jueves, 30 de agosto de 2018

BANCA PÚBLICA, FACTOR CLAVE DEL ÉXITO CHINO.

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“Crédito cualitativo: receta para el desarrollo.- Las teorías monetarias en boga en el capitalismo occidental sostienen que si el crédito es barato, se produce un exceso de demanda en la economía que dispara la inflación. Por lo tanto, propician una sistemática restricción monetaria y crediticia, y un aumento de las tasas de interés. Huelga decir que este enfoque sólo beneficia a los bancos, ya que implica que el Estado solo puede recurrir a la banca para financiar el desarrollo. Se denomina “teoría cuantitativa de la moneda” a esta presunción de que la inflación depende de la cantidad de dinero circulante, y por lo tanto, si se lo restringe y se encarece el crédito, la inflación tenderá a estar controlada. La experiencia práctica de nuestros países indica que esto en realidad no sucede así. La teoría cualitativa de la moneda, en cambio, sostiene que el nivel de precios no depende tanto de la cantidad de moneda como de su destino. Si se crea dinero con fines productivos, no solo no es inflacionario, sino que incluso puede ir contra la inflación. A modo de ejemplo digamos que si se concede crédito barato para la adquisición de tecnologías que faciliten y multipliquen la producción de pan, el precio del pan tenderá a bajar aunque haya más dinero circulante”.

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BANCA PÚBLICA, FACTOR CLAVE DEL ÉXITO CHINO.

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Claudio Fabián Guevara.
ALAI. América Latina en Movimiento.

Martes 28 de agosto del 2018.


La creación de dinero por parte del Estado, si se dirige a destinos productivos, no provoca inflación y es la mejor receta contra el paro y la recesión. Esta es la fórmula aplicada por el gobierno chino, y una clave de su sostenido éxito económico.

La revolución técnico-científica que ha transformado el mundo en pocas décadas nos ha dotado de mano de obra, materiales e inteligencia colectiva para crear prosperidad para todos. Sin embargo, en el mundo real la mayor parte de los países sufren austeridad, deuda insostenible, creciente pobreza y necesidad. ¿Por qué?

Un gran problema radica en el sistema de intercambio centrado en el "dinero" que los bancos almacenan y distribuyen. En lugar de permitir el libre intercambio de mano de obra y materiales, el sistema bancario privado actúa como un obstáculo para la producción. Los bancos desvían ese flujo hacia un fondo auto-alimentador de beneficios que crece exponencialmente. Socio forzoso de todos los factores de la producción, y con un poder cuasi-monopólico, el sistema financiero concentrado se ha convertido en un parásito que drena los recursos.

Sin embargo, no podemos prescindir de las funciones del "dinero" en una economía moderna. Lo que sí podemos es evitar que la creación de dinero siga siendo un privilegio de empresas privadas.

Para entender el sistema bancario

La banca privada se enriquece con un recurso que no le pertenece.

El sistema bancario vive de acumular depósitos ajenos -sobre todo, grandes empresas y entidades estatales- y “crear” un dinero que en realidad no tiene a través del sistema de reserva fraccionaria. A partir de contabilizar como “disponible” un porcentaje adicional a los depósitos reales, se habilita un dinero virtual para préstamos. Esto explica por qué, si todos los usuarios retiran su dinero al mismo tiempo, el sistema bancario quiebra.

Históricamente, este crédito creado de la nada en los libros de los bancos ha permitido que las ruedas de la industria giren. Los empleadores necesitan crédito en cada etapa de la producción, y los bancos deben ser capaces de crear crédito para responder a esta demanda. Sin el anticipo del crédito, no habría productos o servicios para vender; y sin productos para vender, los trabajadores y proveedores no pueden recibir pagos.

Sin embargo, los bancos tienen una ventaja injusta en este juego, porque han logrado obtener el control de los grifos del crédito, y usan este control, no para servir a las necesidades de la industria y la sociedad, sino para su ventaja privada. Pueden activar y desactivar el crédito a voluntad, bloquearlo para sus enemigos o utilizarlo para sus propias empresas especulativas. En el medio, recogen el interés como intermediarios.

El sistema vive de intereses y comisiones, y tiende a crear deuda en todos los niveles, muchas veces de carácter usuraria y en forma forzosa.

Luego, al tener la potestad de fijar el precio del crédito, se convierte en la palanca clave de la economía, en un árbitro todopoderoso capaz de hacer prosperar a una sociedad, o arruinarla.

Para colmo, si las negocios salen mal, los bancos son rescatados por el gobierno a expensas del erario público, ya que el sistema no puede funcionar sin la garantía del Estado.

¿Hay alternativas?

Banca pública, factor clave del éxito chino.

Ellen Brown, abogada y fundadora del Publick Banking Institute, dice:

“Las virtudes de un sistema de crédito expansible se pueden conservar mediante el establecimiento de una red de bancos públicos que sirven a las personas porque son propiedad de las personas, al tiempo que se evita la explotación parasitaria a la que los bancos privados son propensos”.

Al hacer que la banca sea una empresa de servicios públicos, el sistema financiero se puede orientar a servir a las personas y a la producción en lugar de servir a los propios bancos. Liberar el flujo de crédito permite que la industria y la empresa libre prosperen, y la economía alcance su máximo potencial.

Esa es la política empleada por China, donde una poderosa banca pública conformada por cinco grandes entidades apoya la economía que más velozmente crece en el mundo.

Ellen Brown cita como ejemplo  “One Belt, One Road", una iniciativa de infraestructura china de un billón de dólares, que involucra carreteras, oleoductos, líneas de transmisión, puertos, centrales eléctricas, fibra óptica y ferrocarriles que conectan China con Asia Central, Europa y África. Es el proyecto de infraestructura más grande iniciado por una nación en la historia.

Otro ejemplo son las 12.000 millas de trenes de alta velocidad, construidos en apenas una década.

El dinero de la gigantesca red de infraestructura china proviene en proviene en gran parte de losa préstamos de los préstamos de los bancos estatales de China. Loa cinco Bancos más grandes del país Los cinco bancos más grandes del país son propiedad mayoritaria del gobierno central y prestan principalmente a grandes empresas estatales.

¿De dónde sacan los bancos el dinero? De la misma manera que la banca privada, no solo reciclan los depósitos existentes, sino que “crean” dinero al registrarlo en las cuentas de depósito de sus prestatarios.

Además, en China, ni las empresas ni la gente invierten su dinero en el mercado bursátil, sino que lo ahorran en sus cuentas bancarias. Así, una enorme masa monetaria está disponible para financiar proyectos productivos.

Este entretejido de relaciones arroja como resultado un sistema financiero sólido.

En un artículo publicado en diciembre pasado en Financial Times, el estratega de investigación financiera Chen Zhao escribió:

El riesgo soberano de China es extremadamente bajo. Es importante destacar que los balances de los bancos estatales chinos, el gobierno y el Banco Popular de China están todos interconectados. En estas circunstancias, una crisis de deuda en China es casi imposible”.

Crédito cualitativo: receta para el desarrollo

Las teorías monetarias en boga en el capitalismo occidental sostienen que si el crédito es barato, se produce un exceso de demanda en la economía que dispara la inflación. Por lo tanto, propician una sistemática restricción monetaria y crediticia, y un aumento de las tasas de interés. Huelga decir que este enfoque sólo beneficia a los bancos, ya que implica que el Estado solo puede recurrir a la banca para financiar el desarrollo. Se denomina “teoría cuantitativa de la moneda” a esta presunción de que la inflación depende de la cantidad de dinero circulante, y por lo tanto, si se lo restringe y se encarece el crédito, la inflación tenderá a estar controlada. La experiencia práctica de nuestros países indica que esto en realidad no sucede así.

La teoría cualitativa de la moneda, en cambio, sostiene que el nivel de precios no depende tanto de la cantidad de moneda como de su destino. Si se crea dinero con fines productivos, no solo no es inflacionario, sino que incluso puede ir contra la inflación. A modo de ejemplo digamos que si se concede crédito barato para la adquisición de tecnologías que faciliten y multipliquen la producción de pan, el precio del pan tenderá a bajar aunque haya más dinero circulante.

Esta teoría implica que la creación de dinero por parte del Estado es la mejor receta contra el paro y la recesión si se dirige a destinos productivos.

Esta es la fórmula aplicada por el gobierno chino, que posee la mayoría de los bancos del país, y puede dirigir la financiación según las necesidades nacionales.

El Banco Popular de China emite dinero para infraestructura de una manera directa. La liquidez se dirige a proporcionar financiamiento asequible a sectores seleccionados, y refleja la intención de Pekín de “dictar tasas de interés para algunos sectores”, analizan economistas de Citigroup.

La política cualitativa al estilo chino es en realidad menos inflacionaria que la cuantitativa que aplican los bancos centrales occidentales. Para 2017,la tasa de inflación de China  la tasa de inflación de China fue de un modesto 1.8 por ciento.

Los esquemas de banca pública reducen el costo del financiamiento para el desarrollo en torno a un 50 por ciento, dice Ellen Brown. El principal obstáculo para aplicar estas soluciones a gran escala en el mundo actual es meramente político.

Por un lado, domina las mentes de los economistas oficiales la teoría liberal de que no se puede favorecer un sector frente a otro (horror al intervencionismo estatal).

Por otro lado, abaratar el crédito va contra los intereses de la élite financiera. Si los Estados generan su propio dinero, no lo piden a la banca mundial y no se endeudan, con lo que se pierde el control político de los Estados.

Hasta ahora, los pocos que han intentado enfrentarse a este poder han pagado con su vida la osadía. Pero corren buenos tiempos para ganar batallas pendientes.

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