La construcción de Democracia y Ciudadanía
es un proceso social y político, que viene desde la Sociedad Civil – el escenario
de escenarios de las clases o la lucha de clases -, hoy es el Poder Local
Popular, es la ciudadanía en la calle, en la plaza pública – recordando lo que fue
el Ágora griega, en Atenas hace 25
siglos – (hoy convertido en un laboratorio de política espantosa, destrucción
y liquidación de los derechos del pueblo). Esa es la Sociedad Civil, Real, emergente, popular, plural, democrática,
autónoma, fuente, raíz y manantial histórico de la Democracia Directa y la
Ciudadanía Política. Los Ciudadanos,
La participación ciudadana, la forja y construcción de nuevos Líderes Comunitarios representa la base y fundamento del
proceso social, cultural y político, nunca terminado y siempre renovado como es
la construcción de Ciudadanía,
proceso múltiple que también comprende la conquista y vigencia de derechos sociales,
políticos constitucionales –fortaleza del
Estado de Derecho –. Trabajar políticamente por el reconocimiento desde la Nueva Democracia - sobre la base de la Rendición de Cuentas - por la credibilidad social, el rescate y reconstrucción de la Confianza personal, social e institucional, con el objetivo estratégico de conseguir la legitimidad
de las Instituciones desde la Opinión Pública; construcción Institucional principal para luchar por la estabilidad política del proceso
democrático: organización, representación,
programa de gobierno, participación ciudadana, cultura local e identidad
cultural colectiva, Nuevos Líderes y Liderazgo Comunitario, Comunicación
Intercultural, nuestra Naturaleza y en lo principal nos trae un Mensaje Nuevo, producto de la realidad compleja, múltiple y
turbulenta, donde esta posesionada
históricamente la Sociedad Civil.
La Ciudadanía Política, como nuevos actores
sociales y políticos – donde todos
somos capaces de ser sujetos históricos de cambio – en el proceso social y
político de la participación ciudadana
– sistema político, escenario de grandes cambios sociales y exitosas
transformaciones políticas,- es decir, estamos actuando, trabajando, participando
activamente, así como empoderando los sectores sociales más vulnerables e históricamente excluidos y marginados por el Estado, en la construcción
de un nuevo proceso político revolucionario. (La
Revolución Sandinista en
la historia político latinoamericana, marca en sí un proceso de inflexión
política – no como copia o calco de otros procesos revolucionarios, sino como creación histórica de su pueblo).
Proceso político de transformación
revolucionaria, que ha roto los esquemas anteriores, las ataduras burguesas
y principalmente debe superar la dominación de las viejas instituciones que amarran, someten y explotan a los Ciudadanos – al pueblo, trabajadores, comunidades
históricas – ahora participantes activos
desde la nueva sociedad civil, donde el diálogo democrático, respetuoso, horizontal, como mecanismo
constitucional canaliza sus aspiraciones, origina y crea políticas de consenso, una Nueva Democracia Política Directa, Participativa, Ciudadana, recrea y desarrolla contextos sociales múltiples, de vigencia y respeto
de los Derechos Humanos, plataforma principal y central de todo proceso político revolucionario.
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El proceso revolucionario, democrático y constitucional - decíamos no es copia, ni calco, sino creación histórica de cada pueblo - tenemos aquí a varios de los iniciadores de la Nueva Democracia de Ciudadanos, Participativa y de Izquierda progresista y revolucionaria en América Latina. Evo, Hugo, Daniel y Raúl en un intercambio de opinión política y compromiso revolucionario de creación del CELAC.
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CONSTRUCCIÓN
DE DEMOCRACIA Y CIUDADANÍA.
"NUEVO PROCESO POLÍTICO DEMOCRÁTICO Y REVOLUCIONARIO".
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Alejandro Serrano Caldera.
Nicaragua. La Prensa Lunes 22 de diciembre del 2014.
Las manifestaciones
realizadas en diferentes puntos del país por ciudadanos cuyos derechos de
propiedad se ven amenazados por los concesionarios para la construcción del
Canal Interoceánico, lo mismo que la manifestación del pasado 10 de diciembre
en Managua con la presencia de organizaciones de la sociedad civil,
representantes de algunos partidos políticos, ciudadanos en su carácter
personal y delegaciones que viajaron desde diferentes puntos del país,
superando las múltiples dificultades que les impusieron para impedirles llegar
a la capital, significan un esfuerzo que va más allá de intereses ideológicos y
partidarios y una demostración incuestionable de convicción ciudadana.
En realidad, son
manifestaciones de protesta por la entrega de la soberanía nacional; la
violación de los derechos fundamentales consagrados en la Constitución; la
reforma a la Constitución para adaptarla al Tratado Marco y a la Ley 840; los
riesgos de contaminación y destrucción del Lago de Nicaragua; los daños
ecológicos y medioambientales; los riesgos geopolíticos; y por supuesto, son
expresiones de defensa de los derechos individuales, gravemente amenazados por
la forma en que se está conduciendo este proyecto.
Todas estas demostraciones
de protesta evidencian la reactivación de la conciencia ciudadana y de la
sociedad civil, en defensa de los derechos de las personas y de las bases
jurídicas y políticas de la soberanía nacional, el Estado de Derecho y la
democracia.
Relacionado con lo
anterior, y reafirmando la importancia incuestionable que tienen estas
demostraciones con respecto al tema del Canal Interoceánico, debe destacarse el
hecho de la participación de la sociedad civil mediante acciones concretas de
protesta, lo que conlleva a la construcción de ciudadanía y a su reafirmación
como fuente del derecho y el poder, a partir de la cual se definen los espacios
de actuación del Estado, la sociedad política y la sociedad civil.
La participación de la
ciudadanía, permite intentar una respuesta a las preguntas, ¿quiénes la
forman?, ¿cómo debe ser su actuación? y ¿cuál debe ser su objetivo?
Con respecto a la primera
pregunta, esta se refiere a la naturaleza de la ciudadanía y de la sociedad
civil. En este sentido, habría que señalar que entendemos por sociedad civil a
una comunidad constituida por un conjunto de ciudadanos, entidades,
organizaciones y asociaciones, que aunque no formen parte del sector público,
pueden y deben expresar su pensamiento y acción en asuntos de carácter público
y social.
En la acción de la
ciudadanía, la función que se ejerce, sea individualmente o a través de
asociaciones y organizaciones, debe mantener su carácter público, el que es
irrenunciable, como sería el caso de los reclamos acerca de la construcción del
canal, y el de otros campos como la salud y la educación, por ejemplo, cuya
responsabilidad corresponde esencialmente al Estado, pero con la participación
activa de la sociedad civil, tanto en la elaboración de las políticas y
estrategias, como en la ejecución, supervisión y control de las mismas.
Varios factores habría que
señalar para identificar de manera más precisa la naturaleza social y jurídica
de la participación de la ciudadanía: la función que realiza; el organismo o
entidad que la ejerce; y la coincidencia o discrepancia de su acción con la del
Estado, una vez identificados los objetivos y finalidades fundamentales.
En esa dirección se pueden
mencionar como actores y sujetos sociales, mediante los cuales se deben ejercer
acciones propias de la ciudadanía, tanto a las personas, como a los gremios,
asociaciones profesionales, culturales, de defensa del consumidor, movimientos,
grupos de participación ciudadana, etc.
En cuanto a la segunda
pregunta, ¿cómo debe ser su actuación? La acción de los sujetos debería realizarse
en atención a problemas específicos, mediante la formulación de al menos tres
tipos de políticas: locales, nacionales y de elaboración de un sistema de
control de las actuaciones del Estado.
Las políticas locales
exigen un grado de articulación horizontal entre las diferentes organizaciones
de la sociedad civil, concernidas en la solución de un tipo determinado de
problemas y por lo mismo debidamente relacionadas con las entidades locales y
municipales correspondientes.
Las políticas nacionales,
entre otras cosas, implican la articulación de proyectos locales, municipales o
departamentales, con estrategias nacionales de desarrollo. Se trata de que los
proyectos que se realizan con participación de la ciudadanía en
circunscripciones específicas, hagan parte, en forma modular, del conjunto de
planes y proyectos a nivel nacional, constituidos por las políticas generales
del Estado y por la integración de estas con el conjunto de políticas locales o
específicas elaboradas. Se busca así la conformación de un sistema en el que
participan formas horizontales y verticales de interrelación.
En cuanto a la formulación
de un sistema de contrapesos, balanzas y contrapoderes, este es un medio de
control y evaluación de los órganos del Estado y de los servicios públicos.
Todo ello conduce a la organización de la sociedad civil y la ciudadanía para
su participación estratégica en lo político, económico, social y cultural,
deviniendo así una verdadera fuerza que contribuye a profundizar la democracia
y neutralizar las eventuales actuaciones arbitrarias y despóticas del poder
político
Por lo que hace a la
tercera pregunta, ¿cuál debe ser su objetivo? Pienso que la acción de la
ciudadanía debe desempeñar un papel primordial en la consolidación de la
democracia y en la integración social interna. Con una acción de esa naturaleza
puede alcanzarse un concepto y realización del desarrollo económico que sea
ante todo un verdadero desarrollo social. Su participación debe hacerse
teniendo como objetivo un desarrollo integral, democrático, y sobre todo
humano.
No se trata, de ninguna
manera, de sustituir la función que corresponde a los partidos políticos, sino
de fortalecerla al proponer, aunque sea de manera aproximativa, la que
corresponde a la ciudadanía, fuente de la soberanía y el poder, sin la cual no
funcionan adecuadamente ni el Estado, ni los partidos, ni el sistema jurídico y
político de la democracia.
Se trata entonces de
construir una verdadera ciudadanía, de estructurar una organización social que
realice un papel estratégico en la interacción de sectores fundamentales como
el Estado y la sociedad civil.
Sobre todo, debe asumirse
su acción y la participación efectiva de la sociedad civil, como partes de una
nueva filosofía y una nueva ética de los valores, fundadas sobre un humanismo
solidario a partir del cual sea posible redefinir los conceptos, fines,
objetivos y estrategias del desarrollo.
Por todo ello, habría que
decir que las manifestaciones de protesta de diferentes sectores de la sociedad
civil en distintos momentos y lugares, incluyendo, la realizada en Managua el
10 de diciembre pasado, son un testimonio de la reactivación de la conciencia
social y del inicio de un proceso de reconstrucción de ciudadanía, tanto en el
pensamiento como en la práctica y un mensaje de la voluntad del pueblo
nicaragüense, de construir la democracia y el Estado de Derecho cuya base es el respeto a la
opinión del pueblo y a la voluntad colectiva de la sociedad nicaragüense.
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El autor es jurista
y filósofo nicaragüense.
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