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“Quienes
trabajan con las ciencias sociales no dudan sobre las injerencias en los
países latinoamericanos de las actividades abiertas o encubiertas de la CIA. Pero hay
suficientes huellas de ese injerencismo monroísta,
además de pruebas expresas, como los
financiamientos que en América Latina y, sin duda en Ecuador, han realizado instituciones
como USAID, ILV o NED, atrás de las
cuales estuvo la CIA, captando medios de comunicación, periodistas, líderes
sociales, profesionales, etc. para librar la batalla contra los progresismos latinoamericanos,
a los que el nuevo monroísmo les tiene
en la mira, pues no responden a su interés por contar con gobiernos
subordinados. En consecuencia, en
los análisis de la vida interna de los
países latinoamericanos, siempre toca observar las geoestrategias de la seguridad nacional de los Estados Unidos, a fin de articular respuestas capaces de preservar
los intereses propios de la región. J.
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LOS
ARCHIVOS DE JOHN F. KENNEDY. JFK Y AMÉRICA LATINA.
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Por Juan J. Paz-y-Miño Cepeda | 26/03/2025 | América Latina y Caribe, EE.UU.
Fuentes
Revista rebelión miércoles 26 de marzo del 2025.
Fuentes: Historia
y presente [Foto: el presidente John F. Kennedy durante una rueda de prensa
celebrada el 1 de agosto de 1963 (National Archive/Newsmakers)].
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En su primer mandato (2017-2021) el presidente Donald Trump decidió mantener en secreto buena parte de los documentos sobre el asesinato de John F. Kennedy; pero la semana pasada, habiéndose autonombrado presidente del Kennedy Center, dispuso desclasificar todos los documentos (80 mil) relacionados tanto con ese hecho, ocurrido el 22 de noviembre de 1963, como los relativos al asesinato del senador Robert Kennedy en 1968 y al que se perpetró contra Martin Luther King este mismo año. Los archivos están en línea desde el 18 de marzo en la página web del National Archives (Maryland), sección “JFK Assassination Records – 2025 Documents Release” en esta dirección: www.archives.gov/research/jfk/release-2025 . También se hallan en National Security Archive: https://t.ly/qhZ78
A
pesar de las
preocupaciones de distintos funcionarios
por las consecuencias imprevistas de
tan gigantesco material, incluso de ciertas prevenciones iniciales de John Ratcliffe, director de la CIA, el equipo de seguridad quedó “atónito”, según refiere el New York Times (https://t.ly/rnq18),
ante la orden de Trump que debió cumplirse, y en 24
horas fueron publicados 64 mil
archivos. Por cierto, Estados Unidos
es un país singular en cuanto al manejo
de bibliotecas, archivos e informaciones de todo tipo, ya que existen no
solo repositorios privados y públicos,
sino una extendida facilidad académica
para investigarlos. Las
universidades de renombre tienen documentación
valiosa. También en el gigante país
del norte se desclasifican documentos
reservados. Esta tradición toma
un giro inédito y grave en la nueva era Trump,
pues la Casa Blanca ha ordenado cerrar la oficina estatal que publicaba estadísticas económicas como
datos sobre inflación, empleo o PIB (https://rb.gy/4wbca2).
Comparativamente, en Ecuador no solo falta cultivar
bibliotecas y archivos por el interés histórico que tienen, sino que desde 2017 se ha venido ocultando información
otrora pública y que estuvo en las páginas
web de diversas instituciones, además de que, cuando se propone conseguir material relevante,
que no tiene razones para ser ocultado,
la respuesta oficial es que se trata de
documentación “reservada” y de “seguridad” o de “inteligencia” que no puede
darse a conocer. No ha faltado el tratar de inculpar a personas con respaldo de información supuestamente “confidencial” y “reservada”, rompiendo así
todo principio de inocencia.
De lo
que hasta el momento se
ha logrado avanzar en los archivos sobre
Kennedy no aparece algo
excepcionalmente nuevo, sino que se ratifica
un complot en el que ocupa lugar central el asesino Lee Harvey Oswald. También se
conocen nombres colaterales. Pero resultan relevantes los detalles sobre las actuaciones de la CIA y sus métodos. A inicios de la
década de 1960 el anticomunismo era la
obsesión de la agencia por las
repercusiones de la Revolución
Cubana (1959). Y sus acciones por el mundo incluyen espionaje, escuchas telefónicas, interceptación de correspondencia, seguimiento a personas, infiltración
en instituciones, captación de colaboradores, financiamiento de agentes, sin
descartar operaciones de asesinato selectivo, secuestro, experimentos con
humanos, tráfico de drogas, uso de terroristas, paramilitares, torturas,
cárceles clandestinas, violación de derechos y convenciones internacionales,
etc., según documentos desclasificados de
la misma agencia.
Oswald, fue realmente el verdadero asesino de Kennedy o que guardo la CIA para siempre.
***
El
anticomunismo de la Guerra Fría facilitó la penetración en las
fuerzas armadas latinoamericanas y la CIA
impulsó golpes de Estado e instauró
gobiernos convenientes a los Estados
Unidos. Cuba era el objetivo
primordial y Kennedy tuvo un papel central en dirigir las acciones
contra el gobierno revolucionario de la isla, que incluyó la fallida invasión por bahía de Cochinos en abril
de 1961. Para contrarrestar al “castrismo”
Kennedy impulsó el desarrollista
programa “Alianza para el Progreso”
en el continente. De modo que no hay país
ajeno a las acciones de la CIA y
del anticomunismo en América Latina,
algo que ha merecido numerosos estudios.
Los archivos sobre Kennedy han aclarado, por ejemplo, los vínculos de la CIA en México (https://t.ly/FagVK); y en Ecuador
conocemos bien de esas actividades desde que en 1975 el exagente Philip Agee
publicara el libro Inside the Company. CIA diary que
incluye los nombres de los agentes ecuatorianos (https://shorturl.at/4HF2V)
y cómo actuó
esa agencia para derrocar al
presidente Carlos Julio Arosemena M.
(1961-1963).
De
hecho, esas
actividades tampoco son nuevas y los Estados Unidos tienen una larga historia sobre seguridad nacional y
labores de inteligencia para el país, que vienen desde el siglo XIX. En el siglo XX dos instituciones
han sido esenciales: el Federal Bureau of Investigation (FBI) creado en 1935 y la Central Intelligence Agency (CIA) fundada en 1947. El profesor Marc
Becker ha demostrado en su libro The FBI in Latin America. The
Ecuador files que Franklin D.
Roosevelt (1933-1945) encargó al FBI
la vigilancia de actividades alemanas nazis en América Latina,
particularmente en Argentina, Brasil,
Chile y México, pero que incluso
en Ecuador actuaron 45 agentes encubiertos (www.yachana.org/fbi).
Y en otro libro: The CIA in
Ecuador (https://t.ly/hSYAH), Becker da cuenta de cómo, paradójicamente, esta agencia nunca
comprendió los orígenes ni las bases sociales e ideológicas de las izquierdas
del país, que no tenían que ver con vínculos supuestos con la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas
(URSS), algo que tampoco ocurría en los países
latinoamericanos con izquierdas comprometidas, por sus propias causas, en
la transformación social. De otra
parte cabe subrayar que Marc es un académico que ha sostenido los archivos
fundamentales de la historia del movimiento indígena ecuatoriano y que sigue desarrollando una labor ejemplar en
estos campos (yachana.org).
Desde
aquellos años a
la actualidad la CIA nunca ha dejado de actuar y hoy sus acciones
se facilitan por el progreso tecnológico. Sin embargo, casi es normal que la gente no crea en esas intervenciones o por lo
menos dude sobre ellas, pues parecerían
fantasiosas y dignas de cualquier teoría conspirativa. Podrían tener al
menos una rápida visión sobre las capacidades de la inteligencia norteamericana en la entrevista a Peter Kornbluh,
experto en el tema, publicada por Democracy
Now (https://t.ly/_mXUJ).
Quienes trabajan con las ciencias sociales no dudan sobre las injerencias en los países latinoamericanos de las actividades abiertas o encubiertas de la CIA. Pero hay suficientes huellas de ese injerencismo monroísta, además de pruebas expresas, como los financiamientos que en América Latina y, sin duda en Ecuador, han realizado instituciones como USAID, ILV o NED, atrás de las cuales estuvo la CIA, captando medios de comunicación, periodistas, líderes sociales, profesionales, etc. para librar la batalla contra los progresismos latinoamericanos, a los que el nuevo monroísmo les tiene en la mira, pues no responden a su interés por contar con gobiernos subordinados. En consecuencia, en los análisis de la vida interna de los países latinoamericanos, siempre toca observar las geoestrategias de la seguridad nacional de los Estados Unidos, a fin de articular respuestas capaces de preservar los intereses propios de la región.
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