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“Al desplazar el foco hacia la política exterior (Venezuela, Groenlandia, ayuda al
desarrollo), los cardenales
rompen la narrativa de que el conflicto Iglesia-Trump se limita a
“cuestiones internas“ y muestran que está en juego la imagen moral de
Estados Unidos en el mundo. En el plano simbólico internacional, la carta
debilita la pretensión de la administración Trump de presentarse como
defensora ejemplar de la vida y de la libertad religiosa, al recordarle
que esos principios implican también limitar el uso de la fuerza, sostener
la cooperación internacional y proteger a los pueblos vulnerables afectados
por sanciones, guerras y recortes de ayuda. La referencia explícita a una
“brújula moral” sitúa a los cardenales como portavoces de una visión
católica de las relaciones internacionales que contrasta con el nacionalismo de
“intereses estrechos” y refuerza la lectura de que el magisterio reciente del
papa pretende corregir esa deriva.
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Los firmantes fueron los cardenales Blase J. Cupich (Chicago), Robert W. McElroy (Washington) y Joseph W. Tobin (Newark, Nueva Jersey).
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TRES CARDENALES DE ESTADOS UNIDOS VERSUS TRUMP.
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La Habana (Prensa Latina) Tres
cardenales de Estados Unidos hicieron público un texto dirigido a la
administración de Donald Trump, en el que cuestionan con dureza su política exterior
y le piden que adopte una "brújula moral" en sus decisiones
internacionales.
enero 25, 2026
Por Enrique González.
Colaborador de Prensa Latina
El texto, dado a conocer el pasado 19
de enero, no es una carta privada al mandatario, sino una declaración pública
dirigida a la “administración Trump” y a la opinión pública estadounidense y
eclesial.
Los firmantes son cardenales
estadounidenses de gran peso y pertenecen al ala progresista de la Iglesia
católica en Estados Unidos, con énfasis en temas como justicia social, derechos
humanos, migración e inclusión, alineados con la visión de los papas Francisco
(2013-abril de 2025) y León XIV.
Esta declaración surgió tras el
consistorio celebrado en Roma los días 7 y 8 de enero, donde se manejaron
preocupaciones de carácter global como consecuencia de las recientes políticas
de Trump.
Ellos se inspiraron explícitamente en
un discurso de política exterior pronunciado por el papa León XIV el pasado 9
de enero ante el Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede, que
criticaba el recurso de la fuerza y la erosión del orden jurídico internacional.
La carta de los tres cardenales
estadounidenses ha tenido sobre todo un impacto simbólico y político.
Refuerza la percepción de una
creciente distancia entre una parte importante de la jerarquía católica de
Estados Unidos y la actual administración, especialmente en materia de política
exterior.
En esencia los tres cardenales
critican la política exterior de Trump en Venezuela, Ucrania y Groenlandia, así
como los fuertes recortes a la ayuda internacional.
Los prelados acusan a la
administración Trump de privilegiar intereses nacionales “estrechos” y del uso de la fuerza por encima
de la dignidad humana, el derecho internacional y la paz. Piden explícitamente
que la política exterior se rija por una “brújula moral” renunciando a la
guerra como instrumento habitual y considerando la acción militar solo como
último recurso.
Los cardenales subrayan que no respaldan a ningún partido o movimiento político concreto, sino que buscan que Estados Unidos recupere su prestigio moral global mediante una política exterior guiada éticamente y orientada al bien común.
DIVERSAS REACCIONES
El documento ha producido diversas
reacciones en los medios de la iglesia y el mundo católico en general. Diversas
publicaciones destacan que se trata de una intervención inusual por su dureza y
por el rango de los firmantes, considerándolo como un punto de inflexión en la
actitud de la Iglesia estadounidense hacia Trump.
Se destaca cómo es la segunda vez en
pocos meses que la jerarquía católica de Estados Unidos confronta abiertamente
a la administración Trump, tras la condena previa a las deportaciones masivas y
la retórica contra los migrantes.
La carta consolida a estos cardenales
como referentes morales críticos dentro del electorado católico, que en ciclos
anteriores había estado parcialmente alineado con Trump en temas como aborto y
libertad religiosa.
En el plano político, alimenta el
debate sobre la legitimidad moral de la intervención militar en Venezuela, las
amenazas sobre Groenlandia y el recorte de la cooperación internacional.
Algunos analistas señalan que el texto puede debilitar el apoyo a Trump entre católicos moderados y una parte de los votantes sensibles a argumentos éticos sobre la guerra, la migración y la pobreza global.
RELACIÓN CON ROMA
Si bien no existe un pronunciamiento
explícito de la Santa Sede al respecto, varios sitios noticiosos como “Vatican News” y “L
Osservatore Romano” han publicado trabajos que destacan el contenido del
documento, presentándolo como una evaluación de la política exterior de Estados
Unidos a la luz de los principios del actual Pontificado.
La carta se presenta como una especie de aplicación, en
clave estadounidense, de los criterios morales que la Santa Sede viene marcando
en política internacional. Sin dudas, se ha convertido en un fuerte mensaje
procedente de una parte del Episcopado Norteamericano.
En los últimos días se han producido
varias declaraciones personales de los cardenales firmantes:
Cupich subraya que como pastores no
pueden quedarse de brazos cruzados mientras se toman decisiones que condenan a
millones de personas a vivir al borde de la existencia, al apreciar en el papa
una guía clara que debe aplicarse a la conducta nacional.
Por su parte, McElroy insiste en que
cuando el interés nacional se concibe de forma estrecha, sin solidaridad entre
países ni respeto a la dignidad humana, se causa “un inmenso sufrimiento” y un
“ataque catastrófico” a la paz justa.
Con respecto a Tobin, este advierte
cómo la escalada de amenazas y conflictos armados puede destruir las relaciones
internacionales y hundir al mundo en un “sufrimiento incalculable”.
En el plano político interno, la carta añade presión moral sobre una administración que ya enfrenta críticas episcopales por temas como migración y derechos de los refugiados, contribuyendo a la polarización dentro del catolicismo estadounidense entre quienes priorizan la agenda pro-vida de Trump y quienes ponen el acento en temas sociales.
Al desplazar el foco hacia la política
exterior (Venezuela, Groenlandia, ayuda al desarrollo), los cardenales rompen la narrativa de que el conflicto
Iglesia-Trump se limita a “cuestiones internas“ y muestran que está en
juego la imagen moral de Estados Unidos en el mundo.
En el plano simbólico internacional, la carta debilita la pretensión de
la administración Trump de presentarse como defensora ejemplar de la
vida y de la libertad religiosa, al recordarle que esos principios
implican también limitar el uso de la fuerza, sostener la cooperación
internacional y proteger a los pueblos vulnerables afectados por sanciones,
guerras y recortes de ayuda.
La referencia explícita a una “brújula
moral” sitúa a los
cardenales como portavoces de una visión católica de las relaciones
internacionales que contrasta con el nacionalismo de “intereses estrechos” y
refuerza la lectura de que el magisterio reciente del papa pretende corregir
esa deriva.
arb/EG
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