lunes, 28 de agosto de 2017

ESTADOS UNIDOS: IMPUNIDAD LEGAL CON LICENCIA PARA MATAR.

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“Y esta tendencia no parece disminuir, según el último reporte del Instituto de Investigación Internacional para la Paz en Estocolmo (SIPRI), en 2016 los Estados Unidos continúan en el tope de gasto militar con una cifra exuberante de $ 611 mil millones de dólares, el 36% del gasto militar global. Entonces en luz de los atentados de Barcelona, la pregunta es ¿qué diferencia tiene un grupo armado que asesina civiles para sus intereses y un Estado que hace lo mismo? La respuesta es la tecnicidad de un amparo legal internacional. Estados Unidos tiene una licencia para matar y se han asegurado que sus acciones estén dentro de la ley. Después de los genocidios ocurridos en la II Guerra Mundial, tanto en el frente Occidental como en el Pacífico, en 1948 se aprobó en las Naciones Unidas la Convención para la prevención y la sanción del delito de genocidio- a la cual Estados Unidos tiene inmunidad legal. En este tratado, en el art. 2, se definió al genocidio como un acto con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso, a través de la matanza de miembros del grupo; lesión grave a la integridad física o mental de los miembros, sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial, entre otros puntos”.

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LA GUERRA CON LICENCIA PARA MATAR?. NIÑOS de Siria, felizmente se salvaron de la muerte diaria que impone la guerra,  que llevaron con el "cuento" de defender la Democracia, las potencias imperiales de Occidente. Se salvaron estos niños, ahora donde van? a países de la Unión Europea? pero si NO tienen una política humanitaria frente a los millones que hoy salen y huyen de la guerra y del Estado Islámico. A donde irán con el tiempo, a Europa, para ser los nuevos esclavos, en pleno siglo XXI, como se ha denunciado en repetidas oportunidades, donde hoy los someten a la nueva esclavitud en el trabajo, que las Empresas europeas necesitan mano de obra barata en cantidad?.
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ESTADOS UNIDOS: IMPUNIDAD LEGAL CON LICENCIA PARA MATAR.

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Martín Pastor.

Rebelión sábado 26 de agosto del 2017.

Con el furor mediático generado por los atentados en Barcelona, este pasado 17 de agosto, el mundo parece haber recordado la tristeza, rabia e impotencia que se siente al ver civiles; hombres, mujeres, niños, ser asesinados de manera violenta. Sin embargo, como una venda selectiva también el mundo decide cuándo sentir esto y cuándo no. Este 22 de agosto, a aproximadamente 4.000 km de distancia de Barcelona, en Raqqa, Siria, 78 civiles, entre esos niños, fueron asesinados en un ataque aéreo  indiscriminado sobre barrios residenciales llevado a cabo por Estados Unidos y su coalición. 

Sin embargo, la situación no es nueva ni para los Estados Unidos ni para el mundo. Según un estudio  publicado en 2013 por expertos de Iraq, Estados Unidos y Canadá, el número de civiles muertos a causa de la invasión en Iraq fue de 405.000 personas entre 2003 y 2011. En otro reporte  preparado por tres asociaciones médicas internacionales, la cifra en Pakistán habla de aproximadamente 49.000 civiles muertos entre 2004 y 2013 y en Afganistán un promedio de 94.000 civiles entre 2001 y 2011. Es decir que solo en los primeros 10 años de invasión en estos tres países, los Estados Unidos suman más de medio millón de civiles muertos.

Raqqa y el 22 de agosto es solo un atentando más en una serie de violaciones sistemáticas a los derechos humanos. Este ataque y los otros perpetrados, claramente violentan el Derecho Internacional, amparado bajo la 4ta Convención de Ginebra (1949) y su enmienda en el Protocolo I de 1977. Estos mecanismos legales, consecuencia de la II Guerra Mundial, prohíben el deliberado o indiscriminado ataque a poblaciones civiles en zonas de guerra y ameritan que las fuerzas atacantes deben tomar las precauciones necesarias para cuidar el bienestar y vidas de los civiles. A pesar de estar ratificados por 173 países los únicos países que no se adhieren son Estados Unidos, Israel, Irán, Pakistán, India y Turquía.

Aunque no es de sorprenderse que Estados Unidos no haya firmado dicho protocolo. La ‘policía del mundo’ no ha ratificado  ningún tratado o convención que resguarda los derechos humanos a nivel mundial desde el 2002 y previo a eso no firmó los más importantes que protegen a las víctimas de guerra (Protocolo I y II).

Esto se debe a que toda su política exterior y economía se basa en el militarismo. Por 225 años de sus 241 de existencia, los Estados Unidos han estado en guerra, el 93% de su historia. Según la Asociación de Salud Pública Norteamericana (APHA), desde el final de la II Guerra Mundial hasta el 2001 se registran 248 conflictos armados de los cuales 201 han sido causados por esta nación. Esta cifra, excluye los más recientes que son la invasión a Iraq (2003-2011), Afganistán (2001-), Pakistán (2004-), Libia (2011), y la guerra contra Daesh o Estado Islámico (2014-).

Tomando en cuenta que Estados Unidos ostenta el título de generar aproximadamente el 82% de dichos conflictos, podemos empezar a ver un patrón de beligerancia en contra del mundo para satisfacer los intereses norteamericanos con la excusa de la ‘democracia, libertad y paz’.

Y esta tendencia no parece disminuir, según el último reporte del Instituto de Investigación Internacional para la Paz en Estocolmo (SIPRI), en 2016 los Estados Unidos continúan en el tope de gasto militar con una cifra exuberante de $ 611 mil millones de dólares, el 36% del gasto militar global.

Entonces en luz de los atentados de Barcelona, la pregunta es ¿qué diferencia tiene un grupo armado que asesina civiles para sus intereses y un Estado que hace lo mismo? La respuesta es la tecnicidad de un amparo legal internacional. Estados Unidos tiene una licencia para matar y se han asegurado que sus acciones estén dentro de la ley.

Después de los genocidios ocurridos en la II Guerra Mundial, tanto en el frente Occidental como en el Pacífico, en 1948 se aprobó en las Naciones Unidas la Convención para la prevención y la sanción del delito de genocidio- a la cual Estados Unidos tiene inmunidad legal.

En este tratado, en el art. 2, se definió al genocidio como un acto con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso, a través de la matanza de miembros del grupo; lesión grave a la integridad física o mental de los miembros, sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial, entre otros puntos.

El mismo Buró Federal de Investigación norteamericano (FBI) entiende asesinato en masa como el “acto de matar cuatro o más personas en un mismo incidente dentro de un mismo periodo de tiempo”. Por esta razón, este tipo de asesinato indiscriminado de forma masiva está penado dentro de las leyes nacionales a nivel mundial.

Es por esto que en 1998 se adoptó el Estatuto de Roma que daría a su vez paso a la creación Corte Penal Internacional (CPI), con la experiencia acarreada por los tribunales criminales internacionales que ya habían enfrentado casos de genocidios, crímenes de guerra y lesa humanidad en Ruanda y la ex Yugoslavia.

Con grandes precedentes jurídicos, el Estatuto de Roma entró en vigencia el 1 de julio del 2002 dando origen a la creación de la Corte Penal Internacional (CPI). La jurisdicción de esta Corte, complementaria a la nacional de cada Estado, sería la de administrar justicia y prevenir impunidad a las personas acusadas de cometer crímenes de genocidio, guerra, agresión y lesa humanidad. Con la misma lógica de los juicios de Núremberg, que buscaban determinar y sancionar a los dirigentes, funcionarios y colaboradores directos del nazismo alemán.

Pero los Estados Unidos, que en su momento apoyó un tribunal internacional en Nuremberg, fue de uno de los siete países en contra de la creación de la CPI. En la Conferencia de Plenipotenciarios que daría lugar al Estatuto de Roma, la delegación norteamericana propuso que Estados Unidos tenga control político sobre las actividades de la CPI, que toda acción de la CPI requiera aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU (del cuál es miembro permanente con derecho a veto), o que este Consejo reconozca previamente la competencia de la CPI.


LA GUERRA CON LICENCIA PARA MATAR? Ataque terrorista en Barcelona. Ciudadanos inocentes. Niños, víctimas del terrorismo, Turistas, fueron las víctimas directa, pero los verdaderos responsables de la guerra,. con licencia para matar en Oriente Medio, y los terroristas Yihadistas - también envenenados para matar - La prensa mundial NO califica frente a estas atrocidades de muerte, porque también ellos son parte de este engranaje de la muerte en el mundo en nombre de la Democracia?.
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Ninguna de estas propuestas fue aceptada. Tras presión política, la administración Clinton al finalizar su mandato accedió a la firma del Estatuto de Roma pero no lo ratificó. Con el ingreso de la administración Bush, Estados Unidos formalmente se retiró del Estatuto en el 2000. Desde ese momento, inició una sucia campaña para establecer mecanismos que obstaculicen las nuevas funciones de la CPI y logren obtener impunidad legal sobre temas de genocidio, crímenes de guerra y lesa humanidad.

Uno de estos mecanismos fue la aprobación de las resoluciones  1422 (2002) y 1487 (2003) por el Consejo de Seguridad de la ONU. Estas brindaban inmunidad al personal estadounidense en misiones militares autorizadas por la ONU ante la CPI. Pero fue en este tiempo que los Estados Unidos buscó asegurar su ‘pase libre’, aprovechándose de un ‘agujero legal’ del Estatuto de Roma; el segundo párrafo del artículo  98.

Este dice que la CPI no procesará una solicitud de entrega de un individuo acusado en caso de que exista una obligación legal establecida entre dos estados a través de un acuerdo internacional. La ‘viveza’ norteamericana floreció en aquél momento y de forma masiva comenzaron a presionar a diferentes naciones del mundo para que firmen Acuerdos Bilaterales de Inmunidad.

Estos son instrumentos internaciones celebrados entre dos estados, evitan que el Estado firmante pueda ejercer su derecho de detener y entregar a un ciudadano estadounidense a la CPI, a pesar que este o estos hayan cometido crímenes de guerra o lesa humanidad en el país afectado. Al 11 de Diciembre del 2006 se lograron firmar 102 Acuerdos Bilaterales de Inmunidad,  aproximadamente el 50% de los países miembros de la CPI firmaron y el otro 50% han declarado formalmente su negación a estos mecanismos.

Todos los países firmantes pertenecen al ‘tercer mundo’: 38 son africanos, 16 asiáticos, 11 del Medio Oriente y Asia Occidental, 11 Europa del Este y Asia Central, 10 islas del Pacífico, y 14 americanos. Entre estos llama la atención ver a Afganistán, Yemen, Pakistán y en nuestra región Colombia, Bolivia, Panamá, y Nicaragua, por la agresiones perpetradas por Estados Unidos.

Sin embargo, no fue suficiente lograr impunidad sino los medios para lograrlo se caracterizan por ejemplos de la más baja y vil diplomacia. Entre estos se encuentra la Enmienda Nethercutt, adoptada por el Congreso estadounidense en 2004 y suspendida en 2006. La Enmienda era una medida económica para sancionar con la suspensión del Fondo de Apoyo Económico a aquellos países que ratificaron el Estatuto de Roma. Entre los destinatarios de este Fondo de ayuda se encontraba Ecuador, Perú, Bolivia, México, Paraguay, entre otros.

En un  documento confidencial  desclasificado por Wikileaks, enviado desde la Embajada de Estados Unidos en Honduras en 2002 se lee que el método de Estados Unidos ante la firma del Estatuto de Roma será la de “palo y zanahoria en otras palabras, EE.UU va a ayudar a los países que firman el Artículo 98 y cortar la ayuda a los que no lo hacen”. Información sacada a la luz por el metódico trabajo periodístico de Erik Vold.

La suspensión de dichos fondos afectó programas de lucha contra la corrupción, procesos de paz, comisiones de la verdad en países afligidos por guerras, y programas para la lucha contra el VIH. Este es el caso de Lesoto. Otro documento confidencial publicado por Wikileaks muestra que los Estados Unidos negaron ayuda humanitaria en medio de una epidemia de sida para presionar al gobierno lesotense a firmar.

El embajador le dijo al Primer Ministro (lesotense), como se lo había dicho de manera franca al Ministro de Relaciones Exteriores, que una pedida de ayuda para Lesoto ya había sido rechazada por el perfil alto de Lesoto como país no firmante del Artículo 98…”

Otro de los mecanismos de inmunidad es el American Servicemembers Protection Act (APHA), firmado por Bush en 2002. Esta ley, apodada la Ley de Invasión de La Haya, tiene como objetivo prevenir que ningún ciudadano americano sea juzgado en la CPI, esto incluye y de manera explícita en el punto 9 de la sección 2002 al presidente de los Estados Unidos o cualquier servidor público.

Además prescribe que para que tropas norteamericanas participen en operaciones de paz de la ONU se deberán aplicar una de las siguientes condiciones: garantía del Consejo de Seguridad de otorgar inmunidad a tropas estadounidenses; que la CPI no ejerza su jurisdicción en los territorios donde se efectúan las misiones; o que exista un acuerdo relacionado al art. 98 en el país donde se efectuará la misión.

Para acentuar aún más la injerencia sobre el Derecho Internacional y la supuesta justicia internacional, el ASPA establece que el Presidente de Estados Unidos puede usar todo “medio necesario y apropiado” para liberar a algún ciudadano estadounidense detenido por la CPI. En otras palabras bajo esta cláusula, cualquier estado miembro de la CPI, cumpliendo sus obligaciones, puede correr el riesgo de ser atacado por los Estados Unidos.

En América Latina, el ASPA se aplicó para suspender la asistencia militar en Belice (2003) y el apoyo económico de aproximadamente $ 400.000, menos de un año más tarde se firmó un Acuerdo Bilateral de Inmunidad. La misma técnica ocurrió en Honduras, Panamá, Colombia, Haití, Bolivia, El Salvador y los otros países que han firmado estos acuerdos con los estadounidenses.

En el Ecuador sucedió que la firma de un Acuerdo con Estados Unidos contaba con el apoyo de Lucio Gutiérrez en 2004. Según cables publicados, de la Embajada en Quito por Wikileaks, el plan de acción para Ecuador comprendía una reunión entre el embajador y Gutiérrez, luego invitar a “una serie de mesas redondas a periodistas interesados, esperando corregir malentendidos sobre el art. 98”.

Además recolectar favores personales, como lo menciona el mismo documento. En este el segundo mando de la misión diplomática estadounidense comunica que “irá por el viceministro de relaciones exteriores Edwin Johnson”. Este, según el cable, les “debe una” ya que los Estados Unidos apoyaron la candidatura del mismo en un puesto de Derechos Humanos en la ONU.

A su vez en un cable  que data del 2005, los Estados Unidos ofrecería “regalos” a los oficiales ecuatorianos de las Fuerzas Armadas para que estos “vayan a presionar a sus superiores para obtener regalos similares” y así logren inspirarlos a firmar acuerdos de inmunidad.

Sin embargo, la historia no favoreció al imperio del norte y Ecuador junto con varios países del mundo se negaron a firmar. Lamentablemente, muchos países sí lo hicieron y los acuerdos continúan vigentes. Según John Bolton,  subsecretario de Estado de EE.UU. para el Control de Armas y Asuntos de Seguridad Internacional (2001-2005), dos tercios de los acuerdos entraron en vigencia a través de notas diplomáticas y no ratificación parlamentaria. Es decir que el 66% de los países hicieron estos acuerdos sin el consentimiento ni el conocimiento de sus ciudadanos.

En la actualidad parecería que Estados Unidos logró su objetivo, la impunidad al momento de asesinar poblaciones civiles continúa. Aceptando, de manera que raya en la burla, estos asesinatos indiscriminados de civiles, el gobierno lo “soluciona” con condolencias pagadas a los miembros de las familias afectadas. Para el imperio, la vida de un niño afgano vale $2414, el costo de una televisión plasma de 55 pulgadas.

La situación global empeora y los líderes militares y políticos de Estados Unidos causantes de esta desgracia mundial continúan libres. Por su parte la Corte Penal Internacional (CPI) ha sentenciado a 36 personas de las cuales todas son africanas. A pesar de los crímenes de lesa humanidad y guerra cometidos en Europa del este, sureste de Asia, Latinoamérica, y Medio Oriente; desde los juicios de Núremberg en 1945-1946, ningún líder Europeo Occidental o estadounidense ha sido juzgado por sus crímenes de guerra y por lo que la ley dictamina tampoco lo será.

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domingo, 27 de agosto de 2017

LA ESCUELA EN TIEMPOS TURBULENTOS, DONDE. LO QUE IMPORTARÍA ES LA EVALUACIÓN ESTANDARIZADA.

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“Y, si nos referimos al niño en general, éste se encuentra constituido como tal en un medio que lo insensibiliza, lo condiciona y lo acostumbra a la violencia (en latín violare significa forzar). La mercantilización exacerbada, bajo la consigna impuesta de la moda del “just do it” (sólo hazlo), ultra meritocrático de por sí y culpabilizador en caso del no éxito, conduce a la fragmentación, al individualismo, donde el “otro”, más que socio, es posible enemigo. Por ende, sería buena la violencia contra los enemigos. Pero, ¿a quiénes se define como enemigos? Ésa es la cuestión. Además, ¿es siempre buena la violencia? Veamos el caso de los medios masivos de difusión y de los video games, que coadyuvan a la construcción de un modo de ser en el que infligir dolor y sufrimiento es fuente de entretenimiento, disfrute y acostumbramiento. El acostumbramiento conduce a la insensibilización, el dolor del Otro tiende a ser cotidiano, ese Otro ya no resulta vulnerable a mi sensibilidad (salvo que haya afectado a alguien de mi entorno). Todo ello es funcional al mercado, insensible a la solidaridad, en tanto sus intereses gobiernan como ley del más fuerte. Cuanto mayor sean los intereses del mercado, mayor el sentido de insolidaridad, luego mayor la exclusión simbólica y/o real como la autoexclusión simbólica y/o real. Por lo tanto, aparecen los mecanismos de agresión bajo el estilo de la insensibilidad y el disfrute, a riesgo del paroxismo de la morbosidad, proyectando lo malo en el otro. Ese otro "merece" ser agredido. Y se disfruta que el "bueno" agreda al "malo". Por tales motivos, ya la escuela no puede funcionar como corset (que se traduce en el lenguaje común “para que los niños no estén en la calle”). Así, también, y no como mero accidente, la incertidumbre aparece en el ambiente de la institución escolar, a pesar del “tsunami” normativo que la avasalla. Entonces, predomina el “miedo”, así como lo explican Brener, Gabriel y otros (2017), quienes incentivan “apostar a la construcción de una trama comunitaria, basada en el cuidado y la confianza en el otro, antes que en el miedo y en la exclusión”.

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LA ESCUELA EN TIEMPOS TURBULENTOS, DONDE
LO QUE IMPORTARÍA ES LA EVALUACIÓN ESTANDARIZADA.
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Revista Globalización.

Miguel Andrés Brenner.

Buenos Aires, Argentina

Agosto de 2017

De la evaluación docente como prepotencia
a la prepotencia de la evaluación.


Este trabajo presenta un modelo teórico. Como tal es una tendencia, una generalización, en tanto que en la praxis existen varianzas. Por tal motivo, no vale su aplicación, sin más, a cualquier circunstancia, en la medida que exija su readecuación. Además, tampoco intenta mostrar un sistema, pues no incluye a las múltiples dimensiones y variables en juego. Solamente es motivo de problematización.
Sus tópicos son…
  • La importancia de la escuela como mera simulación
  • Las condiciones materiales de existencia, la familia y la escuela
  • El miedo y la soledad del maestro
  • Ningún sistema escolar se ha salvado mediante la evaluación estandarizada
  • Fuentes de información
Y, de aquí en adelante, vayamos a nuestra tarea.

LA IMPORTANCIA DE LA ESCUELA COMO MERA SIMULACIÓN.

Si tomamos como indicador la cantidad de periodistas especializados en educación en relación a los especializados en cuestiones políticas, jurídicas, deportes, economía, espectáculos, etc., apreciaremos que son escasísimos quienes se dedican al ámbito educativo. Señala ello la poca importancia que le otorgan los medios de comunicación a la escuela, más aún considerando la importancia que tienen en la formación de la opinión pública en tanto responden al poder hegemónico.
Si tomamos como indicador la cantidad de discursos públicos en relación a la escuela, apreciaremos la desvaloración de la misma, tanto de sus maestros como de sus alumnos. Así, por ejemplo, cuando se afirma que “son unos vagos”, que toman a sus alumnos de “rehenes” en tiempos de paro (cuya connotación refiere a la delincuencia o al terrorismo). Mientras tanto, se los confronta imaginariamente con los docentes finlandeses que, si por hipotética fantasía estuvieran trabajando en Argentina, quizá también harían huelga. Aparece, ciertamente, la contradicción entre maestros que no sirven (según el decir del hasta hace poco Ministro de Educación de la Nación, Esteban Bullrich, 2016, “el sistema educativo argentino no sirve más”), cuya calidad educativa sería casi nula, con la exigencia de que estén en el aula para atender a sus alumnos; ¿qué haría un mal docente frente a sus alumnos? Si los docentes son desvalorizados política y mediáticamente, los alumnos realizan un aprendizaje social, no explícito, acerca de su no valía, incidiendo dicha apreciación negativamente en el proceso de enseñanza-aprendizaje del aula escolar. ¿Qué padre o madre entregaría a su hijo confiadamente a quien es una especie de terrorista o delincuente, a alguien que por el no aprende, salvo nada más que para que “no esté en la calle”?


LAS CONDICIONES MATERIALES DE EXISTENCIA, LA FAMILIA Y LA ESCUELA.

¿Desde qué lugar trataremos de interpretar la problemática? En primer lugar, consideraremos las condiciones económicas subyacentes, entendiendo la economía según la manera como los seres humanos resuelven sus necesidades materiales de existencia, definición que diside radicalmente con la que, usualmente, se enseña en nuestras universidades, signándola como “la administración de la escasez”, por cuanto la misma es una producción histórico política. De otra manera, y en la óptica de Enrique Dussel (2008), hay un principio ético material de la producción y reproducción de la vida humana en comunidad y en todos sus aspectos. La escasez no es ética, significado tal que repugna a los marcos teóricos, dentro de la economía, que justifican al capitalismo.
Veamos, entonces.
En Argentina, la constante fuga de capitales en una cantidad casi inimaginable, la inversión en bancas off-shore, el Coeficiente Gini que muestra una redistribución del ingreso nacional de modo dramáticamente injusto, altísimos procesos inflacionarios que se manifiestan en su afán exacerbado por la redistribución del Ingreso Nacional hacia sectores hegemónicos de la economía y la obvia disminución del consumo en bienes cruciales para garantizar condiciones de existencia aceptables, la especulación financiera, los negocios corruptos del sector empresario en complicidad de quienes ocasionalmente ocupan funciones de gobierno con el agravante de la no diferenciación entre poderosos empresarios y funcionarios políticos, la consiguiente destrucción del aparato productivo y la dependencia externa de divisas para gastos corrientes, que hipotecan el futuro de las nuevas generaciones que todavía no nacieron, entre otros, debilitan las condiciones de vida, en particular la de los sectores populares.
Todo ello importa porque bajo el modo de producción capitalista, el trabajo que lo implica, es núcleo central de la identidad familiar, aunque no sea al único. Desde su eje se estructura la familia. La ausencia del mismo o su precarización incide en el debilitamiento de dicha identidad, amén de la consecuente desorganización de la misma, sin poder los sectores populares adaptarse a las nuevas condiciones que ellos mismos no contribuyeron a crear. Es, entonces, que el futuro se torna incierto. Esa incertidumbre no es la de un Ilya Prigogine, bajo rasgos creativos, sino de desesperanza, sin expectativas, incidiendo fuertemente en las nuevas generaciones, en los hijos del presente histórico.
Los alumnos son hijos que viven y conviven en comunidades familiares o en lo que ha quedado de ellas en virtud del debilitamiento de la cohesión social, e internalizan las problemáticas de los adultos. Philippe Ariès postula el fin de la infancia moderna. Los niños no proyectan ya más los roles de los adultos a través de sus juegos, mas bien, viven con intensidad las mismas problemáticas del mundo de los mayores. Por ejemplo, viven con intensidad la ausencia o precarización laboral, la inseguridad en todo sentido, los desastres ambientales, la sexogenitalidad adulta. La incertidumbre los empodera. Y, en este plexo de relaciones, la escuela también es desvalorizada, aunque constituya uno de los pocos reductos públicos que quedan, o quedaban, libres de la mercantilización de la vida humana.
El actual proyecto de la mercantilización de la educación se enfrenta a múltiples resistencias, lo que marca señales de esperanza. Valga significar, a pesar de todo, la relevancia de la simbiosis entre la escuela y lo público que intenta mantenerse en la conciencia colectiva. En este contexto, la ausencia de expectativas en la población infantil y adolescente incide en un fuerte desestímulo hacia el aprendizaje y, por ende, se torna más difícil la enseñanza de los maestros.



EL MIEDO Y LA SOLEDAD DEL MAESTRO.

Y, si nos referimos al niño en general, éste se encuentra constituido como tal en un medio que lo insensibiliza, lo condiciona y lo acostumbra a la violencia (en latín violare significa forzar). La mercantilización exacerbada, bajo la consigna impuesta de la moda del “just do it” (sólo hazlo), ultra meritocrático de por sí y culpabilizador en caso del no éxito, conduce a la fragmentación, al individualismo, donde el “otro”, más que socio, es posible enemigo. Por ende, sería buena la violencia contra los enemigos. Pero, ¿a quiénes se define como enemigos? Ésa es la cuestión. Además, ¿es siempre buena la violencia? Veamos el caso de los medios masivos de difusión y de los video games, que coadyuvan a la construcción de un modo de ser en el que infligir dolor y sufrimiento es fuente de entretenimiento, disfrute y acostumbramiento. El acostumbramiento conduce a la insensibilización, el dolor del Otro tiende a ser cotidiano, ese Otro ya no resulta vulnerable a mi sensibilidad (salvo que haya afectado a alguien de mi entorno). Todo ello es funcional al mercado, insensible a la solidaridad, en tanto sus intereses gobiernan como ley del más fuerte. Cuanto mayor sean los intereses del mercado, mayor el sentido de insolidaridad, luego mayor la exclusión simbólica y/o real como la autoexclusión simbólica y/o real. Por lo tanto, aparecen los mecanismos de agresión bajo el estilo de la insensibilidad y el disfrute, a riesgo del paroxismo de la morbosidad, proyectando lo malo en el otro. Ese otro "merece" ser agredido. Y se disfruta que el "bueno" agreda al "malo". Por tales motivos, ya la escuela no puede funcionar como corset (que se traduce en el lenguaje común “para que los niños no estén en la calle”). Así, también, y no como mero accidente, la incertidumbre aparece en el ambiente de la institución escolar, a pesar del “tsunami” normativo que la avasalla. Entonces, predomina el “miedo”, así como lo explican Brener, Gabriel y otros (2017), quienes incentivan “apostar a la construcción de una trama comunitaria, basada en el cuidado y la confianza en el otro, antes que en el miedo y en la exclusión”.

Mientras tanto, el maestro es aprisionado entre las exigencias normativas y la presión del medio ambiente social y político, sin acompañamiento alguno. Al decir de un lenguaje usual, “el salame del sándwich”. Ese maestro se encuentra tensionado entre un régimen normativo y político que, en realidad, no lo valora, salvo en una discursividad teñida de mera simulación. Todo dependería de él, pero se halla “huérfano”.
Depende de la “buena” voluntad de las personas/docentes y de las pequeñas comunidades escolares, pero no ya de un sistema escolar imbricado en múltiples sistemas macro, el que los alumnos aprendan, el que los maestros aprendan, el que los alumnos enseñen, el que los maestros enseñen.

NINGÚN SISTEMA ESCOLAR SE HA SALVADO MEDIANTE LA EVALUACIÓN ESTANDARIZADA.

Para concluir o para iniciar la disputa. Un nuevo problema se presenta ante las evaluaciones estandarizadas en razón de ser promovidas desde un poder hegemónico que favoreció y favorece el debilitamiento de las condiciones de existencia de los sectores mayoritarios de la población. Sería como si luego de haber llenado de baches una ruta, de haber destrozado un vehículo y con un conductor sometido a un fuerte estrés, se le evaluara su llegada a destino con eficacia.
El informe McKinsey, a partir de una investigación realizada en 10 países considerados “exitosos” educativamente, según el Programa PISA - Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes -, realizada entre los años 2006 y 2007, establece que no existe correlación alguna entre evaluaciones externas estandarizadas y el mejoramiento de la calidad educativa, calidad en la concepción del neoliberalismo. Dicho informe también es citado en un trabajo publicado por la PREAL - Programa de Promoción de la Reforma Educativa en América Latina y El Caribe-, reconocida fuente originadora de textos neoliberales, en el marco de la OEI – Organización de Estados Iberoamericanos- , cuyos autores son Barber, Michael y Mourshed, Mona (2008): “Cómo hicieron los sistemas educativos con mejor desempeño en el mundo para alcanzar sus objetivos.” El citado documento no se da a conocer a la opinión pública, no es materia de disputa a fin de convencer acerca de las bondades de las evaluaciones estandarizadas externas, que se presentan como discurso “salvador”, pensamiento único. Mientras tanto, quienes colaboraron en la destrucción de las condiciones de vida de las mayorías populares, se proponen, también, como “salvadores” de la escuela pública.
¿No vale la pena, acaso, resistir con propuestas liberadoras, comunitariamente?
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FUENTES DE INFORMACIÓN

Barber, Michael y Mourshed, Mona (2008). “Cómo hicieron los sistemas educativos con mejor desempeño del mundo para alcanzar sus objetivos.” McKinsey & Company. PREAL. consultas: 10 de febrero de 2016)

Brener, Gabriel; Martínez, Marcela; Huego, Damián y Galli, Gustavo (2017). “El bullying tiene quien lo exprima”. En Publicación Voces en el Fénix, “Crisis y desafío de la educación secundaria”, número 62, Buenos Aires.

Brenner, Miguel Andrés (2017). “De cómo desarmar el criterio de la evaluación del desempeño docente en tiempos de voraz capitalismo neoliberal”http://www.educacionfutura.org/de-como-desarmar-el-criterio-de-la-evaluacion-del-desempeno-docente-en-tiempos-de-voraz-capitalismo-neoliberal/www.educacionfutura.org está administrada académicamente por profesores e investigadores de universidades públicas mexicanas. Este texto también se encuentra en otras pgs. web, como por ejemplo,

Bullrich, Esteban (2016) Coloquio IDEA, Instituto para el Desarrollo Empresarial de Argentina. http://www.infobae.com/economia/2016/10/15/5-hechos-destacados-del-52-coloquio-de-idea/ (consulta: 10 noviembre 2016)
Dussel, Enrique (2008). “Ética de la liberación en la edad de la globalización y la exclusión.” Madrid, Editorial Trotta.
McKinsey, Informe. “El éxito educativo depende de la formación del profesorado.”

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