domingo, 24 de mayo de 2020

¿QUIÉN GANÓ LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL? LIMA. LA TRAGEDIA DEL ESTADIO NACI0NAL. 56 AÑOS DEL HORROR QUE DEJÓ MÁS DE 300 MUERTOS.

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LA BUENA LECTURA. Para su buena lectura, presentamos dos Artículos publicados en nuestra Página de Facebook - dos etapas diferentes y distantes en tiempo y en el espacio. La década de los 40' del siglo XX y el fin de la Segunda Guerra Mundial, es decir, "Quién ganó la Segunda Guerra" publicado hoy en el diario argentino Página/12. Años de 1944-1945. Y el segundo Artículo está relacionado con la Historia del Fútbol peruano. 20 años después, es decir - 1964 - año de la Clasificación de las Selecciones Fútbol Juveniles de PERÚ Y ARGENTINA para las Olimpiadas de Tokio 1964 -partido realizado en el Estadio nacional del Lima el domingo 24 de mayo de 1964. A mitad del segundo tiempo, se produjeron serios incidentes, que marcan con sangre la Historia del Fútbol Peruano. A continuación tenemos los dos artículos muy importantes hoy cuando el Coronavirus, cierra y golpea definitivamente a la globalización neoliberal con el cierre de fronteras, cierre el comercio nacional e internacional, cero producción industrial, Cero el precio del Petróleo a nivel internacional al igual que las Bolsas del Mundo. El Turismo reducido a cero. Se comenta con seriedad y responsabilidad que se producirá una de las más profunda y desastrosa RECESIÓN sólo vistas en el mundo por segunda guerra mundial. Ya la vivimos hoy con la presencia de tres Pandemias. Sanitaria y COVID 19, la pandemia del HAMBRE y la Pandemia del DESEMPLEO globalizado. Y como también todos los DEPORTES están totalmente paralizados y se estudian ciertos protocolos, unos para reaparecer en el mes de Junio y otras en Julio. Es muy importante conocer cómo se presentó esta Tragedia del Estadio nacional de Lima Perú, ayer sábado 24 cuando se han cumplido 56 años.Amigos y Amigas, tenemos las dos lecturas. Saludos.

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El Ejército Rojo -soviético- entra en Berlín. Iza la bandera ROJA del Proletariado Mundial, la bandera de la Unión Soviética URSS. en plena Plaza Central de la Capital Alemana - antes de la división - en Alemania Oriental y su capital Berlín - y años después la construcción del Muro de Berlín en tiempos de la Guerra Fría - la lucha y guerra ideológica política entre Moscú y Washington, entre Socialismo y capitalismo. y Alemania Occidental o República Federal Alemana y su capital Bonn. El Muro de Berlín cayó el 9 de noviembre de 1989. el Fin de la Guerra Fría y la Bipolaridad Mundial. Estados Unidos-Rusia. La globalización neoliberal, la Unipolaridad global y el Estado policiaco mundial: Estados Unidos.

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¿QUIÉN GANÓ LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL?
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José Pablo Feinmann

Página/12 domingo 25 de mayo del 2020.

Se cumplen setenta y cinco años del fin de la Segunda Guerra Mundial. Se dice que la actual gravísima pandemia es la peor desde ese acontecimiento. Es posible. Hay que preguntarse por qué ocurrió esa anterior pandemia. La llamada Segunda Guerra fue resultado –en muchos aspectos- de la primera. La ambición torpe de las potencias ganadoras fue hasta el extremo de humillar a Alemania con un tratado de paz que era, sin más, una injuria. ¿Qué sectores de Inglaterra, Francia y Estados Unidos cometieron tal torpeza? Los de siempre: los banqueros y los militares. Alemania quedó en la ruina y no tuvo manera de levantarse. Para colmo, los revolucionarios espartaquistas fueron derrotados y un militar –alemán, claro- liquidó de un tiro en la cabeza a Rosa Luxemburgo, que fue arrojada como un despojo apiojado a un riacho y ahí quedó, en el lecho de ese río, víctima de la brutalidad del ejército derrotado en los campos de batalla de las trincheras y los gases letales. Porque la Primera Guerra fue terrible. Una matanza ciega, donde algunos no sabían contra quien o a favor de quien luchaban. Se dijo que sería la “guerra que habría de terminar con todas las guerras”. Falso. Cuando los aliados le impusieron a Alemania el Tratado de Versalles pusieron los cimientos de la siguiente guerra, que superó en horrores a la primera.



Alemania. Rosa de Luxemburgo fue asesinada y los revolucionarios Espartaquistas fueron derrotados.
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Alemania buscó recuperarse con la social-democracia de la ruidosa República de Weimar, con sus cabarets y su cine expresionista. Pero fue una democracia débil. En sus entrañas creció sin mayores problemas (aunque no dejó de tenerlos) el nacionalsocialismo, con las bandas callejeras de las SA y el golpe de la cervecería de Munich, que el ejército aún (apenas aún) leal a la democracia de Weimar hizo fracasar. Hitler quedó levemente herido, Göring duramente y Röhm (la cabeza de las SA) fue arrestado de inmediato. Hitler fue sometido a un juicio con jueces y fiscales que lo admiraban y, en su defensa, pronunció unos discursos formidables que le ganaron más adeptos. Luego, en 1924, fue recluido en la prisión de Landsberg por unos meses. Lo trataron muy bien y el futuro Führer dictó a Rudolf Hess el libro que sería la Biblia del nacionalsocialismo, Mi lucha. Todo estaba claro ahí. El tipo era un paranoico criminal, lleno de odio, ambiciones desmedidas y un racismo (odio a los judíos, a los gitanos, a los eslavos) que prenunciaba lo que vendría. El fracaso del golpe de Munich le enseñó que sería imposible llegar al poder con esa metodología. Habría que hacerlo por medio de la democracia y el parlamentarismo. Encontró a un genio de la propaganda, un hombre de baja estatura, rengo, tenaz, con una sonrisa arrolladora (cuando sonreía) y una inteligencia indudablemente poderosa. Era Joseph Goebbels.





Adolfo Hitler. El Fúher en el Poder con los nacionalsocialistas- los nazis - en la foto con Joseph Goebbels, considerado como "el genio de la propaganda" Nazi.
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En 1933 los nazis llegan al poder. Las cárceles están llenas de opositores políticos, las masas (que han visto el despliegue de la brutalidad de las SA en las calles y contra los comunistas) le temen al vertiginoso Führer, pero, a la vez, ven en él (dentro de una economía devorada por la inflación) al único posible salvador de la patria. Grave error que pagarían caro. Hitler llevaría el país al desastre total. Desencadenaría una guerra que habría de amontonar entre 50 y 75 millones de muertos. Al final, recluido en el búnker de la cancillería, con un parkinson que lo hacía temblar, con la mirada perdida, drogado, desolado ante la aplastante derrota habría de pegarse un tiro. Ya Goebbels era el nuevo Führer, dio el último discurso fragoroso (con los soviéticos a 200 metros) y luego envenenó a sus seis hijos, le pegó un tiro a su esposa Magda, una nazi recalcitrante, y se mató él. La Segunda Guerra Mundial había terminado.

El ascenso de Hitler al poder fue apoyado por la oligarquía industrial alemana, por las acerías británicas y norteamericanas, por la Ford (Hitler tenía un retrato de Henry Ford en su despacho), la General Motors, la tibieza de Francia y la endeblez negociadora de Inglaterra por medio de su primer ministro Neville Chamberlain, que admiraba el crecimiento de Alemania. Hasta Churchill dijo, en 1938, que desearía un hombre como Hitler si su país se viera en problemas graves. ¡Y la versión occidental dice que todo se debió al pacto Molotov-Ribbentrop que permitió la invasión a Polonia! La Unión Soviética fue el país que menos apoyó a Hitler en comparación con las otras grandes potencias. Y fue la que más hizo para derrotarlo. No es que uno sea stalinista ni bolchevique, Dios nos libre, pero la verdad hay que decirla. Sobre todo, cuando occidente insiste en falsear la historia.

El error que llevó a Hitler a perder la guerra fue la apertura de un segundo frente en el Este, la Operación Barbarrosa. Arrojó, sobre la URSS, 200 divisiones. Unos tres millones de hombres. Repitió el brillante método de la Blitzkrieg, la guerra relámpago. Avanzó con una rapidez fulminante en territorio ruso. Los horrores que cometieron los alemanes en esa campaña son incontables e indescriptibles. Mataron a millones de campesinos, eslavos todos, una raza inferior para los nazis. Leningrado resistió con heroísmo. Shostakovich, en pleno sitio de la ciudad, compuso su séptima sinfonía. Y los nazis se detuvieron en Stalingrado, un punto de conquista cuyo nombre seducía a Hitler. Goebbels no manejó la propaganda de la campaña de Rusia. Se había opuesto a la apertura de un frente en el Este. No se había ganado la batalla de Inglaterra. Los aviones de la Royal Air Force desplegaron un coraje poderoso y frenaron a los incesantes aviones de la Luftwaffe de Hermann Göring, que había sido un as de la aviación durante la primera guerra. No se podían distraer 200 divisiones en Rusia cuando aún Inglaterra estaba lejos de ser vencida. Pero Hitler, en 1941, cuando invade Rusia, cree aún en la invencibilidad de la Wermacht. Stalingrado lo golpeó duramente. El mariscal von Paulus, al frente de la Operación Barbarrosa, se rindió incondicionalmente y empezó a colaborar con los soviéticos.


El Ejército Rojo - soviético - entra en Berlín - con una derrota aplastante a los ejército nazis. Pero antes perdieron más de 27 millones de hombres cuando el Füher atacó diversas Ciudades rusas.
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Entonces el Ejército Rojo pasó a la ofensiva. Y entraron en Berlín y plantaron una bandera roja en lo alto del Reichtag y ganaron la guerra. Habían perdido 27 millones de hombres. Se cumplieron en estos días 75 años. Inglaterra fue heroica resistiendo a la Luftwaffe en 1940. Los norteamericanos, y sus aliados, invadieron Normandia y lucharon contra 10 divisiones alemanas. Patton (que, al fin de la guerra, quería rearmar a las SS y avanzar hasta Moscú que era “el verdadero enemigo”) fue un general brillante. Eisenhower también. Y el orgulloso Montgomery no menos. Pero el general Zhukov y su Ejército Rojo fueron los que más hicieron por la derrota del nacionalsocialismo. Las películas de Hollywood nos contaron con Spielberg los horrores del desembarco en Normandía, Francias Ford Coppola escribió el magnífico guión sobre el magnífico Patton, y los rusos hicieron películas, que nunca vimos, para contar la resistencia de su pueblo y la eficacia heroica de sus soldados. Hay que contar esta versión. No solo es justa, también es cierta.

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LIMA. LA TRAGEDIA DEL ESTADIO NACI0NAL.
56 AÑOS DEL HORROR QUE DEJÓ MÁS DE 300 MUERTOS.

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UNA HISTORIA PARA RECORDAR.

Arequipa domingo 15 de mayo del 2020.


Se cumplen 56 años del Perú-Argentina que terminó con 328 muertos. Por un GOL injustamente anulado, a “Kilo” Lobatón de la selección peruana- RESPONSABLES. ÁRBITRO. ANGEL PAZOS. PROVOCADOR. El NEGRO “BOMBA”. REPRESIVO comandante AZAMBUJA. RESPONSABLE POLÍTICO ministro JUAN LANGUASCO. GOBIERNO del Arq. FERNANDO BELAUNDE. Clasificación a Olimpiadas de TOKIO 1964. Los sucesos trágicos que dejaron 328 muertos. El 24 de mayo de 1964 es una fecha negra para el mundo del fútbol. El Estadio Nacional de Perú fue escenario de un choque que acabó de la peor forma posible. Muchos hinchas esperaban con ansias el compromiso entre dos selecciones referencias del momento. El partido se paró por una decisión arbitral que terminó en desastre.

EL ONCE INICIAL de la escuadra nacional, según consigna El Comercio, estaba integrado por Barrantes (arquero), Guerrero, Castillo, Chumpitaz y Sánchez (defensas); Lara, Rodríguez y Zavala (volantes); Cassaretto, La Rosa y Víctor ‘Kilo’ Lobatón (delanteros).

 


¿CUÁNTA VIOLENCIA puede aparecer alrededor de un estadio? ¿Cuántas muertes caben dentro de un encuentro de fútbol? ¿Cuánto dolor es capaz de soportar la pelota? Cualquier tipo de imaginación alrededor de una tragedia futbolística resultaría escasa comparada con los hechos sucedidos hace 56 años, el 24 de mayo de 1964, en el Estadio Nacional de Lima. Sucesos trágicos que dejaron como resultado al menos 328 muertos y más de 500 heridos, mientras las selecciones juveniles de PERÚ Y ARGENTINA luchaban por la clasificación a los Juegos Olímpicos de TOKIO. El combinado argentino estaba integrado por destacados futbolistas como el arquero Agustín Cejas y el defensor Roberto Perfumo.

PERÚ SUMABA DOS TRIUNFOS Y UN EMPATE, necesitaba con urgencia una victoria. Más de 45.000 personas poblaban las tribunas. El equipo peruano tomó el control del juego desde el inicio, pero no pudo marcar. El primer tiempo del partido presentó escasas oportunidades de gol. En la segunda parte, los argentinos se adelantaron en el campo. A los 18 minutos, un saque de esquina argentino fue mal rechazado por el portero peruano Barrantes y el argentino Néstor Manfredi remató para anotar el primer gol del partido. PERÚ tomó las riendas del encuentro para buscar la igualdad. A los 35 minutos, el defensa argentino Horacio Morales intentó despejar, pero la pelota rebotó en el pie del peruano Víctor “Kilo” Lobatón y viajó al fondo de la red. Sin embargo, el árbitro uruguayo Ángel Eduardo PAZOS anuló la jugada por falta del delantero local. Siguieron entonces airadas protestas de los peruanos y de los hinchas, aunque el juego continuó. Pero a los 40 minutos comenzaron los incidentes que terminarían en tragedia.

SUCESOS TRÁGICOS que dejaron como resultado al menos 328 muertos y más de 500 heridos, mientras las selecciones juveniles de Perú y Argentina definían la clasificación a los Juegos Olímpicos de Tokio.

UN HINCHA APODADO EL “NEGRO BOMBA” saltó al césped para agredir al árbitro. La policía lo detuvo, pero luego otro aficionado dentro del campo de juego quiso agredir al árbitro con el cuello de una botella. Entonces el juez decidió dar por terminado el partido por falta de garantías. Los hinchas comenzaron a arrojar botellas, piedras, butacas y otros elementos al campo de juego, mientras prendían fuego las instalaciones de madera de las tribunas. Como muchos fanáticos querían ingresar al campo, la policía soltó a sus perros y lanzó gases lacrimógenos hacia las gradas, lo que provocó un desbande general. Miles de hinchas se dirigieron entonces hacia las salidas del estadio, pero muchas de ellas estaban cerradas, del sector norte. En medio del desastre, muchas MUJERES Y NIÑOS cayeron al suelo y los fanáticos pasaron por encima de ellos, provocando heridas o la muerte




LOS GRITOS DE AYUDA FUERON EN VANO. La mayoría de los muertos se produjo en las puertas 10, 11 y 17. Una buena parte de las víctimas murieron aplastadas, muchos otros fallecieron por asfixia. Cuando los accesos se abrieron, la tragedia ya se había consumado. Sin embargo, no todo quedaría allí. Afuera del estadio se incendiaron una decena de autos y autobuses, se produjeron saqueos y fueron atacados edificios, iglesias y oficinas. La policía volvió a disparar y se estima que allí también se produjeron víctimas por las balas de las fuerzas de seguridad. Los fanáticos, los médicos y la policía comenzaron a recoger los cuerpos en medio de una leve llovizna. Después del partido, muchas personas se agolparon en las puertas de los hospitales y comenzaron a gritar contra la policía. Portavoces del gobierno peruano atribuyeron los incidentes “a la exaltación de algunos espectadores que invadieron el campo de juego”. En su edición del día siguiente, el periódico El Comercio calculaba que el 80% de los muertos fueron adultos hombres, la gran mayoría de ellos jóvenes, de entre 18 y 22 años; que el 10% fueron niños y otro porcentaje similar, mujeres.

AÑOS DESPUÉS, concluyó en su informe judicial que la investigación del gobierno no reflejaba el número real de víctimas, ya que allí se omitieron aquellos que murieron por disparos de la policía. Castañeda señaló al ministro de Gobierno, JUAN LANGUASCO, como el verdadero responsable de la tragedia.

LA VERSIÓN QUE ENTONCES circuló en Lima fue que esos detenidos ayudaron a enterrar cadáveres en una fosa común en la zona del Callao, aunque el rumor nunca fue confirmado. 1964 fue un año turbulento para la sociedad peruana. Los precios de los alimentos se dispararon y la sociedad se movilizaba. En aquel tiempo, se registraron huelgas de trabajadores bancarios, metalúrgicos y universitarios. También se produjeron levantamientos de campesinos en zonas andinas y fue el tiempo donde surgieron los primeros movimientos guerrilleros. Crecieron las migraciones internas del campo a la ciudad y fue especialmente en Lima donde surgieron barrios marginales, con miles de personas que habitaban viviendas precarias y no encontraban trabajo. Tras el partido, ERNESTO DUCHINI, el entrenador argentino, declaró ante la prensa: “Ansiaba la victoria, pero a este precio hubiera preferido la más humillante de las derrotas”. Fuente. Javier Szlifman.- Diario Líbero. También. Página/12- Argentina Pablo Raúl domingo 25 de mayo del 2020.

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