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“A pesar de las restricciones que
las autoridades locales
imponen para todo tipo de manifestación anti-Foro, ya es tradición que grupos
alter mundialistas lleguen hasta la sede el evento luego de recorrer
muchos kilómetros por caminos secundarios totalmente nevados y
difíciles de transitar. “Nuestra marcha”, dicen los convocantes
de la huelga, iniciativa que reúne a organizaciones de diversos países
europeos, “es un llamado a la justicia global”. Y afirman: “Estamos comprometidos
con la justicia social, luchamos por un mundo donde todos tengan lo suficiente
para vivir y estamos a favor de una economía que ponga las necesidades de las
personas en el centro de sus preocupaciones”.
“Esos mismos días se reúne en la
ciudad de Zúrich “El otro Davos”.
Este año, con un enfoque en las “respuestas antimilitaristas a
la escalada de las tensiones y las guerras imperialistas, así como en la
solidaridad internacionalista con Palestina”. Tras todos estos años de doctrina
económica neoliberal, sostienen los convocantes del encuentro en Zúrich,
somos testigos de “un aumento de las injusticias sociales, el
empobrecimiento de una parte cada vez mayor de la población y una crisis de la
democracia liberal burguesa, de la que se aprovecha la extrema derecha
conservadora y reaccionaria. Los logros de los movimientos feministas se están
cuestionando, y la incitación al odio racial y la militarización son la nueva
norma de la política (inter)nacional”.
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Fuentes: Rebelión.
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DAVOS Y SU PROYECTO PLANETARIO EN CRISIS.
EL FORO ECONÓMICO MUNDIAL DESORIENTADO.
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Por Sergio Ferrari | 13/01/2026 | Economía
Fuente Revista Rebelión martes 13 de enero del 2026.
A partir del lunes 19 de enero y
durante cinco días, la ciudad de Davos, en los Alpes suizos, acoge la 56ª.
reunión anual del Foro Económico Mundial (World Economic Forum, o WEF en
inglés). La elite económica y política planetaria buscará en ese lugar
paradisíaco la manera de reasegurarse en medio de una compleja coyuntura
internacional marcada por cambios de paradigma.
A la medida de los más de 2.000
participantes previstos –entre ellos varias decenas de jefes de Estado y de
Gobierno– nuevamente Davos será una fortaleza amurallada. Para protegerla, cerca de cinco
mil efectivos militares y de otros cuerpos, el despliegue
de un sofisticado aparato logístico y, también, casi 50 kilómetros de
espacio aéreo semicerrado y bajo estricto control durante
toda la semana del evento. Punto clave de ese despliegue, la seguridad
de Donald Trump, que según diversas fuentes volverá a participar
presencialmente.
Según el Financial Times, el
presidente estadounidense
habría presionado a los organizadores para que excluyan temas
considerados «woke» del evento 2026. Según el periódico, altos
funcionarios estadounidenses solicitaron al Foro que evite o limite los
debates relacionados con el empoderamiento de la mujer, la diversidad,
el cambio climático y la financiación de la ayuda al desarrollo.
Son algunos de los temas que Donald Trump critica regularmente,
acusando a las instituciones internacionales de promover
una agenda progresista contraria a los intereses estadounidenses.
En este “momento crucial”, según los
convocantes, la nueva
reunión anual en Davos se basa en la tradición del Foro de reunir
a actores de diferentes geografías, sectores económicos y generaciones
para fomentar un diálogo real, abordar desafíos compartidos y
destacar las innovaciones que están impulsando el futuro. Bajo
el eslogan “Un espíritu de diálogo”, sus organizadores lo han
estructurado como una serie de debates sobre cinco
desafíos globales: la cooperación en un mundo en disputa, la apertura de
nuevas fuentes de crecimiento, la inversión en el ser humano, el despliegue
responsable de la innovación y la construcción de prosperidad
dentro de los límites planetarios. “En medio del creciente fraccionamiento”,
argumentan,
“la complejidad
acelerada y el rápido cambio tecnológico, la necesidad de una plataforma
imparcial para el diálogo nunca ha sido tan urgente”. Al mismo tiempo, los cambios en
los mercados y la incertidumbre geopolítica están reescribiendo las
reglas del comercio global, reconocen sus organizadores (https://www.weforum.org/meetings/world-economic-forum-annual-meeting-2026/).”
Foro
debilitado en un contexto complejo.
La cita a partir del 19 de enero constituye un gran desafío
para el Foro luego de cincuenta y cinco años de existencia y tras
una crisis interna tan reciente como profunda. El futuro mismo
del WEF dependerá, a mediano plazo, de sus resultados de esta
edición. Concretamente, de su capacidad para atraer nuevamente personalidades
representativas del gran sector empresarial y de las elites
políticas mundiales y, además, recuperar una confianza parcialmente
perdida debido a esa crisis.
En octubre de 2025, la plataforma
helvética swissinfo publicó un artículo bajo el título “El
declive de Davos: ¿logrará sobrevivir el Foro Económico Mundial?”. Retomando un análisis
del Financial Times, el artículo menciona un informe investigativo
sobre las serias acusaciones de malversación de fondos y abuso del
personal contra Klaus Schwab durante su gestión como director
ejecutivo del WEF.
Si bien los resultados formales de la
investigación blanquearon
a Schwab, fundador del Foro e histórico pionero de este, “más que
cerrar un capítulo”, afirma el artículo,
“el Informe marcó el
final del lento y doloroso desmoronamiento del legado de Schwab y de la propia
institución”.
Irónicamente, alega, “todo el desasosiego que hay de puertas adentro del
Foro Mundial refleja también el destino del orden multilateral que [Schwab]
defendía.” En otras palabras, “La crisis del Foro pone punto final a
toda una era: al periodo de integración global posterior a la Guerra Fría, al
optimismo de mercado y al institucionalismo liberal. Esa era dio vida a Davos y
durante décadas Davos la encarnó”.
“Con crisis internas y
externamente debilitado”,
advierte el artículo, el Foro “se encuentra en una fase de incertidumbre”.
Aún más: podría estar enfrentándose al principal reto que ha tenido desde su
fundación en 1971 debido a “múltiples obstáculos: el retroceso de la
globalización, una desconfianza generalizada hacia las élites y la abrupta
transición del liderazgo de Klaus Schwab”.
Y concluye que
“el mundo es muy distinto en 2025. La economía global se ha fragmentado, la política relacionada con el cambio climático influye directamente las agendas nacionales y las nuevas tecnologías enrarecen la visión de las sociedades sobre el futuro… La premisa fundadora del Fondo Económico Mundial de que el diálogo entre las élites es capaz de superar las diferencias suena cada vez más desfasado”
Protestas
ciudadanas.
Aunque el movimiento “altermudialista”
aglutinado alrededor del 2000 en el Foro Social Mundial de Porto Alegre también ha perdido bastante
capacidad de convocatoria, de todos modos, las voces contra Davos
continúan vigentes y se expresan en formas, espacios y convocatorias muy
variadas. Así, por ejemplo, una manifestación de protesta
frente al mismo Centro de Convenciones de Davos durante las sesiones
del Foro y la “huelga contra Davos”, el fin de semana anterior a la apertura
del WEF.
A pesar de las restricciones que las
autoridades locales
imponen para todo tipo de manifestación anti-Foro, ya es tradición que grupos
alter mundialistas lleguen hasta la sede el evento luego de recorrer
muchos kilómetros por caminos secundarios totalmente nevados y
difíciles de transitar.
“Nuestra marcha”, dicen los convocantes de la huelga,
iniciativa que reúne a organizaciones de diversos países europeos,
“es
un llamado a la justicia global”.
Y afirman:
“Estamos comprometidos
con la justicia social, luchamos por un mundo donde todos tengan lo suficiente
para vivir y estamos a favor de una economía que ponga las necesidades de las
personas en el centro de sus preocupaciones”.
Esos mismos días se reúne en la ciudad
de Zúrich “El otro Davos”.
Este año, con un enfoque en las
“respuestas
antimilitaristas a la escalada de las tensiones y las guerras imperialistas,
así como en la solidaridad internacionalista con Palestina”. Tras todos estos años de doctrina
económica neoliberal, sostienen los convocantes del encuentro en Zúrich,
somos testigos de “un aumento de las injusticias sociales, el
empobrecimiento de una parte cada vez mayor de la población y una crisis de la
democracia liberal burguesa, de la que se aprovecha la extrema derecha
conservadora y reaccionaria. Los logros de los movimientos feministas se están
cuestionando, y la incitación al odio racial y la militarización son la nueva
norma de la política (inter)nacional” (https://www.europe-solidaire.org/spip.php?article77493#outil_sommaire_0).
Por su parte, varios grupos juveniles y anticapitalistas han convocado
una manifestación en las calles de Berna el 17 de enero. Y entre
el 23 y el 30, también en Berna, se realizará el ya habitual
“Tour de Lorraine” (Recorrido por la Lorraine), movilización con
actividades políticas, sociales y culturales en ese barrio alternativo
de la capital suiza. El afiche de convocatoria dice:
“¡Formen pandillas
coloridas! ¡Fortalezcan la resistencia en solidaridad! ¿Cansado del ambiente de
crisis? ¿Aún tienes esperanza o ya te has dado por vencido? Sea como sea, ¡ya
es hora de unir fuerzas!” Los convocantes responden: “¡Estamos convencidos de
que juntos somos fuertes! Para lograrlo, debemos explorar puntos en común y
forjar alianzas. Varios principios compartidos nos sirven de base, tal como lo
indica el programa del Tour de Lorraine: la solidaridad cotidiana, la
sostenibilidad y la justicia global”.
El planeta se confronta a un nuevo
paradigma que busca
poner en jaque al actual modelo multilateral, sus reglas e
instituciones. En paralelo, se percibe la crisis de iniciativas
que, como el Foro de Davos, durante el último medio siglo aportaron
fundamentos ideológicos al sistema que hoy transita ese cambio de
rumbo. Interrogantes y desafíos también válidos para el movimiento
altermudialista, el cual, sin embargo, sigue considerando
a Davos como un emblema simbólico a denunciar. Convencido
que solo la movilización ciudadana multiplicada puede asegurar
rectificaciones a una tendencia mundial peligrosa y autodestructiva y
contribuir así a un planeta más justo, sustentable y en paz.
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