sandra Aliaga, para ALAI.  

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